Chema Ruiz: “Mi juicio es un escarmiento para que salgamos menos a la calle”

Chema Ruiz, en una imagen de archivo.
Chema Ruiz, en una imagen de archivo. / Miguel Muñoz

Un centenar de personas se reunieron el 10 de noviembre de 2011 para intentar evitar el desahucio de Estrella, sus dos hijos y su madre. Los activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en su procedimiento habitual, organizaron una sentada pacífica frente a la vivienda, pero no consiguieron evitar el desalojo y vieron cómo se procedía al derribo ante sus ojos. En el amplio dispositivo policial que se llevó a cabo aquel día, muchos denunciaron que fueron arrastrados por la fuerza y dos de ellos, el conocido activista antidesahucios Chema Ruiz y el yerno de la dueña de la casa, Raúl, fueron detenidos. Le piden un año de prisión, él considera que pretenden utilizarles para dar un escarmiento.

Más de cinco años después de los hechos, Ruiz, exdirigente de Izquierda Unida y uno de los primeros impulsores de la PAH, ha tenido que prestar declaración junto a Raúl en un juicio oral que se ha celebrado este lunes en el Juzgado Número 21 de lo Penal en Madrid. La fiscal sostiene que pegaron a ocho antidisturbios y ha mantenido un año de cárcel contra ambos por atentado a la autoridad y resistencia. En una entrevista con cuartopoder.es, Ruiz da los detalles del juicio y explica que las agresiones a los policías son inverosímiles, al tiempo que denuncia que en las últimas semanas se han incrementado los procesos contra los activistas para evitar que salgan a la calle ante la próxima oleada de recortes. 

Publicidad

El día del desahucio acudieron unas 100 personas de la Asamblea Popular del 15M y de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) para evitar el desahucio de Estrella y su familia. ¿Por qué la Policía sólo detuvo al yerno de la propietaria y a usted?

– Da la casualidad de que Raúl era el único miembro de la familia que estaba dando la cara. Habíamos decidido que el resto se quedara fuera porque había una niña pequeña y una señora mayor. A él le crucifican por eso. A mí me detienen porque en aquel momento ejercía la portavocía de la PAH en Madrid y aparecía de forma permanente en los medios. Ayer eso se confirmó, porque el jefe del operativo de aquel día, en su declaración, se ensañó con Raúl, mintiendo como un bellaco, y cuando se dirigió a mí me llamó Chema, e incluso reconoció a la jueza que me conocía de otras ocasiones.

¿Cómo se desarrolló el juicio? ¿Cuáles fueron las declaraciones de los policías que estuvieron en el desahucio?

– Esto da un poco de risa. Mi padre no está imputado, pero un policía intentó llevárselo por delante. Cuando le piden al policía que identifique a los dos acusados, señala a Raúl, me señala a mí y señala a mi padre, que no estaba ni imputado. Las declaraciones de los policías tuvieron los habituales lugares comunes. No podían demostrar nada en concreto, dijeron que habíamos sido todos muy agresivos y muy violentos. Al final, aceptaron el vídeo de lo que ocurrió aquel día, aunque la fiscal no quería. Esa va a ser una prueba importante. El vídeo no está completo desgraciadamente, pero sí que demuestra que la actitud de los que estábamos allí era absolutamente pacífica. Hicimos lo de siempre: permanecimos sentados y pedimos hablar con la comisión judicial. A pesar de que la fiscal era un hueso, finalmente se pudieron visionar las imágenes. El momento de la declaración de la mujer de Raúl fue muy emotivo porque, lógicamente, para la familia, era duro rememorar que les tiraran la casa donde habían vivido toda la vida y lo pasaron mal. Raúl también se derrumbó. Hubo muchas emociones.

"Al final tanto la presencia de miembros de la
UIP en el juicio, como todo este procedimiento, no es otra cosa que un proceso político"

Hasta hace pocos días, ni siquiera sabían cuáles eran los cargos que se les imputaban ni las penas que pedían contra ustedes. ¿Les ha sorprendido que finalmente les hayan acusado de resistencia a la autoridad? 

