Urbán: "La irresponsabilidad de los portavoces hace que el espectáculo lo tape todo"

Urban
Miguel Urbán, eurodiputado de Podemos, integrante de Anticapitalistas y cabeza de lista de Podemos en Movimiento, en una imagen de archivo. / Efe

A menos de dos días para la gran cita, la candidatura de “Podemos en Movimiento”, compuesta por Anticapitalistas y otros sectores, sigue incidiendo en la necesidad de un debate político por encima de “espectáculos”. Su proyecto se presenta en la asamblea ciudadana de Vistalegre II como alternativa a los de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, aunque apuestan por el primero como secretario general. La lista al Consejo Ciudadano Estatal está encabezada por una de sus caras más visibles desde los inicios de Podemos. Actualmente ejerce sus funciones públicas como eurodiputado y considera que el partido está dando “un mal espectáculo” durante los últimos días. Miguel Urbán (Madrid, 1980), atiende a cuartopoder.es para explicar sus propuestas y analizar la actualidad del partido morado.

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— Teresa Rodríguez señaló en el primer acto de campaña, celebrado el pasado viernes, que el espectáculo debía acabar y empezar la política. ¿Ha habido más espectáculo que política durante el proceso previo a Vistalegre II? ¿Ha empezado en algún momento la política?

— Pues no. Se ha mantenido el espectáculo. Por desgracia se está tapando la política. Porque sí que está habiendo debates, actos y encuentros. Mucha gente de los círculos está metiendo propuestas e intentando debatirlas. Lo que pasa es que al final el ruido y el espectáculo que se está dando por arriba por parte de las portavocías de la organización está impidiendo objetivamente que la política salga a la luz y con lo único que se queda la gente es con el espectáculo. Además es un mal espectáculo. Al final, la irresponsabilidad que está habiendo por arriba está generando que el espectáculo lo tape todo. Todo esto lo que puede generar, yo no creo que ruptura, sino desafección entre nuestra gente. Esto no se lo merece el proyecto ni los cinco millones de personas que han confiado en nosotros. Y tampoco los imprescindibles, que son los militantes que han levantado a pulso Podemos.

« No hay que olvidar que los enemigos están fuera y que se llaman las élites
o Ibex 35″

— ¿Tiene que ver, como ha dicho, con una cultura del enemigo interno y de la confrontación? Usted considera que eso empezó en la primera asamblea ciudadana.

— Sí, yo creo que en Vistalegre I lo que se consumó fue una cultura política de la competencia en vez de la de cooperación. Ahí tenemos esa maquinaria de guerra electoral, las listas plancha. Eso ha construido por abajo una cultura política terrible. Ha hecho que, en diversos municipios, la listas que ganara, aunque lo hiciera por estrecho margen, se llevaba todo. Esto expulsaba a una parte de la gente de los círculos, de los consejos ciudadanos o de la participación en Podemos. Al final vislumbraba no sólo una competencia, sino también una cultura del enemigo interno. Nosotros fuimos en el primer Vistalegre el enemigo interno número uno del equipo Claro que Podemos. Ahora esa cultura política se ha trasladado al interior de lo que fue ese equipo. Ahí se ve gran parte de la ruptura que ha habido.

Entonces creo que hay que dejar claro que dentro de Podemos no hay ningún enemigo. No tenemos enemigos dentro de Podemos. Lo decíamos en el primer Vistalegre y lo decimos ahora. Lo fundamental es comprenderlo y obrar en consecuencia, porque los enemigos están fuera: se llaman las élites o el Ibex 35. No se lo podemos poner tan fácil como lo estamos haciendo ahora señalándonos entre compañeros.

— ¿Qué esperanzas tiene de que se logre la unidad el día después? Pase lo que pase con los resultados, ¿qué debe ocurrir para solucionar la situación interna?

— Lo que tiene que pasar es que se imponga la cordura. Haría un llamamiento a la gente a no confiar en que se imponga sino a imponerla. Es muy importante que todo el mundo comprendamos que vivimos en una organización plural y que la dirección tiene que ser pluralista e integrar, gane quien gane. Sobre todo, tiene que trabajar no sólo para salir más unidos, que es importante, sino para salir con un plan. Nuestra idea no es llevarnos mejor o peor. A mí eso me da igual, con todos mis respetos. Lo que me preocupa es que nos metimos en esto para mejorar la vida de la gente y transformar la sociedad. Eso es lo que tiene que imperar.

— ¿Cómo debe de ser ese plan que defienden para derrotar a la “Gran Coalición”?

