Podemos cumple 3 años inmerso en la crisis más grave de su historia

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Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante la presentación pública del partido realizada en el Teatro del Barrio de Madrid el 17 de enero de 2017. / Podemos (Youtube)

17 de enero de 2014. Un pequeño teatro en el barrio madrileño de Lavapiés, el Teatro del Barrio, acogía la presentación oficial de lo que entonces sólo era la “iniciativa” Podemos. Días antes se había lanzado un manifiesto llamado "Mover ficha" que anticipaba la idea. Pablo Iglesias, un profesor universitario ya habitual en algunas tertulias televisivas gracias a su programa “La Tuerka”, encabezaba un embrión de partido que pretendía presentarse a las elecciones europeas de aquel año. Hoy se cumplen 3 años desde el nacimiento público de la formación morada y el partido de Iglesias está consolidado como el tercero a nivel estatal. Muchas cosas han cambiado. Podemos cuenta con centenares de cargos públicos en todo el territorio y ha irrumpido en el panorama mediático, político y social con fuerza. Eso sí, el aniversario le llega en un momento complejo. Con toda la atención centrada en su segunda asamblea estatal, Vistalegre II, Podemos vive en lo interno la crisis más grave de su todavía corta historia.

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Aquellas primeras elecciones, celebradas en mayo de 2014, auparon a Podemos como la cuarta fuerza política, quedándose muy cerca de IU y disputándole la hegemonía de la izquierda. Lo que vino después ya es parte de la historia reciente de nuestro país. Junto a Iglesias comparecían hace tres años personas que hoy continúan jugando un papel importante en el partido: Íñigo Errejón, Miguel Urbán y Teresa Rodríguez. También lo hicieron la activista Ana Castaño y el profesor Juan Carlos Monedero, hoy ex-dirigente del partido pero aún influyente en el sector más cercano al secretario general.

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Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez, entre otros, celebran los resultados de las elecciones europeas de mayo de 2014. / Efe

Esa imagen de unidad en torno a una idea se ha convertido ahora en debates y disputas. Pocos meses después ya se vislumbró una distancia entre la corriente de, entonces, Izquierda Anticapitalista, con el núcleo de la actual dirección formada en torno a Iglesias y Errejón. Urbán y Rodríguez defendieron unas tesis distintas en el congreso fundacional del partido, celebrado en octubre de 2014. Y durante este último año la dupla Iglesias-Errejón y sus afines se han ido alejando hasta el punto de que los dos sectores han puesto sobre la mesa proyectos políticos diferentes de cara a Vistalegre II.

2016 de hecho ha sido el año más polémico en un partido joven no exento de problemas. El epicentro de los terremotos ha venido casi siempre desde Madrid aunque en otras comunidades autónomas como Euskadi, donde el año anterior dimitió la dirección en bloque, también se han vivido momentos complicados. Las dimisiones de 9 consejeros madrileños en el mes de marzo desató las primeras tensiones pública entre corrientes. Se comenzaba a hablar de “errejonismo” y de reestructuraciones para equilibrar las influencias internas entre Iglesias y Errejón. Pocas semanas después el primero decidía sustituir a Sergio Pascual como secretario de Organización para aupar a Pablo Echenique, crítico desde el principio con la dirección estatal. Una decisión con la que muchos, incluido Errejón, se mostraron en desacuerdo.

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Imagen de la primera asamblea ciudadana estatal de Podemos celebrada en el Palacio de Vistalegre en octubre de 2014. / Podemos

En los siguientes meses llegó el pacto con IU para crear Unidos Podemos, una confluencia que Podemos no quiso para el 20-D de 2015. La relación con el partido que lidera Alberto Garzón es ahora uno de los puntos de discordia entre los números uno y dos de Podemos. Y hay más diferencias. Previamente, la relación con el PSOE y la posición ante la investidura o no de Pedro Sánchez también causó algunos debates internos.

Pero de nuevo Madrid iba a ser clave. Por primera vez se separaban los proyectos de Iglesias y Errejón. Sus afines presentaron en las primarias autonómicas candidaturas y proyectos separados con Ramón Espinar y Rita Maestre al frente respectivamente. Los primeros en ese caso se aliaron con Anticapitalistas y aunque perdieron los documentos, lograron una holgada victoria en la nueva dirección. El proceso fue áspero. Comenzó con acusaciones de deslealtad desde el sector de Iglesias y siguió con críticas a la utilización del “caso Espinar” en la campaña o la supuesta parcialidad de la Comisión de Garantías denunciada por los “errejonistas”.

Lejos de cerrarse las heridas, éstas fueron a mas tras el relevo de José Manuel López como portavoz en la Asamblea de Madrid. La nueva dirección lo sustituyó por Lorena Ruiz-Huerta el 23 de diciembre. Un hecho que provocó innumerables críticas desde el “errejonismo”, con el secretario político a la cabeza. Tras sucesiones de mensajes cruzados en las redes sociales y medios de comunicación llegó una campaña, impulsada por dirigentes cercanos a Iglesias, contra el propio Errejón. Con el ya famoso #ÍñigoAsíNo se pretendía “dar un toque de atención” a la actitud de su sector. El líder de Podemos llegó incluso a pedir perdón a las bases por la imagen del partido. Días antes Errejón e Iglesias habían competido de forma directa por primera vez. En el referéndum sobre cómo votar defendieron propuestas diferentes. Ganó Iglesias. Por poco, algo que Errejón consideró una victoria.

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Pablo Iglesias aplaude a la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en la noche electoral de las municipales de 2015. / Efe

En su primer año, 2014, Podemos no asaltó los cielos pero irrumpió con una patada al tablero político sin precedentes. Fue el año de su organización como partido. De la construcción de la “maquinaria electoral”. En 2015 llegó a todos los parlamentos autonómicos y una gran parte de ayuntamientos aunque concurriendo en candidaturas amplias de confluencia. Meses antes la fuerza morada realizó una importante demostración de músculo social con una "Marcha del Cambio" que desbordó la Puerta del Sol y alrededores. Los mayores éxitos electorales del partido llegaron precisamente en el mes de mayo de ese año. Manuela Carmena, Ada Colau, Pedro Santisteve, Xulio Ferreiro o José María González “Kichi” gobiernan en Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña y Cádiz gracias a plataformas apoyadas por el partido morado.

En diciembre, junto a confluencias territoriales, lograron más de 5 millones de votos en las generales y 69 escaños. Tras intentar sin éxito gobernar con el PSOE llegó la confluencia con IU para el 16-J de 2016, la repetición electoral. De la suma de ambas formaciones se quedó un millón de votos por el camino pero UP aguantó como tercera fuerza y un grupo parlamentario de 67 diputados junto a las confluencias de En Marea y En Comú Podem.

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Alberto Garzón, coordinador de IU, junto al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, anunciando el pacto de la confluencia que dio lugar a Unidos Podemos el 9 de mayo de 2016. / Efe

Queda ya menos de un mes para la decisiva asamblea que culminará el 12 de febrero. Para que Podemos pase de esa “máquina electoral” a la construcción de un “partido-movimiento”. Sobre cómo llegar ahí las estrategias son diferentes. Faltan dos semanas para llegar a un acuerdo entre corrientes que todo el mundo desea en público pero del que muchos dudan en privado. Sólo el tiempo dirá si de Vistalegre II sale un Podemos fortalecido y unido o uno dividido definitivamente en sectores, corrientes o sensibilidades.