Ruiz-Huerta: “Vieja política es agarrarse a los puestos como si fuesen propios”

Lorena Ruiz-Huerta, tras la entrevista con 'cuartopoder.es', a las puertas de la Asamblea de Madrid. / María F. Sánchez

Lorena Ruiz-Huerta fue ratificada el miércoles como portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, en sustitución de José Manuel López. La decisión del nuevo Consejo Ciudadano en la Comunidad de Madrid de cesar al político afín al 'errejonismo' y reemplazarlo por esta abogada perteneciente al sector de Anticapitalistas ha desatado una crisis sin precedentes en el seno del partido que ha alcanzado momentos álgidos de tensión con las disputas entre las diferentes facciones a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Con las aguas más calmadas, Ruiz-Huerta habla con cuartopoder.es y expone los motivos del relevo en la portavocía, así como los retos que tienen por delante el partido y ella misma, que renuncia a la presidencia del grupo parlamentario para ocupar su nuevo cargo.

López comentaba en una entrevista con cuartopoder.es que la decisión de su cese como portavoz seguramente estaba tomada antes de las primarias. ¿Es cierto?

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— Claro que no. La gente habla con aquellos con los que tiene afinidad, como hace él, pero las decisiones se toman en los órganos, lógicamente. El debate político sobre la decisión de llevar a cabo este relevo tuvo lugar en el Consejo Ciudadano que se produjo el pasado 23 de diciembre y ahí es donde se adoptó la decisión. Estos días, en los medios de comunicación, se habla de mayorías ajustadas, pero se obvia una parte importantísima que es que quien tiene mayor competencia en la toma de esta decisión es el Consejo Ciudadano, donde se adoptó por mayoría absoluta (26 votos a favor, una abstención y tres en contra). Ramón [Espinar] me había preguntado antes si yo estaba dispuesta a asumir esto, sí. Pero eso no es adoptar una decisión con anterioridad.

¿Cuáles han sido los motivos del relevo de López como portavoz?

— Los motivos han sido estrictamente políticos. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre se celebró la Asamblea Ciudadana en la Comunidad de Madrid y ésta tuvo una primera parte en la que se votaron los documentos que iban a regir en Podemos durante los próximos tres años, que es el periodo que dura el Consejo Ciudadano. Salieron elegidos unos documentos organizativos que pertenecían al equipo Adelante Podemos, pero el documento político que ganó fue el de Juntas Podemos. Después, se celebraron las primarias y fue el equipo de Juntas Podemos, liderado por Ramón Espinar, el que resultó vencedor. Este Consejo Ciudadano ha considerado que si López había participado en estas primarias formando parte de un determinado equipo con una propuesta política diferente a la nuestra –y con muchos menos votos que Juntas Podemos y que yo misma– no debería estar al frente de esta nueva hoja de ruta, y que quien debería liderarla es una de las personas que ha obtenido mayor respaldo de los inscritos y que, además, ha defendido durante la asamblea ciudadana esa propuesta política. Esto es de bastante sentido común y no tiene nada que ver con un cese fulminante.

Sin embargo, López dice que su cese tiene que ver con la “vieja política”, algo que no casa con los principios de Podemos. ¿Qué opina al respecto?

"Era necesario
un relevo para
marcar una
nueva estrategia destinada a desgastar al PP"

— Yo creo que vieja política es agarrarse a las posiciones que uno ocupa como si fuesen propias y no poner a disposición de la organización, de los órganos políticos y de los inscritos, los puestos que solo pertenecen a la organización y a los inscritos. Uno, cuando está en política, tiene que saber que esto es un trabajo de equipo. En el caso de Podemos, la Asamblea Ciudadana, la gente que está inscrita en Podemos y los órganos de dirección son los que deciden la hoja de ruta que debemos llevar a cabo y quién debe ocupar cada lugar. La portavocía no le pertenece a nadie en exclusiva, sino que pertenece a los inscritos. Era interesante proponer este relevo para probar una nueva estrategia e intentar desgastar al Partido Popular. Eso no quiere decir que se invalide el trabajo previo, sino que hay que llevar a cabo una hoja de ruta nueva que es preferible que lidere alguien que la ha defendido y que la tiene interiorizada.

Las tensiones en Podemos en Madrid parece que vienen de largo. ¿Cree que esta división dentro del partido entre las diferentes facciones está relacionadas con las nueve dimisiones de 'errejonistas' en el Consejo Ciudadano que hubo el pasado mes de marzo?

— Estoy de acuerdo en que las tensiones en Podemos en Madrid vienen de muy largo, pero insisto en que esa no es la razón por la que se ha tomado la decisión del relevo. En marzo hubo nueve dimisiones en bloque, de muy malas formas además, que no se explicaron políticamente jamás. Estas personas que ahora salen en los medios de comunicación denunciando que no se ha dado ninguna explicación política de los motivos del relevo en la portavocía nunca dieron explicaciones. Por nuestra parte, llevamos muchas entrevistas concedidas a medios de comunicación; ha habido un debate en el órgano de dirección de tres horas de duración; ha habido una reunión de grupo de hora y media de duración donde se han dado todo tipo de argumentos políticos y se ha enviado una carta de Podemos en Madrid a los inscritos dando las explicaciones oportunas sobre el motivo de la decisión. Las dimisiones en bloque no han provocado el cese, insisto, pero sí que anticiparon la Asamblea Ciudadana por la enorme tensión en el Consejo y su situación de vulnerabilidad. Ahora, estamos en un tiempo nuevo. La decisión de relevar al portavoz es incuestionable en cuanto a su carácter democrático.