— Avanzar en la unidad popular más allá de un pacto de botellines. Tiene que ser un proceso por abajo. No tiene por qué ser electoral y no debe de ser sólo de organizaciones políticas. Hemos hecho un llamamiento claro, y también firmamos en una resolución con compañeros de otras candidaturas, de que necesitábamos salir con una mesa de coordinación de movimientos sociales y organizaciones políticas del cambio, sindicales y sociales. Para que nos permitan construir la oposición a la Gran Coalición del PSOE, C´s y PP desde el día después de Vistalegre. Tenemos que comprender que el mundo sigue después de Vistalegre y que lo importante es que cumplamos con ese mandato que teníamos: ser útiles. Para eso no hace falta decir que vamos a ganar las elecciones en 2020. Vale, perfecto, hay que trabajar para ello. Pero lo importante es derrotar a esa Gran Coalición que gobierna ahora mismo, desde mañana. Eso, sin Podemos no se puede hacer, pero sólo con Podemos tampoco.

— ¿Qué expectativas tienen desde Podemos en Movimiento? ¿Qué resultado esperan obtener?

— Espero que al final consigamos que gane Podemos. Que no gane ni Pablo, ni Íñigo, ni Podemos en Movimiento. Sino que salgamos más fortalecidos y, sobre todo, con ese plan que hablábamos antes. Para eso hay que intentar comprender que necesitamos una dirección plural y espero que los inscritos también lo piensen así y al final nos llevemos incluso una sorpresa. Creo que con Podemos Ganar Madrid [candidatura que encabezó en el proceso autonómico de Madrid en 2015] todo el mundo se llevó una sorpresa. Ahora mismo sería bueno que nos diéramos todos una sorpresa en ese sentido.

— Entiendo que esa sorpresa sería que hubiera la máxima pluralidad y proporcionalidad en el Consejo Ciudadano.

— Evidentemente, más pluralidad y pluralismo. Una dirección decidida a tomar el rumbo para convertir a Podemos otra vez en una herramienta útil. En ella tiene que estar como secretario general Pablo Iglesias.

— ¿Por qué deberían votar los inscritos a su candidatura? ¿Cuáles cree que son los puntos diferenciales con el resto de proyectos?

«Creo que somos la candidatura que está hablando más claro sobre lo que hay que hacer»

— A día de hoy somos los que hemos metido más política en el debate. Lo hemos hecho de una forma más nítida y clara. Somos la candidatura que habla más claro sobre lo que hay que hacer. No escondemos lo que creemos que son políticas del sentido común como puede ser la nacionalización de las eléctricas y de sectores estratégicos para la economías y bienes para el bien común. En ese sentido recuperamos elementos que creemos que deben estar en el ADN de Podemos. No sólo la renta básica o la nacionalización, sino también la auditoría de la deuda o el impago de las deudas ilegítimas. Creemos que eso tiene que estar más allá de los diferentes programas electorales. Además, hablamos justamente de una propuesta que integre un horizonte ecosocialista y que hablemos de procesos constituyentes. No de reforma constitucional, sino procesos constituyentes. Que no sólo los catalanes puedan decidir, sino que todos podamos tomar decisiones sobre lo que queremos ser. Tenemos una sociedad madura para ello. Eso es un proceso donde el pueblo tome la palabra, haga historia y escriba la suya propia haciendo política.

Somos los que intentamos romper esa dicotomía institución-calle. Creemos que hay que estar en las instituciones y en la calle. El problema es cómo estamos y para qué. No hay que estar en las instituciones para gestionar la miseria y la austeridad. Hay que empezar a plantear elementos de desobediencia dentro que aumenten el conflicto político y permitan avanzar y recoger conquistas. Esto que puede parecer muy grandilocuente es mucho más sencillo de lo que parece. Por ejemplo, y hasta hace poco no me había parado a pensar cuántas escuelas infantiles hay en Lavapiés, mi barrio. Ahora sé que sólo hay una. Pero realmente las necesidades serían para que tuviéramos tres. Y un Ayuntamiento como el de Madrid que tiene súperavit no puede invertir más en que tengamos tres escuelas infantiles en nuestro barrio, porque el techo de gasto no lo permite. Bueno, pues habrá que desobedecer el techo de gasto. No sólo desde el Ayuntamiento de Madrid. Podemos tiene que fomentar que los diferentes ayuntamientos que gobernamos empiecen a hacer procesos de desobediencia como los que se han empezado a coordinar desde el Manifiesto de Oviedo justamente para eso y hacer auditorías. Para ir avanzando en propuestas que nos permitan ir más allá que la gestión de la miseria. Cuanto más peso tenga Podemos en Movimiento estas propuestas serán más decisivas en el nuevo Podemos después de Vistalegre. Cuanto más apoyo tengamos las propuestas tendrán más eco, voz y manos para llevarse a cabo.

El dirigente de Anticapitalistas, en otra imagen.
El dirigente de Anticapitalistas, en otra imagen. / Efe

— ¿Y en el plano organizativo?

