SATO DÍAZ | Publicado:

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La portavoz de la CUP en el Parlament, Anna Gabriel. / EFE

BARCELONA.- Un jarro de agua fría. Así sentó en el independentismo el que el pasado lunes se declarara desierto el concurso de licitación que el Govern lanzó para la fabricación de las urnas. El tiempo se echa encima, el 1 de octubre se debería celebrar el referéndum de autodeterminación catalán prometido por el Govern, faltan escasos tres meses y todavía no hay ni empresa que se encargue de fabricar las urnas. Nervios y dudas. En este contexto recibe a cuartopoder.es en el Parlament la portavoz de las Candidaturas d’Unitat Popular-Crida Constituent (CUP), Anna Gabriel (Sallent de Llobregat, Barcelona, 1975). Esta política y activista social de larga trayectoria contestataria personal, pero también familiar (su madre proviene del PSUC, su abuelo y bisabuelo de la CNT), se muestra contundente en las advertencias al Govern, aunque amable y cercana en el trato al periodista. Con ella, hacemos un repaso del incierto camino que queda hasta el prometido referéndum, pasando por el debate interno y las tensiones en las CUP, que han primado el proceso independentista sobre su ideología anticapitalista, apoyando un Govern presidido por el derechista Carles Puigdemont, del PdeCat, la antigua Convergència (CDC). También hablamos sobre la actualidad del feminismo, uno de sus pilares políticos, y sobre la relación entre la plaza y el palacio, entre la lucha social y la institucional como forma de transformar la sociedad.

El pasado lunes se convocó una reunión entre distintos partidos y organizaciones independentistas donde se trató el tema de las urnas…

— No fue una reunión por el tema de las urnas. Fue una interpretación interesada de alguien el decir que se hacía esa reunión para calmar a la CUP. Estaba prevista desde hacía muchísimos días, con carácter ordinario, con representantes del Govern, de JxSi, de la CUP y de las entidades soberanistas.

Pero justo ese día se conoció que se declaraba desierto el concurso de las urnas, ¿cómo valora esta situación?

— Con mucha preocupación, lo dijimos en cuanto nos enteramos por los medios, tras la rueda de prensa del Govern. Estamos preocupadas y perplejas y así se lo manifestamos al Govern en esa reunión. Nos preocupa mucho porque creemos que, teniendo en cuenta que se anunció este referéndum en un pleno en el mes de septiembre, que la gente oiga que hay un concurso que se ha declarado desierto, la gente tiende a la estupefacción. Sí que es verdad que, por activa y por pasiva, se insiste en que habrá urnas. La responsabilidad de que se celebre el referéndum es del Govern. La responsabilidad de que haya urnas es del Govern. Nosotras estamos en esa línea, apretando al Govern y recordándoles que es su responsabilidad.

Incluso se han propuesto para entrar en el Govern si hay algún decreto “peligroso” que algún conseller no se atreva a firmar…

“Si hay alguien que no quiere firmar un decreto o lo que sea por miedo al Estado español, nosotros no tenemos miedo”

— Más que entrar en el Govern, pues no compartimos para nada muchas de sus políticas, lo que hacemos es que si hay alguien que no quiere firmar un decreto o lo que sea por miedo al Estado español, nosotros no tenemos miedo. Es el nombre de nuestra campaña ‘Sense por’, ‘Sin miedo’, pero también es un hecho. Y tal es así que nos ofrecemos a hacerlo. Lo decimos, porque lo creemos, pero también para poner sobre la mesa que si hay algunos cargos políticos que dudan, tienen miedo o que no quieren anteponer el compromiso colectivo a su carrera política o seguridad personal, entendemos que son personas que no pueden formar parte del Govern. No se trata de dilapidarlas, sino de que no son los perfiles que necesita el Govern. Este Govern no sólo tiene que garantizar la celebración del referéndum, sino que tiene que llevar a cabo los resultados. Si gana el sí, que es lo que nosotras queremos, se va a entrar en una etapa de confrontación con el Estado en la que tendremos que hacer valer esa voluntad mayoritaria.

