López se propone como líder de un PSOE "claramente progresista y de izquierdas"

Patxi López, durante la rueda de prensa en la que ha presentado su candidatura.
Patxi López, durante la rueda de prensa en la que ha presentado su candidatura. / Zipi (Efe)
Actualización de las 17:00 con nueva información.

El exlehendakari Patxi López ha presentado hoy su candidatura a las primarias del PSOE desde la"humildad" y "sin dramatismo", con la oferta de liderar un PSOE "renovado, unido, claramente progresista y de izquierdas, que consiga el apoyo de la mayoría del país". En la presentación, en la sede de la Fundación Diario Madrid, en la calle Larra, cerca de la glorieta de Bilbao, en Madrid, ha hecho un discurso sólido en el que no ha dudado de que tendrá competencia interna (en referencia a la andaluza Susana Díaz) y tampoco de la "neutralidad y e imparcialidad de la comisión gestora". Su discurso desde un atril y con un escenario blanco, preparado con suficiente antelación (días antes), ha sido sólido y especialmente dirigido a los miles de militantes socialistas para que abandonen el desánimo y recuperen "la furia" de un "partido de izquierda exigente, no un analgésico de las políticas de derechas".

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El dirigente socialista vasco ha tendido la mano al exsecretario general, Pedro Sánchez, para que se integre en su candidatura y, tras señalar que son tiempos de "defender con claridad las propias convicciones", ha subrayado que su objetivo es "volver al socialismo" y a la "socialdemocracia sin matices". López, primer dirigente socialista en lanzarse a la carrera de las primarias, consideró que tras la aprobación de la fecha del 39º congreso del partido por parte del Comité Federal, el sábado, era el momento de anunciar su opción "porque no podemos perder más el tiempo y la gente espera respuestas". Explicó que había hablado con todos los secretarios generales, desde Felipe González a Pedro Sáchez, y también con los dirigentes territoriales del PSOE antes de decidirse a dar el paso. González dijo en Valencia, donde recibió el premio Manuel Broseta, que le importa más el proyecto que las personas. El exsecretario y expresidente de Gobierno tiene el corazón dividido entre López y la andaluza Díaz.

López anunció que su prioridad "es recuperar la unidad" y la vitalidad del PSOE como "la fuerza de izquierda progresista y transformadora de la mayoría de la sociedad española". Apostó porque el 39º congreso, fijado para junio, sea "de unidad", lo que no significa "uniformidad ni falta de crítica". Reclamó "lealtad" al partido y subrayó que "nuestros adversarios no están dentro" sino fuera, en las políticas de derechas. En este sentido expuso su tesis de que la riqueza del país ha de repartirse equitativamente y, al contrario de lo que en su día manifestó José Luis Rodríguez Zapatero en el sentido de que los impuestos no son de izquierdas ni de derechas, subrayó que los dos principales instrumentos frente al "capitalismo salvaje" son "la política fiscal y los salarios".

En la explicación de sus planteamientos políticos sólo contempló acuerdos con el Gobierno del PP en los grandes temas de Estado, como la lucha contra el terrorismo y la política exterior, algo que no siempre el PP, sobre todo en materia de terrorismo, ha cumplido, recordó. Aunque evitó definirse sobre si el PSOE debe apoyar los Presupuestos de Mariano Rajoy, señaló que con el recorte de 16.000 millones de euros anunciado por el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, "hay que mirar las dos columnas, la de ingresos y la de gastos", y consideró necesaria la revisión fiscal al tiempo que reclamó "un repato justo de la riqueza" y subrayó el papel del PSOE en "la defensa de los más vulnerables".

Tanto en su exposición inicial como en sus respuestas a los periodistas, López reconoció que estaba en contra de la investidura de Rajoy, pero una vez aprobada la abstención, acató la decisión del Comité Federal del partido y actuó en consecuencia. "Ya no se trata de hablar del pasado, sino de un partido de izquierda exigente, no de un analgésico de las políticas de derechas", reiteró. Sobre si con él al frente del PSOE plantearán una moción de censura para echar al PP del Gobierno respondió que "no se trata tanto de mociones de censura como de ejercer una oposición exigente y útil". Y añadió que esa oposición pivota sobre tres elementos: critica, propuestas alternativas y acuerdos en políticas de Estado.

Sobre la relación con Podemos dijo que "el PSOE es un proyecto autónomo, con aspiración maoritaria; no me gusta que se defina por sus relaciones con unos u otros; no quiero hablar de alianzas sino de un proyecto mayoritario y progresista". Sobre si espera sumar a los "pedristas" dijo que "me gustaría sumar a Pedro y a miles de militantes; de este partido no se va nadie, todos somos imprescindibles". También explicó varias veces que él no ha dado el paso de presentarse para impedir que otros se presenten. Al contrario, "quiero que los militantes elijan, que entendamos que la militancia tiene que elegir, y después, que seamos capaces de sumar y conseguir la unidad en el congreso; yo no voy a jugar nunca en contra, sino a favor de un PSOE unido y fuerte".

El político vasco, primer candidato que es diputado y, por tanto, podrá medirse a Rajoy si sale elegido, explicó que no le gustan las etiquetas, en referencia al "sanchismo" y al "susanismo", y sentencio: "Todos somos socialistas y cuanto más, mejor". Aunque evitó desvelar sus conversaciones con los barones regionales, reconoció que algunos se mostraron contrarios a su opción. "Empiezo solo, pero tengo el respaldo de mucha gente y quiero el de miles y miles de militantes". A su presentación, en el patio emplomado de la Fundación Diario Madrid, un edificio incautado por el franquismo donde se editó el periódico Arriba, se hallaban algunos militantes de Madrid y sus más cercanos colaboradores, Rodolfo Ares y el senador Oscar López.