— Somos los que ofrecemos la propuesta más coherente. Es muy parecida a lo que defendimos en el primer Vistalegre. Y ahora todo el mundo parece que nos da la razón. Creemos que metemos elementos fundamentales justamente para cumplir los objetivos políticos. Podemos tiene un serio problema de raíces. No tiene. Tiene que echar raíces. Significa descentralizar. No sólo desde lo territorial sino hacia los círculos y municipios. Eso se llama repartir el poder. Podemos tiene que repartir más las responsabilidades. Eso no es simplemente a nivel estatal, sino también autonómico. Hay que tener, como ha hecho Teresa Rodríguez y el CC andaluz, una propuesta decidida de descentralización. A los círculos hay que volver a llenarlos de vida, darles herramientas de participación, decisión y autonomía, eso se llama finanzas. Hay que hacerlo ya si queremos retomar ese pulso de desborde popular que tuvimos antes del primer Vistalegre. Uno de los elementos fundamentales de una organización como Podemos tiene que ser construir comunidad frente al avance del neoliberalismo y los monstruos del pasado que están más presentes que nunca, como Le Pen. No nos pueden encontrar separados sino en comunidad. Es uno de los grandes retos que tiene Podemos. Necesitamos más participación, democracia, descentralización y poder para las bases.

— ¿Cómo valora el papel que está teniendo Podemos en el Congreso y en los parlamentos autonómicos? El otro día alertaba de que Podemos no tenía que ser un partido más ni parecer los más aseados en las instituciones. ¿Esto está pasando o es sólo una alerta?

— Es una alerta. Porque desde luego a nivel estatal llevamos pocos meses de actividad parlamentaria. Cuando digo que nos podemos parecer a un partido más es que tenemos que hacer cosas, que luego hacemos bien cuando dejamos el espectáculo y nos ponemos a trabajar, como conseguir meter la pobreza energética en la agenda pública. Eso lo hemos hecho gracias al trabajo de muchas organizaciones que llevan con tiempo reclamándola pero también con una actividad decidida por parte de Podemos. Para mí ser útiles es eso también, es permitir avanzar a la sociedad. Y luego se traduce en conquistas legislativas. Luego hay que ser también un poco irreverentes y hacer notar que te enfadan estas cosas. Nosotros no podemos ser parlamentarios al uso.

— Desde el sector de Íñigo Errejón se está apuntando a que Iglesias ha tenido un viraje ideológico. Ustedes han dicho en los últimos meses que están más cerca políticamente del sector del secretario general. Entiendo que están de acuerdo entonces con que ese viraje se ha producido.

«Pablo está más cercano a nosotros que en los meses pasados. Nosotros no nos hemos movido de lo
que proponíamos.
Más allá de eso, a
Pablo se le ve más suelto, menos encorsetado»

— Podemos decir si acaso que Pablo está más cercano a nosotros que en los meses pasados. Porque nosotros no nos hemos movido de lo que proponíamos. Más allá de eso a Pablo se le ve más suelto, menos encorsetado. Eso es bueno para el conjunto de Podemos. No podría hablar de elementos programáticos que van más allá pero yo sí que le veo más suelto. De hecho firmamos ambos, con los compañeros de La Comuna, como publicásteis en cuartopoder.es, una resolución para acabar con la Ley de Amnistía y poder juzgar los crímenes del franquismo de una maldita vez en este país. Se están cogiendo temas que muchas veces hemos intentado dejar atrás, porque podían dar miedo. Ahora se tiene un papel menos timorato en algunas cosas por Pablo. En la famosa remontada del 20-D es cuando Pablo empezó a hablar más claro. Cuando apeló a la memoria de las luchas, del 15-M y las mareas es cuando mejores resultados obtuvimos. En el primer Vistalegre hablamos de elementos más impugnatorios del sistema, más transgresores y más del sentido común de mayorías como podía ser lo que mencionaba antes: renta básica, impago de deuda ilegítima, nacionalización, etcétera. Fue cuando Podemos tenía sus mejores resultados en las encuestas. Nos debería hacer reflexionar eso.

— En la última entrevista realizada con este medio señalaba que no sabía qué proponían exactamente el ‘pablismo’ y el ‘errejonismo’. ¿Lo ha descubierto ya?

— Me voy a quedar con la duda me parece.

— Le tengo que preguntar por algunos artículos como el publicado en este medio por Carlos Fernández Liria apuntando al entorno de Iglesias como el causantes del conflicto con palabras muy duras. ¿Qué opina?

— Hay que tener responsabilidad política ante todo. Creo que la política es una cuestión colectiva y no individual. Creo que los desahogos individuales muestran, en momentos políticos delicados, poco respeto para los procesos colectivos. Es fundamental respetar los procesos colectivos. Es una cuestión esencial. Yo no hago política a nivel individual sino colectivo. Al final todos estos artículos y declaraciones lo que hacen es aumentar el espectáculo, el ruido y quitan el foco sobre lo importante que es la política. Eso no es bueno.