En esa reunión, ¿se habló de que las fuerzas del Estado, el aparato del Estado, haya influido en la decisión de las empresas de no participar en el concurso?

— No tenemos ninguna duda. Que el Estado amenaza es una realidad objetiva. El PP ha vuelto a asegurar que un referéndum es un golpe de Estado. Los procesos judiciales también son reales. La campaña del miedo sólo ha hecho que empezar. Prevemos la actuación del Estado en todos sus frentes, y por lo tanto Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Guardia Civil también, están trabajando en esto. Están interrogando a funcionarios públicos, pero también a empresas. Forma parte de esa represión a la que éramos conscientes, nosotras al menos, de que nos enfrentábamos. Por eso, lejos de querer esconderlo, lo que debemos hacer es describir cuál es la naturaleza democrática del actual Ejecutivo del Estado español, hasta dónde puede llegar este Estado, para estar prevenidas y, lejos de retroceder en unos objetivos, que sigamos adelante siendo conscientes a lo que nos enfrentamos. Es grave la situación, ya no porque la Guardia Civil esté interrogando a empresarios para influir en su participación en un concurso público, es muy grave que a un referéndum se le llame golpe de estado.

Coincidió en el tiempo, con pocos días de diferencia, que el portavoz del Gobierno calificara de golpe de Estado al referéndum y que el propio Gobierno se negara a sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos tras la petición del Congreso…

“El Régimen del 78 no ha depurado los elementos franquistas, por eso sigue viva la tradición fascista”

— Es que, cuando hablamos del Régimen del 78 es para sintentizar muchas cosas y una de ellas es la inexistencia de un proceso de depuración de elementos fascistas. En el Estado no hubo esa depuración en ningún ámbito del poder, por ello sigue muy viva la presencia de la tradición fascista. No se ha hecho ningún tipo de reparación de búsqueda de verdad, de justicia o de memoria. Eso es alarmante, no sólo para Cataluña, sino para el resto del Estado. Que haya un partido en el Gobierno que diga que un referéndum es un golpe de Estado y que hayan otros partidos, como Ciudadanos y el PSOE, que no se alarmen por ello…

No hay urnas, pero tampoco censo, trabajadores que responsables de las mesas electorales, junta electoral… Faltan tres meses.

— Somos conscientes de que este referéndum no se organiza en circunstancias de normalidad democrática y eso lo enrarece todo. Por lo tanto, no podemos ridiculizar las dificultades con las que nos encontramos, eso es muy perverso y cínico. Pero, ateniendo a esta situación, estamos del lado de quienes quieren que se tengan todas las garantías posibles. Estamos inquietas porque creemos que estamos apurando demasiado los plazos, llevábamos meses pidiendo que se conociera la fecha y la pregunta y ahora que se conocen, queremos que se haga pública cuanto antes toda la logística para que el país esté informado. En ese sentido, nuestra función es la de insistir que se haga público todo lo que se pueda, dejar muy claro que este referéndum no se da en condiciones de normalidad democrática, ser muy contundentes contra todas las personas que ridiculizan la situación y, por lo tanto, generar un escenario teniendo en cuenta todos los elementos. El Govern ha anunciado que explicará todo en un acto el 4 de julio, esperamos que ahí se conozca todo.

Dicen, desde hace tiempo, que echan en falta más información sobre toda la logística por parte del Govern. ¿Se siente la CUP engañada o utilizada por el Govern?

