ANÁLISIS / Zoom sobre la coordinación parlamentaria de ambas formaciones

El difícil camino hacia el frente de izquierda: los puntos de fricción entre PSOE y Podemos

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Mesas de trabajo entre ambas formaciones. Fricción entre PSOE y Podemos
Los grupos de trabajo de PSOE y Podemos en el Congreso de los Diputados. / PSOE (Flick)

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Esta frase de Albert Einstein que el marketing ha manoseado hasta la saciedad parece guiar también los pasos de la nueva alianza parlamentaria entre PSOE y Podemos. Ambos partidos escenifican todo tipo de gestos ante la opinión pública para que parezca que esta colaboración puede fructificar en esta ocasión con el objetivo de desalojar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno. Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias se esfuerzan en explicar a su electorado por qué esta vez los socialistas y la formación morada sí pueden pactar.

Aunque han intentado visualizar esta buena sintonía con un trabajo parlamentario continuado y dos reuniones en el Congreso, el discurso privado de ambos partidos es muy distinto al que sus líderes mantienen en público: no se fían el uno del otro. Mientras los socialistas no olvidan que Iglesias pudo facilitar un Gobierno alternativo tras las elecciones, algunas voces críticas de la formación morada creen que el objetivo del PSOE será intentar fagocitarles y dejarles como una fuerza de izquierdas residual. Ambas formaciones saben que donde más puntos de coincidencia tendrán es en las medidas sociales y en la lucha contra las políticas de Rajoy. En otras áreas de trabajo, como la solución al problema secesionista catalán, saben que no podrán entenderse.

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Durante las primeras semanas de esta colaboración parlamentaria, han aflorado las primeras tensiones entre ambas formaciones, especialmente, en el lugar donde conviven y tienen que trabajar juntos día a día: el Congreso. Si la alianza naufraga  y se limita al trabajo parlamentario rutinario que ya se hacía antes de Sánchez en el Congreso, tendrán que gestionar las expectativas que ellos mismos han generado. El reto entonces será dirimir las culpas. A espera de que ambas formaciones lleguen con propuestas concretas al próximo septiembre, estos son sus principales puntos de fricción.

• Cuatro diferencias programáticas

  1. El pacto de rescate a la juventud y la ley de becarios. La descoordinación parlamentaria es uno de los problemas de esta nueva alianza. De hecho, provocó la primera fricción entre las portavoces de ambas formaciones, Margarita Robles e Irene Montero. El pasado 18 de julio, Podemos registró en el Congreso una proposición de ley para regular el trabajo de los becarios de la que no había informado horas antes en el encuentro entre los líderes de PSOE y la formación morada. Mientras los socialistas habían propuesto pactar medidas para el rescate a los jóvenes, entre las que abordaban la precariedad laboral, Podemos se adelantó con esta proposición de ley en la que llevaban trabajando algunos meses. De hecho, en marzo de 2016 presentaron una iniciativa en el mismo sentido.
  2. Las negociaciones en la Comisión de investigación del uso político de Interior. Otro de los aspectos que provoca la desconfianza de Podemos en el grupo parlamentario socialista, cuya portavoz es Robles, son los últimos acontecimientos respecto a la Comisión de investigación sobre el uso político del Ministerio del Interior cuando estaba capitaneado por Jorge Fernández Díaz. El informe de la comisión concluye que se utilizó a la Policía para liderar adversarios políticos, pero, según ha criticado la formación morada, el PSOE ha roto un acuerdo específico que mantenían ambos para elaborar un dictamen contra el informe policial de Europacific, que contenía falsos pagos del Gobierno venezolano a Iglesias. Esta falta de respaldo es un gesto que hace pensar a Podemos que el grupo parlamentario socialista “está intentando que no salga bien” la mesa de colaboración que mantienen ambas fuerzas políticas en el Congreso, según recoge EFE.
  3. Desalojar al Gobierno de Rajoy: guerra de plazos. Aunque ambas formaciones coinciden en que hay que echar a Rajoy de la Moncloa, disienten en los tiempos. Mientras que para Podemos es urgente, los socialistas no prevén presentar una moción de censura a corto plazo. Tampoco apoyaron la de la formación morada y se decantaron por la abstención. Cada vez que algún miembro de Podemos apremia al PSOE en esta cuestión, los socialistas responden que Iglesias pudo formar un gobierno alternativo con Sánchez y lo desechó.
    Tras la declaración de Rajoy en la Audiencia Nacional como testigo por el caso Gürtel este miércoles, Pedro Sánchez ha pedido la dimisión del presidente del Gobierno. Aún así, de momento no ha querido dar el paso más allá que le pide Podemos: presentar una moción de censura.
  4. El techo de gasto, una puesta a prueba de la sintonía. Podemos estableció dos puntos principales que medían la temperatura y ponían a prueba a la sintonía con los socialistas en esta nueva etapa. Uno es el tratado de libre comercio CETA, que finalmente salió adelante en el Congreso con la abstención de los socialistas y la oposición de los morados, y otro es el acuerdo de Gobierno con los objetivos de déficit y deuda pública hasta 2020 –conocido como 'techo de gasto'--, que todavía tiene que someterse a votación. La Ejecutiva socialista decidió cambiar de opinión respecto a su postura de diciembre y votar en contra, tal y como perseguía la formación morada. No obstante, parece que no es suficiente.
    Podemos quería que el PSOE convenciera a su “socio” de Nueva Canarias, el diputado Pedro Quevedo, que se presentó en las elecciones en coalición con los socialistas, para que se opusiera al techo de gasto y evitar que decante la balanza en favor del Gobierno del PP, tal y como ocurrió en la votación de los Presupuestos Generales del Estado. El parlamentario no ocupa ningún cargo orgánico dentro de Partido Socialista y los de Sánchez ya han repetido en varias ocasiones que éste no tiene ningún compromiso con ellos, más allá del apoyo que brindó al secretario general socialista en su investidura. Podemos discrepa totalmente y el propio Iglesias cree que los socialistas “se podían haber esforzado un poco más en hacer recapacitar a Quevedo”.