López, que también expuso su planteamiento sobre el Estado español como "casa común" de la diversidad de pueblos y nacionalidades, en la que todos se sientan cómodos y en la que los socialistas "nunca" van a enfrentar territorios y ni identidades, como ha hecho la derecha, dijo que no entiende al PSOE sin el PSC. "Sería tremendo que se negara el derecho de los militantes del PSC a votar en las elecciones para elegir al secretario general de los socialistas". En este sentido manifestó que el protocolo de relaciones entre el PSOE y el PSC se debe aprobar en el Confreso Federal y no antes. "No corresponde adoptar ninguna decisión sobre el PSC antes del Congreso", subrayó con verbo tajante.

El diputado, que no quiso aventurar si optará a la presidencia del Gobierno si es elegido secretario general --"Habrá primarias abiertas a los simpatizantes para elegir al candidato cuando toque", dijo-- estuvo acompañado por su esposa, la también militante socialista Begoña Gil, anunció que su primer acto será en su pueblo, Portugalete. La agenda de actos internos ocupará sus fines de semana, del mismo modo que la de su posible contrincante, la presidenta andaluza, Díaz. La corriente crítica Izquierda Socialista (IS) celebrará su Asamblea Federal el próximo 11 de febrero en la sede del partido, en Ferraz, y decidirá si presentan candidato o apoyan a López que, en principio cuenta con el respaldo de numerosos cuadros y dirigentes territoriales que en su día respaldaron a Sánchez. Fuentes socialistas aseguran que entre ellos está el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig.

Biografía e ideario

Contaba Felipe González que conoció a Patxi López cuando tenía tres años, en casa de sus padres, en Portugalete. Eran tiempos de clandestinidad y su padre, Eduardo López Albizu, “Lalo”, era con Nicolás Redondo Urbieta, uno de los activistas más importantes del PSOE y la UGT en el País Vasco. Quiere decirse que Francisco Javier López Álvarez, más conocido como Patxi López (4 de octubre de 1959) vivió el ideario socialista desde su infancia y es una de las personas que mejor conoce el partido y el sindicalismo de clase.

A sus 57 años posee una amplia biografía política. Ha sido presidente del Congreso de los Diputados durante medio año, en la undécima legislatura (enero a junio de 2016), la más breve de la democracia; lehendakari (2009-2012), secretario general del PSE-EE (2002-2014) y senador y diputado por Vizcaya. En 2014 se aprestó a colaborar con Pedro Sánchez, que lo integró en la Ejecutiva Federal tras ganar las primarias frente al también vasco Eduardo Madina y a José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista.

Patxi, que ingresó en 1975, con 16 años, en las Juventudes Socialistas, dejó sus estudios de Ingeniería para dirigir la organización juvenil del PSOE, de la fue secretario general entre 1985 y 1988, año en el que pasó a formar parte de la dirección del PSE-PSOE. Un año antes, en 1987, se convirtió en diputado en sustitución de Antón Saracibar, entonces secretario de organización de la UGT, quien dimitió junto con Nicolás Redondo, por desacuerdo con la política laboral de González, que autorizó la implantación de oficinas privadas de contratación, especialmente para los jóvenes, y la introducción de lo que luego se conocería como “los contratos basura”.

En la actual crisis del PSOE, tras la dimisión forzada de Sánchez, fue López el primero en dar un paso al frente, trazando los cuatro ejes principales de su planteamiento político en un artículo publicado un mes después (4 de noviembre de 2016) en el diario El País. El ya candidato a la secretaría general se preguntaba:

¿A quién defendemos los socialistas? En los viejos tiempos sabíamos a quiénes defendíamos, sabíamos cuáles eran los intereses de nuestros votantes. Eran los obreros, los profesionales y clases medias que prosperaban juntos en el Estado de bienestar. Decir que defendemos a la ciudadanía es la prueba de que no sabemos quiénes son los nuestros. Esta es una afirmación que puede chocar, pero un partido democrático defiende a los suyos y, a la vez, defiende la democracia como sistema de negociación entre diferentes con intereses contrapuestos. Por eso tenemos que hacer el esfuerzo de poner nombre a los que queremos defender y definir sus intereses. Y estos son un amplio colectivo que ha quedado fuera del bienestar, los que ven la sociedad actual desde la parte exterior de las murallas de los grupos sociales que mantienen un relativo confort. Especialmente a la generación de menos de 40 años, no porque sean jóvenes sino porque no tienen ninguna perspectiva de futuro. Debemos defender y buscar la complicidad de aquellos que comparten con nosotros que un país y una sociedad decente es aquella que no deja a nadie abandonado en la cuneta de la marginación y la exclusión y que se construye sobre los pilares de la libertad, la igualdad de oportunidades y la justicia social. Aquella en la que el progreso de unos pocos no se construye sobre la miseria y las penalidades de muchos”.

Los otros tres ejes restantes se referían a la reforma de la administración pública, apostando por que los recursos públicos alcancen el 50% del PIB; la participación en la economía del capital especulativo y en “manos muertas”, y la definición de un modelo de Estado moderno, plural y solidario en la Unión Europea y en un mundo globalizado.

Rueda de prensa íntegra de Patxi López. / Patxi López (YouTube)