“Decidimos darles los votos mínimos para que sacaran adelante estos presupuestos, que no son nuestros presupuestos, pero para que se siguiera con la preparación del referéndum”

— Nos hemos sentido muy presionadas, es conocido el capítulo que tiene que ver con la investidura y también con la negociación de los presupuestos. En esos momentos, se nos decía que si no había presupuestos, no había referéndum. Se intentaba asimilar algo tan excepcional como un referéndum de independencia con algo como los presupuestos, muy importante para un Ejecutivo, pero muy distinto. Todos los gobiernos aprueban presupuestos, no todos hacen referéndums de independencia. Decidimos darles los votos mínimos para que sacaran adelante estos presupuestos, que no son nuestros presupuestos, pero para que se siguiera con la preparación del referéndum. Desde entonces, parece que con la CUP ya no cuentan para tomar decisiones importantes. De todas formas, nosotras no somos Govern, ni aspiramos a serlo. Entendemos que hay una parte del referéndum, de la logística, que le compete al Govern llevarla a cabo e informar a todo el país. No estamos exigiendo una información privilegiada para la CUP, pedimos que se informe al país de lo que se va a hacer. También entendemos que estando en un papel clave para la aprobación de leyes, para la consecución de mayorías parlamentarias y para la construcción de la campaña por el sí al referéndum, creemos que no deberíamos estar en los márgenes de la toma de decisiones.

Les llovieron las críticas de sindicatos y movimientos sociales por apoyar estos presupuestos, que no tienen mucho de izquierdas o de rupturismo en el ámbito social…

— Fue un momento de muchísima presión. Son unos presupuestos que no merecían ser avalados por la CUP. Evidentemente, los trabajamos mucho y vimos perfectamente cuáles eran los límites de esos presupuestos. Los describimos como unos presupuestos continuistas, que no hacían el menor esfuerzo para revertir recortes ni para buscar nuevos ingresos para poner más fondos en políticas sociales. Nuestras enmiendas iban en ese sentido y no se aprobaron. Pero hubo una situación en la que se nos decía que sin presupuestos no había referéndum y la militancia decidió que no teníamos que bloquearlos. Aceptamos todas las críticas, entendemos que muchas de ellas tienen razón, pero otra mucha gente pensaba que no había otro escenario, que ir a unas nuevas elecciones tampoco garantizaba que se fueran a conseguir unos presupuestos más sociales, ni tampoco una mínima opción de ruptura.

Dándole la vuelta, también existe la lectura de que, precisamente, desde JxSi se pretendía que la CUP no aprobara los presupuestos para culparles de que no saliera el referéndum y, de paso, quitarse el conflicto de encima…

— Eso no lo han dicho nunca públicamente, pero existe como teoría y planteamiento por parte de muchos sectores. Se pensaba que la CUP no apoyaría esos presupuestos y habría sido una muy buena salida para quienes no apuestan claramente por el referéndum y quieren volver a unas elecciones autonómicas.

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Gabriel, en el Parlament, en una imagen de archivo. / EFE

¿Entiende que el PdeCat no apoyara la moción de censura contra Rajoy con la que está cayendo? Parece que la líder de este partido, Marta Pascal, está teniendo contactos con dirigentes del PP en Madrid…

“Sí que nos ha inquietado el papel que tienen los herederos de CDC en el Estado español, son muchos años sosteniendo la gobernabilidad del Estado español”

— No tenemos ninguna relación con el grupo del PdeCat en Madrid. Además, dirigentes del PdeCat de aquí nos dicen que son dinámicas distantes la de aquí y allí, pero no conozco cómo se organiza el PdeCat con detalle. Sí que generó sorpresa, de hecho en un principio parecía que la iban a apoyar. Es verdad que esa moción no iba a prosperar, pero también es cierto que era un buen momento para poner en el centro del tablero las políticas del PP, incluidas las que tienen que ver con la negación del derecho a decidir. El ‘sí’ en la moción podría haber ayudado a que el discurso de Podemos fuera más nítido. De todas formas, sí que nos ha inquietado el papel que tienen los herederos de CDC en el Estado español, son muchos años sosteniendo la gobernabilidad del Estado español, siempre nos inquieta. En el PdeCat hay muchos sectores autonomistas, ultraliberales y conservadores que se entienden perfectamente con el PP, de hecho en el Parlament hemos visto en muchas ocasiones votaciones conjuntas.

