TRAS LAS PRIMARIAS / Sobre la muy complicada tarea de Pedro Sánchez

Después del después

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triunfo de Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, el pasado domingo, saludando a sus partidarios tras ganar las primarias a la secretarí general de los socialistas. / PSOE (Flickr)

Imposible no comentar los resultados de las elecciones en el ya muy denostado PSOE, tanto que daba la impresión de que todo el mundo sabía más de sus entresijos y ambiciones políticas que los propios militantes y dirigentes. Yo no sé lo que sucede dentro del PSOE y fuera apenas, pero espero que quien se ha alzado con el triunfo, Pedro Sánchez, sea de verdad consciente de quiénes han sido sus encarnizados opositores dentro, y sobre todo fuera de su partido, desde posiciones de poder económico, mediático y político. Resulta inquietante que hasta los enemigos naturales del partido socialista apoyaran la descarada candidatura progubernamental y prosistema de Susana Díaz, y manifestaran de manera ferviente su deseo de que perdiera el hoy ganador: políticos de la derecha y de la extrema derecha, comentadores volatineros, medios de comunicación gubernamentales, una parte significativa y poderosa de su propio partido… por no hablar del público que ha volcado su furia, su humor, su esperanza y su mala leche en las redes sociales, a favor y en contra de unos y de otros.

Visto lo sucedido hasta ahora resultaría muy raro que ese conglomerado de enemigos políticos se conformara con el resultado de las urnas socialistas y no pasara a la acción del acoso y derribo.

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Fue memorable un comentario en las redes sociales del domingo pasado que decía que El País había perdido las elecciones. Su editorial del día siguiente se comenta solo. Triste, como poco, al haber sido ese un medio de referencia de una España que parecía progresista y tal vez lo fue en algún momento.

La rabieta del exministro Corcuera, siniestro personaje desde hace mucho, y su baja del PSOE no resulta en exceso significativa, aunque pueda resultar un alivio, no así para el público paciente que es más que posible lo va a padecer a modo de rituales descargas de postas radiofónicas y televisivas. Es el gurú perfecto con sus destemplanzas para el juego sucio del acoso y el derribo, y tiene su público dispuesto a aplaudir y a jalear lo que pide y recibe con largueza.

En mi opinión, el triunfo de Pedro Sánchez, más allá de la militancia, es una buena muestra de hasta qué punto está harto este país y aunque sea desde el desacuerdo inicial muestra su necesidad o ambición de cambio. Las reacciones a los resultados electorales manifestaban más esperanza que suspicacia, al menos las individuales de las redes sociales. Invitaban a pensar que, pese a todo, que ha sido mucho, hay gente fuera del PSOE que todavía cuenta con él para realizar el cambio necesario. ¿Ingenuidad o esperanza en que no todo está perdido? Lo ignoro. Con todo, me temo que el lastre de la desconfianza y la decepción acumulada durante años es demasiado pesado. Exigiría decisiones políticas radicales, auténticas rupturas, que hicieran creíble el cambio necesario que al menos los militantes del PSOE parecen haber visto y reclamado.

No sé lo que va a hacer Sánchez, pero espero que él lo sepa, porque ahora mismo se necesitan cambios que no admiten aplazamientos ni sesteos y van mucho más allá que una mera restauración tardía del actual sistema político.

¿Va a aceptar su derrota Felipe González y la camorra que le aplaude? Creo que la labor de zapa está servida y que el país que el PP representa está al acecho en defensa de una casta y de una idea patrimonial del Estado. Sánchez representa una amenaza, todo lo inconcreta que se quiera por el momento, lo mismo que Puigdemont en Cataluña con un referéndum que está cada día más cerca, tanto si se celebra como si no, y nos vemos obligados a asistir a una demostración de fuerza gubernamental. Hasta Peter Handke tiene miedo del proyecto político que encarna Puigdemont; el hasta ayer denostado o silenciado Handke, y hoy alabado por manifestar su miedo a la secesión catalana y solo por eso, como hispanista de prestigio y personaje de culto. País de desmemoria este, país de tartufos, que no parece tener otro principio ético que la conveniencia oportunista y el «Donde dije digo, digo Diego» como divisa de caballería esperpéntica.

1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    Miguel, es mucho lo que tienen firmado estos socialistas de boquilla.. Firmado con el PP, y C,S. Ahora mismo pueden ser capaces de cualquier barrabasada social.. ¡ De perdidos .. Al rio !. No se ve un atisbo de no volver a la casilla de salida.. Un muerto, no puede resucitar. Ahora, el hedor puede corromper el ADN de cualquiera. Todo, no está dicho.. El impas ese que nos describes, se asemeja mucho al redoble de tambor.. Para que la cabra, dé el triple salto mortal!. Cosas veredes amigo Miguel!.

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