— ¿Tiene pensado algún área concreta en la que le gustaría trabajar en el Consejo de Coordinación de Podemos (Ejecutiva)?

— Primero que esté. Y que así lo decidan los inscritos. Pido el apoyo y la confianza para ello. Intentaré poner sensatez y política ante todo. Insisto en que la política es un juego de equipo, donde uno no decide su posición, sino que se decide donde va cada uno y se hace lo mejor que se puede.

— ¿Cree que Iglesias debería seguir como secretario general aunque no tuviera la mayoría de apoyos para sus documentos y su candidatura?

«Pablo Iglesias es muy necesario para esta organización y no nos podemos permitir ningún paso atrás ni
al lado»

— Yo creo que sí, lo he dicho muchas veces. Entiendo la política como mandar obedeciendo. Más allá de las diferencias que podamos tener y que justifican que en un congreso llevemos diferentes listas, compartimos un proyecto común. Lo más importante es eso, mandar obedeciendo. No es el momento para que nadie dé un paso atrás o al lado. Como dijo Teresa Rodríguez, cuando nos pedían que diéramos un paso atrás si no ganaban nuestros documentos, es que íbamos a dar 100 pasos adelante. Lo hemos cumplido. Porque eso es lo que se necesitaba. Pido la misma coherencia a todo el mundo. Aquí todos somos necesarios. Todos son todos. Desde luego Pablo Iglesias es muy necesario para esta organización y no nos podemos permitir ningún paso atrás ni al lado. Una vez dicho esto, lo que no nos podemos permitir es que los imprescindibles, los que han sacado este proyecto a pulso año tras año se vayan. Algunos sí están yendo de forma anónima y sin ruido. Les pediría que aquí no se mueva ni Dios, que no se mueva nadie. Es muy importante que estén ahí y participen para reconstruir una organización más fuerte y útil aún de lo que hemos sido para cambiar nuestro país.

— Sobre la movilización social, ¿cómo se debe impulsar desde Podemos? ¿Qué debe hacer en lo concreto para potenciarla sin tampoco injerir en los movimientos sociales?

— Podemos debe defender la independencia y la autonomía de los movimientos sociales por encima de todo. Una vez dicho esto, una de las propuestas es lo que comentaba de una mesa de coordinación, que es una cuestión concreta. Para poder trasladar a todas las instituciones propuestas desde los movimientos sociales. Ser el altavoz de los movimientos. No significa que ese altavoz sea sólo Podemos porque en esa mesa debe estar toda la unidad popular. Hay que reconocer el trabajo que llevan haciendo años organizaciones como IU. No sólo hay que reconocerlo, sino que hay que agradecerlo. Tenemos que coordinarnos para amplificar y hacerlo lo mejor posible. Hay que ser útiles para ello. Un ejemplo concreto es la lucha del telemárketing. Hemos llevado a los compañeros a Bruselas a hablar con la Comisión, con eurodiputados, hemos conseguido un dictamen que reconoce que se están incumpliendo una serie de elementos y directivas dentro de los convenios colectivos.

Ese apoyo a los procesos en lucha, desde el respeto total a su autonomía, es algo que hay que generalizar dentro de Podemos. Se han hecho experiencias con los trabajadores de Correos, de Coca Cola, etcétera. Eso tiene que ser una norma de trabajo cotidiano por parte de Podemos. Al fin y al cabo hay que entender la movilización más allá de una huelga o de una manifestación. Hay que construir tejido social para crear comunidad. Para ello hay que poner cuerpo, corazón, cabeza y recursos.

— Ha mencionado a IU. Por dos veces el partido de Alberto Garzón ha mostrado su malestar por las menciones a su partido dentro de la campaña interna de Podemos. La última, el martes en referencia a una campaña del equipo de Errejón. ¿Cómo ve la relación y cómo está siendo entre ambos partidos?

— Yo tengo una magnífica relación con IU. Reitero mis disculpas por un titular desafortunado, lo hice casi al momento. A mí me duele generar malentendidos con mis compañeros, con gente a la que aprecio muchísimo aunque compartamos organizaciones distintas. Trabajo muy bien con los compañeros de IU y otras organizaciones en el Parlamento Europeo. Codo con codo y mucho antes de que existiera Unidos Podemos. Ese es el camino, el trabajo conjunto desde la base y el respeto mutuo. En ese sentido nos debemos todos más respeto para cuidar algo que es indispensable: la unidad popular. Es algo más grande que un acuerdo entre Podemos e IU y tiene que ir mucho más allá. Es una fórmula que ha funcionado bien desde el respeto y la independencia orgánica que tenemos.