Después de todo lo que hemos hablado, ¿qué nivel de confianza tiene en el Govern de que lleve a cabo el referéndum?

— Siempre hemos sido muy reticentes a movernos en niveles de confianza, actos de fe o prospecciones intangibles, no sé si esto viene de nuestra tradición basada en el materialismo histórico que hace que nos basemos en realidades objetivables. Por lo tanto, el trabajo que estamos haciendo en el terreno de las garantías del referéndum, de profundizar en el posterior proceso constituyente o para solucionar la situación de emergencia social que vive el país, lo hacemos en el terreno de las concreciones y garantías comprobables. En ese sentido, creo que es positivo el escenario que tenemos si lo comparamos de dónde veníamos. Recordemos que veníamos de unas elecciones plesbiscitarias convocadas por el señor Mas, que nunca explicó qué marco interpretativo se daría después del 25 de septiembre, con 18 meses en los que íbamos a desconectar del Estado español a través de tres leyes. Si comparamos ese marco con el actual, un referéndum en el cual decida la gente sobre la independencia o no, sin tener que asociar esa decisión a otras cosas y programas políticos, creo que hemos mejorado. Por otro lado, hemos conseguido situar en el centro del tablero la cuestión de la desobediencia. Es algo principal, no se entiende lo que estamos haciendo sin eso, no va a haber un proceso de la ley a la ley, no va a haber un proceso pactado con el Estado español ni ninguna autorización de nadie. El único proceso que nos llevará a la independencia es una movilización constante y la desobediencia, mayorías parlamentaria, pero también en la calle y en el ámbito municipalista.

¿Tienen previsto apretar más al Govern, con movilizaciones, durante este verano para que se concrete cuanto antes lo relativo al referéndum? Se supone que el 4 de julio explicarán todos los detalles…

— Esta semana hemos empezado una serie de reuniones y asambleas territoriales abiertas con nuestra militancia. Uno de los temas que tratamos es cómo podemos añadir elementos de garantías o de presión para este referéndum, por lo tanto no descartamos la movilización para que el Govern sea consciente de que el referéndum no es optativo, sustituible, y que sientan más presión que evite tentaciones de retroceder.

¿Cómo ve la movilización independentista? En la última Diada salió menos gentes a las calles… ¿Goza de buena salud?

“Las instituciones no fueron concebidas para responder a los intereses de las clases populares”

— Creo que en general esto nos llevaría a hacer una reflexión profunda de que papel tienen las instituciones. Las instituciones no fueron concebidas, diseñadas o preparadas para responder a los intereses de las clases populares y, por lo tanto, no están preparadas para sostener procesos de transformación política profunda ni revoluciones. En el plano de la movilización independentista, pero también en el de otros movimientos sociales que plantean cambios profundos, creo que constatamos que el tono de la calle ha bajado. Quizás hemos confiado que el poner a nuestra gente en las instituciones era suficiente para promover los cambios. Quizás nos estamos dando cuenta que el cambio vendrá de la calle y hemos puesto demasiada fuerza en la institución. Quizás la lectura que debamos hacer sea esta y darnos cuenta que si la calle se vacía, la presión que se ejerce desde un parlamento es mucho menor. Si queremos que haya cambios profundos, quizás deberíamos poner menos fuerza en la institución, hay que estar más organizadas que nunca.

Existe un debate en la CUP sobre la utilidad de presentarse a las elecciones catalanas y participar en el Parlament. ¿En qué punto se encuentra esta discusión?

— Creo que es muy sano que la CUP siempre tenga el debate sobre presentarse o no a todas las elecciones. Espero que vuelva a haber debate sobre las próximas elecciones. Si son autonómicas, por supuesto que tiene que haberlo, pero si son constituyentes también. En este momento, el debate vivo no es este, el debate es qué pasa si no hay referéndum, si lo hay y lo ganamos, si lo perdemos… Nosotros estamos en el Parlament con un compromiso, si el 1 de octubre no hay referéndum nuestro papel deja de tener sentido, sobre todo si el referéndum no se hiciera por dejadez del Govern.