Delimitando el terreno de juego

  1. A la caza de un electorado común. Aunque ambas formaciones han hecho gala de sus deseos de colaboración e incluso, el PSOE haya declarado que Podemos no es su enemigo, lo cierto es que los dos partidos tendrán que competir por el mismo caladero de votos: el de la izquierda. De hecho, los socialistas ya han apelado directamente a los votantes de Podemos, a quienes el secretario general dijo sentirse “muy próximo”. El pasado fin de semana volvió a lanzar un guiño a este electorado a la fuga en el Congreso del PSOE de Baleares, en el que llamó “a la movilización democrática de la mayoría social, de toda la gente indignada". En las últimas semanas, los socialistas han tratado de posicionarse como "la izquierda de Gobierno" frente a un Podemos con poco recorrido político.
  2. Un Podemos que luchará por no quedar “supeditado” al PSOE. Más allá de la cautela con la que Podemos mirará al PSOE tras el resurgimiento de Sánchez, un sector de la formación morada, el de Anticapitalistas, ha empezado a marcar posiciones y a alertar en público de los peligros de quedar “supeditados” a los socialistas. La trifulca ha estallado en Castilla-La Mancha, donde el secretario general de la región, José García Molina, realizó una consulta este fin de semana para plantear a los las bases si apoyan entrar en un Gobierno con los socialistas en la comunidad que preside Emiliano García-Page, 'susanista' y, según dicha corriente del partido, uno de los líderes más conservadores.
    "En Vistalegre 2 decidimos colectivamente que no había que subalternizarse al PSOE, Podemos vino para cambiar las cosas. Decidirán las y los inscritos", dejaba plasmado el eurodiputado y cofundador de Podemos, Miguel Urbán. Por otra parte, la secretaria general andaluza, Teresa Rodríguez, advertía de los peligros de gobernar en minoría y no consolidar a la formación morada como alternativa, tal y como defiende en su comunidad. “Es necesario trabajar con el PSOE para llegar a acuerdos puntuales, pero no hay que abandonar un proyecto de alternativa al marco de austeridad, que ha sido construido a dos manos en este país”, advertía en una entrevista con Radiocable.
    La corriente de Podemos se enfrenta así a Iglesias, que ha defendido los beneficios que podría tener entrar a gobernar con los socialistas y deja claro que velará porque la colaboración entre ambas fuerzas no trascienda a posibles acuerdos de Gobierno que les dejen en segundo plano.
1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    La credibilidad del histórico PSOE; ya pasó. Ahora, hay otra que la quieren llamar igual, pero no es lo mismo. Ya vale del mantra: ¡ Si nos hubieran votado a los socialistas!… ¿ C,S de izquierdas ?; luego, destrozar el partido apoyando con una abstención al PP más corrupto de Europa. En estos momentos U P se debe andar con mucho cuidado; pues Sánchez solo tuvo el 50% de los votos, la otra mitad más las baronías y los grupos de presión, bancos, puertas giratorias. Los que nos fuimos hace años, no volvemos ni hartos de euros. La realidad de este: » Somos Socialistas «… No puede ni debe creérselo nadie; la fundación que diseñó el abrazo del oso, es para dividir o rasgar la coherencia de U P. Tampoco, el PsoE debe de ser subalterno de nadie, faltaría más!. Diseño y el mismo guión que siempre. . Parecer lo que no eres, para el final entregar el Gobierno con su poder al mismísimo PP… ¡ Para crédulos y felones !.

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