¿Cree que costará mucho disolver las tensiones dentro del partido en Madrid y recuperar la calma? ¿Cuál va a ser su papel?

Ruiz-Huerta. / MFS

— Pues yo creo que no. Voy a poner todo de mi parte para tener una actitud con la suficiente altitud de miras para colocarme por encima de estas disputas tan de familia con una actitud lo más integradora posible para establecer una dinámica de trabajo dentro del grupo parlamentario dando juego a todos los diputados y diputadas para que todo el mundo pueda desarrollar su actividad en plenitud. Esa es mi intención, pero sanar las heridas, integrarse en el equipo y funcionar como una piña, depende de todos y de todas. Yo voy a poner todo de mi parte, pero tenemos que olvidar las heridas personales y ponernos a trabajar por una causa común. Tenemos un objetivo importantísimo y no podemos defraudar a tanta gente que tiene esperanza en un proyecto como Podemos.

Sobre esta responsabilidad de no defraudar a los simpatizantes de Podemos hablaba esta semana el secretario general, Pablo Iglesias. ¿Qué opina de su carta de disculpa a los inscritos y de su intención de parar la “espiral de torpeza” dentro del partido?

— Estoy muy de acuerdo, pero me parece solamente el primer paso en un camino que tiene que tener muchas más medidas. Esto lo tenemos que hacer todos. Tenemos que dejar de tirarnos los trastos públicamente en las redes sociales y en los medios de comunicación. Tenemos que debatir mucho más en los espacios apropiados para ello como son los órganos internos y, sobre todo, tenemos que empezar a debatir mucho más de política que de otras cosas.

Dentro de Podemos, muchos consideran que la polémica interna ha beneficiado al PP en Madrid. ¿Cómo debe mejorarse la oposición a la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, tras los cambios en el partido y en el grupo parlamentario?

— El Partido Popular de Cristina Cifuentes se derrumba porque en la Asamblea de Madrid lleva catorce dimitidos, tiene tres diputados suyos apuntalados por casos judiciales (dos por casos de corrupción y el portavoz del grupo parlamentario denunciado por acoso laboral) y una diputada de baja médica por acoso laboral. La situación no le permite sacar adelante ninguna ley ni tampoco los presupuestos. Y, sin embargo, en una situación así, Cifuentes, que lleva 25 años trabajando para el PP y ocupando puestos de responsabilidad pública, está en máximos de popularidad. Es una figura que parece un valor en alza en el PP, un mirlo blanco, y que no está en absoluto erosionada. Parece evidente que urgía comenzar a trabajar en una nueva estrategia para desgastarla. Eso no significa que se invalide o se impugne lo anterior, insisto.

"La realidad del gobierno Cifuentes es que sus políticas son absolutamente continuístas con
las de Aguirre"

Lo que hay que hacer es construir una oposición entre todos. Nuestra propuesta política, que ha resultado vencedora en la asamblea ciudadana, tiene como seña de identidad recordar que el origen de Podemos es ser una alternativa al bipartidismo. La realidad también es que estos días estamos viendo a un PSOE que deja mucho que desear. Cuando llega el momento de la verdad, cuando hay que aprobar los presupuestos de Ahora Madrid, el PSOE no apoya los presupuestos y encuentra más facilidad para apoyar las políticas presupuestarias y de otra índole del Partido Popular. Por eso, nosotros tenemos que ser una alternativa a estos dos partidos. En cuanto a Cifuentes, tenemos que ser muy claros al señalarla. Ella ha intentado vendernos que es la imagen renovada del PP, pero la realidad es que sus políticas son absolutamente continuístas con las de Esperanza Aguirre. Por ejemplo, quiere colocarnos una Ley Mordaza autonómica que pretende recortarnos todos los derechos de participación democrática y las libertades civiles. Por otro lado, en estos momentos en los que Podemos habla de feminizar la política, tenemos que poner las cuestiones que afectan a la igualdad en el centro del interés político.

Y, desde su punto de vista, ¿cuáles son los puntos principales sobre los que debe girar el debate en la próxima asamblea estatal de Vistalegre II?

— Lo más importante es que Vistalegre tenga un debate de ideas políticas de verdad y que se abandone la dinámica que se ha seguido hasta la fecha. Se debe hablar de la importancia de Europa para nuestro país. Tenemos un problema enorme con el mandato de recortes que nos va a hacer la Troika, con la deuda que tiene España. Éste debe ser uno de los temas cruciales. También las cuestiones económicas: qué va a pasar con las pensiones, la política de empleo, de desarrollo, la sostenibilidad ambiental o el equilibrio territorial. Yo confío en que podamos tener un debate político de altura en el próximo mes y medio que nos queda hasta la celebración de Vistalegre II.

(*) María F. Sánchez es periodista.