Los comunes dicen que lo del 1 de octubre no es un referéndum y sí una movilización. ¿Cómo valora esta postura?

“Cuando dicen que impugnan el Régimen del 78 deberían impugnar también su cartografía, el mapa de las provincias y autonomías”

— Hay diferentes voces en estos espacios y hay que diseccionar, saber quién habla. En general, me sorprenden algunas cosas. En primer lugar, escuchar que preferirían que Cataluña esté en España, que mejor juntos… Es algo que me parece bien, pero habrá que escuchar lo que quiere la mayoría de la población. Sorprende que no sean más explícitos a la hora de decir que este referéndum, intervenido por el Estado, no puede tener las mismas garantías que si estuviéramos en una situación de normalidad democrática. Por otro lado, si lo que pretenden es gobernar el Estado español para que Cataluña pueda decidir, creo que esa situación no es real, ojalá puedan gobernarlo en un futuro, pero esa realidad hoy no existe. Me sorprende también que se diga que cuando el Congreso lo apruebe, entonces se celebre el referéndum, asumiendo que las decisiones se toman en la capital del reino. Creo que cuando dicen que impugnan el Régimen del 78 deberían impugnar también su cartografía, el mapa de las provincias y autonomías y el porqué se dibujan de esa manera. No puede ser que de la crítica al Régimen del 78 siempre nos olvidemos de su impronta en el mapa.

Una posición crítica la de los comunes, y no se involucran en su organización ni en una defensa clara del referéndum…

Los comunes parece que esperan que todo falle para poder constatar su autoprofecía: “Sin el Estado no se podía hacer”

— Parece que están a la espera de que todo falle, que nada funcione, para que puedan constatar la autoprofecía cumplida: “Ya lo decíamos nosotros, un referéndum sin haberlo pactado con el Estado, no se podía hacer”. Da la sensación de que les parece bien que alguien trabaje por hacer posible el referéndum, pero ellos no le van a llamar así, le van a llamar movilización, y de ahí no se mueven. Sobre todo, en el Parlament, vemos que quien lleva la iniciativa en el grupo parlamentario de Catalunya Si Que Es Pot es ICV. ICV marca sus debates y, en muchas ocasiones, van de la mano del PSC. No nos sorprende, tienen una base de simpatizantes que espero que les hagan ver que la estrategia de ir de la mano del PSC en relación al referéndum no sé a dónde les lleva.

Si se celebra el referéndum y gana el ‘sí’, ¿qué es lo próximo que se debería hacer?

— Debemos de tener la garantía de que tenemos un Govern, una mayoría parlamentaria y un amplio abanico municipalista que va a defender los resultados. Y luego, lanzar el mensaje de que será necesario que la gente siga estando en las calles. El reto de confrontación con el Estado español, de liberación nacional, no se termina, no baja la persiana el 2 de octubre. Ese día se abren todas las puertas, hay que hacer valer esos resultados, tienen que permanecer la determinación institucional, la de la gente y el papel de terceros actores, no creemos en la Unión Europea. A la Unión Europea parece que le importa bastante poco que los ciudadanos pinten algo, el día 2 no va a ser menos. Podemos contribuir para poner en el centro del debate político si realmente queremos seguir construyendo un club de estados de espaldas a la gente. La activación, determinación y desobediencia tiene que seguir con fuerza el día 2.

¿Apuestan por una República Catalana fuera de la Unión Europea y del euro?

— No se entendería otra cosa. No se entiende que se defienda que la crisis ha sido una estafa, que los ricos son más ricos y los pobres más pobres, que se gaste más dinero en seguridad y fronteras que en salvar las vidas de la gente que se está ahogando en el mar. No se entendería que defendiéramos estar en este club donde hay libre circulación de mercaderías y capitales, pero no de solidaridades y dignidades. No se entendería que formáramos parte de un club que tiene una apuesta geopolítica que se suma a la lógica de las grandes potencias, de la guerra… No queremos mirar al sur y ver una frontera, no queremos formar parte de los amigos de los intereses sionistas de Israel. Ya no desde un planteamiento de anticapitalista como el nuestro, creo que desde uno socialdemócrata sería difícil defender mantenerse en la Unión Europea.