– Yo estaba convencido de que la cosa iba a ser más grave porque empezaron con mucha fuerza. Al principio, estaban valorando un posible delito de atentado o incluso de sedición. Estábamos hablando de penas muy elevadas. Al final, se quedó prácticamente en nada, porque la fiscal ha pedido un delito de resistencia a la autoridad, yéndose a la pena más alta de un año de prisión y un año de inhabilitación especial. Le han dado muchas vueltas. Tenían una patata caliente. Al final tanto la presencia de la UIP (Unidades de Intervención Policial) allí, como todo este procedimiento, no es otra cosa que un proceso político. De hecho, la UIP ni siquiera tenía mandato oficial.

¿Se esperaban que la Fiscalía mantuviera los cargos? ¿Cómo cree que se resolverá finalmente el caso?

– Viendo el escrito de acusaciones sí, porque es vacío y sin sentido. Se esperaba que no modificara nada y, efectivamente, no movió ni una coma. El caso depende de la conciencia que tenga el juez. La impresión no era mala, porque conseguimos que se visionara el vídeo. El jefe de la UIP declaraba que Raúl directamente se había puesto de pie y le había lanzado puñetazos. Creo que el abogado consiguió desmontar esto con la declaración de los otros policías, que dejaron medianamente claro que el jefe de la UIP ni siquiera estaba participando en la retirada de la gente, sino que estaba detrás dando las órdenes. Difícilmente le podían haber pegado. Pero, al final, todo depende de la decisión de una persona con sus ideas y sus prejuicios. En mi caso no me preocupa mucho: un año, antecedentes, y a la siguiente me meterán en la cárcel, porque no tengo intención de moverme. Pero sí que me preocupa el caso de Raúl, porque pertenece a una familia en una situación precaria, donde el único que puede conseguir las habichuelas es él.

– ¿Le queda alguna otra cita judicial pendiente?

– Voy juntándolas. Cuando hicimos el “Ocupa el Congreso” (25 de septiembre de 2012), me abrieron dos procedimientos: uno que terminé en la Audiencia Nacional con más gente porque finalmente el juez (Santiago) Pedraz nos absolvió; pero tenía otro abierto con otros compañeros, porque unos días antes nos detuvieron con una pancarta de “Ocupa el Congreso” en una manifestación. No sé que pasará con esto. No hay notificación de archivo y yo ya pensaba que se había quedado muerto, pero en estos últimos 40 días han revivido un montón de procedimientos y un montón de compañeros y compañeras han pasado por Julián Camarillo (Juzgado Penal). Parece que hay una fiebre por procesarnos a todos. En algunos casos, como el nuestro, será porque están a punto de prescribir y, en otros, para hacernos escarmentar ante la siguiente ola de recortes y así intentar que salgamos menos a la calle. Hay unos compañeros de Alcalá de Henares procesados, hay otros de la Plataforma de Guadalajara, a los que también se les juzga la semana que viene...

– Tanto Izquierda Unida como Podemos le han apoyado frente al proceso y este lunes varios dirigentes estuvieron en la concentración que tuvo lugar en las puertas del Juzgado durante el juicio. ¿Cuál es su opinión respecto a la situación de ambos partidos y qué piensa de la situación de crisis que atraviesa la formación morada ante la celebración de la segunda asamblea estatal de Visatalegre?

– Lo mío con la política es una decepción permanente. No aprendemos. Se repiten siempre los mismos errores. Lo que se está produciendo en Podemos de cara a Vistalegre, lo disfracen como lo disfracen, no son más que guerras de poder, de ver quién controla el aparato del partido. Las he sufrido tantas veces dentro de Izquierda Unida... Ademas, cuando se empezaba a poner en marcha Podemos les decía a los compañeros: “Meteos en la cabeza que crear un partido nuevo no es la solución, porque si no cambiamos los métodos, las formas de hacer las cosas, vamos a reproducir exactamente lo mismo”. Y de hecho, ha tardado poco en ser así.

(*) María F. Sánchez es periodista.