Pedro Antonio que todo lo sabes

Pedro Antonio Sánchez, presidente de Murcia,durante una comparecencia ante la prensa el pasado sábado. / Marcial Guillén (Efe)

En 2004 el grupo popero barcelonés Astrud lanzó un álbum en el que proclamaba que «hay un hombre en España que lo hace todo, hay un hombre que lo hace todo en España». Ese hombre multitarea de la canción, a la manera del personaje que la señora Rabbit encarna en Peppa Pig, es «el que escribe las canciones de la radio, el que te sirve las copas y el que te vende el diario».

En Murcia, que es un microcosmos de la España de la corrupción en chiquitico, hay un hombre que lo hace todo (menos dimitir): Pedro Antonio Sánchez, presidente de la Región, que declara este lunes como investigado por cuatro delitos que se habrían producido por la construcción del auditorio del municipio del que fue alcalde (Puerto Lumbreras) y al que el juez Eloy Velasco le atribuye otros tres por haber querido contratar a la trama Púnica para que limpiara su reputación en las redes sociales con fondos públicos, en el contexto de lucha por el poder en el PP murciano que acabó ganando.

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El lunes 20 de febrero, en compañía de los principales exportadores hortofrutícolas de la región y cuando los periodistas le acorralaban por su grado de conocimiento del caso Púnica, Pedro Antonio Sánchez anunció que comparecería voluntariamente en los tribunales este lunes para aclarar el escándalo del auditorio, como si fuera una concesión que hacía graciosamente a los ciudadanos, como si un fiscal no hubiera pedido su imputación y un juez no la hubiera acordado. “Declarar para aclarar”, ha repetido, incansable, desde entonces.

El anuncio de la imputación por parte del imputado se produjo, según se puede observar en los escritos de notificaciones del ‘caso Auditorio’, doce minutos antes de que la resolución se comunicara a las partes personadas en el procedimiento. Podría decirse que, si por él fuera, Pedro Antonio sería capaz de citarse a declarar, someterse a sí mismo a un duro interrogatorio, dejarse en libertad provisional tras imponerse alguna medida cautelar y, finalmente, archivarse la causa por falta de indicios de delito. Y acto seguido, anunciarlo a la prensa.

Ese hombre que lo hace todo en Murcia también lo sabe todo. Sin estar personado en el ‘caso Púnica’, sin saber más que por los medios de comunicación que el juez Eloy Velasco preparaba una exposición razonada por otros tres delitos con intención de enviarla al Tribunal Superior de Justicia de Murcia, competente para investigarle por su condición de aforado, Sánchez se jactó en una entrevista en la Cope de contar con el aval de cuatro fiscales del Supremo para no ser imputado. Cuando a la portavoz del Gobierno murciano, Noelia Arroyo, se le preguntó por qué el presidente conocía este extremo, respondió: “Cuando usted publica una exclusiva, ¿cómo la consigue? Usted nunca desvela sus fuentes y el presidente concedió una entrevista y contestó lo que consideró oportuno”. Podría decirse que, además de presidente, juez y fiscal, Sánchez también reúne las técnicas del buen periodista.

La exclusiva de Sánchez coincidió con unas imágenes del Congreso del PP, difundidas por La Sexta, en las que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, buscaba desesperadamente a un Pedro Antonio para hablar con él, sin que nadie haya aclarado con exactitud de qué Pedro Antonio se trataba. Lo cierto es que, entre estas idas y venidas, las fiscales del caso Púnica, María Teresa Gálvez y Carmen García, se negaron a firmar un informe que exculpaba de responsabilidad al presidente murciano en la citada causa y que ventilaba en apenas 15 líneas y sin mayor fundamentación jurídica su superior jerárquica, la teniente fiscal Anticorrupción, Belén Suárez. El criterio de las fiscales del caso y del juez Eloy Velasco es atribuir al jefe del Gobierno murciano los delitos de fraude, cohecho y revelación de información reservada.

El presidente regional, que acudirá por primera vez a los tribunales después de que Ciudadanos haya roto el pacto de gobierno tras su imputación e iniciado los contactos con PSOE y Podemos para abordar una posible moción de censura, aseguró el viernes que sólo necesita 72 horas para aclarar “un supuesto error administrativo de la justificación de un expediente” porque, según él, en el proyecto, cuya investigación impulsó el relevado fiscal superior de Murcia, Manuel López Bernal, “no falta un euro”. Sin embargo, el instructor del caso Auditorio, Manuel Pérez-Templado, traduce ese error en cuatro delitos distintos de prevaricación continuada, fraude contra la administración pública, falsedad en documento oficial y malversación de caudales públicos. Y todo ello, a pesar de que el propio Pedro Antonio Sánchez aseguró el 25 de junio de 2015, como se encargó de recordar la maldita hemeroteca: “Si al final la Justicia dictaminara una imputación por el caso Auditorio, yo dimitiría porque cumplo lo que firmo y cumplo mi palabra, y no esperaría a que nadie me lo pidiera”.

Llegados a este punto, con la confirmación de que Sánchez se presentará ante el juez sin el apoyo de su socio de gobierno y enfrentado, según él, a una coalición de “perdedores tutti frutti”, en referencia a toda la oposición, se hace necesario recordar que el hombre que lo hace todo de la canción de Astrud también era «la máxima autoridad en Derecho Penal» y que ese tema se incluyó en un álbum que tenía un nombre que resume muchas cosas: «Todo nos parece una mierda».

(*) Alfonso Pérez Medina es periodista.