Desde algunos sectores de la izquierda, con una visión internacionalista, no se entiende que se pueda ser izquierda e independentista a la vez. ¿Cómo lo explicaría?

“El independentismo de la CUP es un motor para conseguir más igualdad, no hay un motor nacionalista ni identitario”

— No somos nacionalistas, sí independentistas. Creemos que la independencia puede conllevar una transformación política más profunda que nos permita acercarnos a otros objetivos sociales, culturales, feministas…  Nos hemos acostumbrado a que se condene la aspiración de naciones sin estado bajo este falso prisma del internacionalismo cuando se hace desde el aval de estados existentes. Se condena el que se quiera crear un nuevo estado desde un patrón del Estado español. Ya nos conocemos desde hace tiempo y las prácticas, para corroborarlas desde las izquierdas, es desde los hechos. En ese sentido, somos implacables contra determinados lobbies de poder, contra la corrupción, quiero recordar que somos el único partido que somos acusación popular en el caso del ‘3 por ciento de CDC’. Cuando decimos que queremos la independencia para cambiarlo todo, eso se concreta en nuestras políticas. El independentismo de la CUP es un motor para conseguir más igualdad, no hay un motor nacionalista ni identitario. También hay toda la voluntad para seguir trabajando con lazos de fraternidad y solidaridad con otros pueblos.

Uno de los tres ejes políticos de la CUP es el feminismo. Usted, en concreto, apuesta sin tapujos por una “revolución feminista”. Se ha avanzado mucho en el movimiento feminista últimamente, llega a mucha más gente el mensaje, pero, ¿se ha moderado el mensaje para apelar a un espectro mayor de la sociedad?

— Celebramos mucho que el feminismo forme parte de diferentes agendas políticas y eso es mérito de las organizaciones feministas. Es verdad, corremos el riesgo de hablar mucho desde las instituciones, desde los micrófonos, desde las leyes y luego nos fijamos poco en quién limpia el baño cada día. Queda mucho por hacer, evidentemente, no sólo en recordar que lo personal es político, que la revolución feministas se debe hacer en las instituciones, calles, plazas y también en las cocinas, casas y camas. Queda por ir a la base de la pirámide, donde están todas las violencias que sustentan la pirámide más cruel, las violencias cotidianas, publicidad, discriminación salarial… El trabajo es infinito, queda mucho por hacer, y no nos podemos conformar.

  • Frisco

    Este referendum ni se da ni se convoca en condiciones de normalidad democrática. No tiene sentido la obcecación de la CUP. Tal vez se ven impotentes para ayudar en lo que deben ayudar (presupuestos sociales, políticas fiscales justas, cambio ley electoral, instituciones al servicio de la gente, entre ellas república federal, etc.) y lo apuestan todo al referendum. ¿Qué pintan al lado de CIU qepd? ¿Por qué una victoria de la independencia en un referendum iba a cambiar las relaciones de fuerza entre la izquierda y la derecha catalanas? ¿De donde sacan y piensan que CIU qepd no va a querer estar en UE y su euro? Se han buscado unos socios rarísimos para una carnavalada sustentada en un resultado parlamentario conseguido gracias a la ley española. La mayoría de catalanes voto a voto dijo no al plebiscito.

    • Roke

      Yo ya viendo tantas reticencias y reparos en el campo unionista me reafirman cada vez más en la idea de que el proceso va, con sus reajustes pero la nave va.
      Sino fuera no habría tanta desazón, zancadilla ni traba desde el otro campo.
      Es de cajón, si se la van a pegar, a qué viene tanta advertencia desde el otro lado ?
      Tenían que estar mucho más tranquilos, y no lo están.

