El PSOE planea remodelar el Grupo Parlamentario para depurar a los díscolos

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Margarita Robles –en la imagen, durante la votación de investidura– perdería su cargo de presidenta de la  Comisión de Justicia. / Efe

La dirección del Grupo Socialista prepara una remodelación en sus filas, para, oficialmente, «adecuarse a las exigencias y necesidades de la presente legislatura» y, a juicio de algunos de sus miembros, «depurar responsabilidades y apartar de los puestos de confianza a aquellos diputados que rompieron la disciplina de voto». Se trata de retirar la confianza a quienes la traicionaron en su día, desoyendo el mandato del Comité Federal, máximo órgano entre congresos, de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy.

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Más allá de las sanciones que mañana mismo podría dar a conocer la dirección socialista para los diputados díscolos, la intención es que no ocupen puestos de responsabilidad, ni perciban retribuciones económicas adicionales, como vienen recibiendo hasta ahora. Ese cambio en el reparto de atribuciones y cargos afecta, en algunos casos, a los cargos que el PSOE pactó en su día con el resto de grupos parlamentarios, como las presidencias o puestos en las diferentes mesas de las Comisiones Parlamentarias. Es el caso, por ejemplo, de la independiente Margarita Robles, quien preside la Comisión de Justicia, o del diputado del PSC, José Zaragoza, para quien se reservaba la presidencia de una Comisión Mixta Congreso-Senado que ya no será.

En el caso de la exmagistrada del Tribunal Supremo, quien ya ha manifestado públicamente que no tiene intención de presentar su dimisión voluntariamente, el Grupo Socialista, si al final no resuelve expulsarla del Grupo por romper la disciplina de voto y la mantiene en sus filas, simplemente tendrían que retirarla de la Comisión de Justicia y, de acuerdo con el reglamento, ningún diputado que no sea miembro de una Comisión puede ocupar un puesto en la mesa de la misma. De ese modo, el PSOE baraja cambiar a ciertos diputados de las comisiones que ocupan y mantener en su poder los cargos que ostentan, de acuerdo con los pactos alcanzados por el resto de grupos parlamentarios. Los cargos los ocuparía otro diputado, miembro de la Comisión, y no díscolo. Pero en todo caso, serían los diputados que designase el partido. Los pactos con el resto de grupos parlamentarios seguirán intactos y los cargos que les reporta al PSOE, también. Ese es uno de los motivos por los que el PSOE votaba en blanco la candidatura del exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz. No les gusta el nombramiento ni el personaje, reprobado por el Parlamento, pero respeta la «cuota» pactada con el PP, del mismo modo que espera que se respeten sus propias cuotas.

En materia de sanciones, se mantiene la idea de establecer un trato diferenciado: más duro para las independientes Robles y Zaida Cantera, a quien también prevén remover de la portavocía adjunta de la Comisión de Defensa y cualquier otro cargo, si es que mañana no se decantan definitivamente por la separación del Grupo. En segundo lugar, hay un trato para los 6 militantes del PSOE, para quienes no habrá expulsiones, pero tampoco trato de confianza. Por último, los 7 diputados del PSC llevan otro cauce. De momento, está en revisión el protocolo que, desde 1978, ha regido las relaciones entre ambos partidos, pero, hay una fuerte presión en el PSOE para retirarles los derechos adquiridos en el PSOE que no tienen reciprocidad, como la participación en la elección del Secretario General del PSOE, o la participación con voz y voto en las reuniones del Comité Federal del PSOE.