      • Frisco

        En el campo unionista somos muchos los partidarios de que se haga un referendum, pero que se haga con garantías. Como se debe hacer cualquier referendum. Por lo demás decirte que tu especulación no tapa la falta de argumentación sobre las objeciones concretas que hacía.

        • Roke

          Parece, por tu argumentación lo digo más que nada, que no es tu principal deseo lo de el referéndum.
          Porque argumentar que se está al lado de CIU es de risa, es mejor estar al lado del PP sin embargo ?
          Y la mayoría de los catalanes no dijo que no al plebiscito además de que una una victoria de la independencia sería con la izquierda en mayoria, mira las encuestas y observa la bajada en intención de voto de la antigua CIU nada más.

          • LDMuras

            Se confirma la variedad cromática de la sociedad catalana. Un 54% dice
            que iría a votar en la convocatoria unilateral del 1 de octubre, pero un
            58% preferiría una consulta acordada. Un 71% quiere que se someta a
            referéndum la independencia (cuatro puntos menos que en la encuesta de
            abril), pero el 57% cree que la mejor solución sería una reforma o
            reinterpretación de la Constitución. Un 42% votaría sí a la
            independencia, pero sólo un 11,9% (el doble que en abril) cree que la
            secesión vaya a producirse. O sea que el independentismo desde las ultimas elecciones paso del 47,8 % al 42% aunque esto sea una encuesta , es una referencia más allá de una opinión personal mia .

          • Roke

            De acuerdo en parte, hay variedad pero no crees que la mejor manera de comprobarlo sería que se célebre el referéndum ?
            De hecho es lo que proclaman medios internacionales tan poco sospechosos como el New York Times, Financial Times y algunos otros que ahora no me vienen a la memoria.

          • Frisco

            No es seria tu pregunta. No veo diferencia política entre el Pp y Ciu. Y desde luego, para mí hay muchas cosas más importantes que el referendum: acabar con el saqueo fiscal a las clases trabajadoras y medias. Acabar con los privilegios de las multinacionales. Acabar con el criterio de maximización de ganancia del gran capital como principal criterio económico. Etc, etc, Etcéteras en los que entrarían políticas de educación, sanidad, culturales, energía, transportes que no tienen nada que ver con las que hay ahora. No es el amor a la patria, que no tengo, lo que nos puede acerca a ello.

          • Roke

            Precisamente eso se busca en Catalunya por la mayoría de los soberanistas y hay que reconocer que con la independencia lo tendrían más cerca de la mano.
            Todo lo contrario que en España donde el Partido Podrido se sale una y otra vez con la suya con diferentes apoyos.
            La diferencia es sideral y cualquier persona medianamente progresista así lo estima.

    • LDMuras

      Estoy de acuerdo los fines no pueden invalidar los medios. y ya se vio hasta donde llegaban además , lo volvieron a repitir con los presupuestos, ahora en las encuestas pierden 5 diputados

  • LDMuras

    Esto no se puede hacer de prisa y además cuando falla algo saltar por encima de ello y
    sigo , si no se logró con las elecciones plebiscitarias llegar al 50% , falló
    , lo lógico sería esperar a otras , hacerlo desde las instituciones sin un doble
    poder tampoco funciona, , la ANC
    debía ser el doble poder o igual que en la Revolución francesa , la Asamblea de la Sala del juego a la pelota , o
    convertir la ANC en un Consejo
    Nacional o como aquella Asamblea de Cataluña totalmente abierta a todos ,
    elegidos como una Convención Nacional , formada además por personas que no
    fueran presionables , ni funcionarios ni cosas por el estilo , al igual la desobediencia con llamar a ello no funciona , tiene que tener los organismos de
    base creados para ello, que no son los de un partido sino transversales, claro
    todo esto no es esto , sería una revolución
    que no veo . el PdeCAT menos , si son como el mayordomo con la
    vajilla que intenta no romper ningún plato
    . Pero un doble poder sería un contra poder y enfrentarse al parlamento
    que es totalmente presionable .desde el estado. Una ruptura sin romper
    algún plato no la veo . Tampoco quiere decir que yo la este proponiendo. Por
    eso un proceso viable asi no lo veo .CUP es una minoría .

  • eledonio

    NACIONALISMO-INDEPENDENTISMO: UNA DIFICULTAD SOCIOLÓGICA.- …en realidad, son los
    nacionalistas-independentistas quienes tienen consigo mismos un problema,
    “su problema particular” y no España, pues su opción no es en sí un
    conflicto político, sino una dificultad sociológica, intrínseca y transitoria,
    por tanto, que nace en ellos y debe ser resuelta por ellos mismos junto al
    resto de catalanes, ya meramente nacionalistas y los no nacionalistas, puesto
    que, en el fondo, su relato quiere significar – y significa – que en el pasado,
    y por un motivo análogo al que padecen,
    no han hecho bien “sus tareas de convivencia” y que, por
    tanto, y antes o después, deberán llevarlas necesariamente a cabo de forma
    correcta. Saludos.

    • LDMuras

      Y claro si utilizamos lo de la nación , Cataluña es una nación dividida, tendrían que antes de empezar a resolverlo ..si las elecciones plebiscitarias anteriores no llegarion al 50 % además estan en minoria.

  • LDMuras

    En esto además, no es solo Madrid, es que la UE no lo admite…acaso
    cuando Inglaterra suspendió el parlamento de Irlanda del norte, alguien dijo
    algo?.. Y cuando la UE bien reticente a cualquier tipo de referéndums le importa la democracia?, pero si son pura
    gobernanza solo hace falta ver el tribunal de justicia europeo que va suprimiendo
    la soberanía de los estados europeos y no pasa nada, solo el TC alemán ronronea…algo ..Escocia que podía ser la
    rompedora en UE se ha tirado para atrás… Eso de formar una constituyente después
    del 1-0 eso no es , hay que formarla
    antes , como doble poder , no es desde las instituciones que se crea lo nuevo, si esas instituciones son bloqueadas por el estado cuando quiere ..además
    esa constituyente tiene que ser como una Asamblea de Cataluña no un Consejo .
    Eso es como aquel Consejo de fuerzas políticas , pero ahora no son los partidos
    los que pueden hacerlo tiene que ser de base . Con los ayuntamientos pasa lo
    mismo. La asamblea vecinal , comarcal y
    nacional debía ser el proceso . Y las instituciones proteger ese proceso
    .mientras pudieran . Y luego disolverse cuando la Asamblea general este
    formada..

  • LDMuras

    Pero una constituyente tiene que ser abierta , sino es como la ANC una organización de socios y eso no es contra poder ..no me extraña que Ana empieza a dudar que se pueda hacer desde las instituciones, pues claro que no,a la larga implica la desolución de los antiguos partidos , el proceso tiene que ser más o menos lo mismo ques Cup como partido y no se trata solo de desobedecer se trata de organizarse en paralelo.

    • LDMuras

      .Yo vote a CUP al Parlament , pero no a la alcaldía ni en la generales claro .. no se presentan, lo digo por si hay dudas

  • LDMuras

    Se confirma la variedad cromática de la sociedad catalana. Un 54% dice
    que iría a votar en la convocatoria unilateral del 1 de octubre, pero un
    58% preferiría una consulta acordada. Un 71% quiere que se someta a
    referéndum la independencia (cuatro puntos menos que en la encuesta de
    abril), pero el 57% cree que la mejor solución sería una reforma o
    reinterpretación de la Constitución. Un 42% votaría sí a la
    independencia, pero sólo un 11,9% (el doble que en abril) cree que la
    secesión
    vaya a producirse. O sea que el independentismo desde las ultimas
    elecciones paso del 47,8 % al 42% aunque esto sea una encuesta , es una
    referencia más allá de una opinión personal mia .

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