Diouf (PSOE): “Los países que han incumplido con los refugiados deben ser multados”

Luc André Diouf charla sobre refugiados
El secretario de Políticas de Refugiados, Luc André Diouf. / Foto cedida

“Sigo siendo migrante”, matiza Luc-André Diouf (Joal-Fadiouth, Senegal, 1965) al otro lado del teléfono. Aunque tenga desde hace años la nacionalidad española, el secretario de Política de Refugiados del PSOE no olvida sus años más duros, aunque ahora los cuente desde la Ejecutiva Federal que confeccionó Pedro Sánchez hace unos meses: “La realidad migratoria la vivo los siete días de la semana”. Llegó a 1992 a Canarias dejando y sabe lo que es dormir al raso en la playa de Las Canteras, comer solo una vez al día y no tener papeles.

Publicidad

Anuncio

Cuartopoder.es charla con él el mismo día que se conoce que España no ha cumplido con la cuota de refugiados con la que se comprometió en 2015. De las 17.337 personas que tenían que llegar a nuestro país, solo se ha acogido a 1.983 personas. Nuestro país no es la deshonrosa excepción: casi ningún estado europeo ha cumplido. De los 160.000 personas que deberían haber sido reubicadas solo se han desplazado 28.242 solicitantes. “España ha suspendido”, sentencia, rotundo, Diouf.

Desde hace unos meses, Sánchez le ha confiado la cartera de Refugiados. Es un campo que conoce bien. Antes de formar parte en 2016 de los asesores que el líder socialista reclutó en lo que se llamó el ‘Gobierno en la sombra’ había escrito dos guías sobre Extranjería, trabajado como técnico formando a empleados migrantes y capitaneado la Secretaría de migraciones de CCOO en Canarias. “Pedro Sánchez es muy sincero y honesto ”, comenta con absoluta lealtad a su secretario general.

ticketea

«¿Te imaginas que por un solo día todos los trabajadores migrantes de Madrid no fuera a trabajar? Calcula las pérdidas económicas»

Como contraposición al discurso xenófobo que se extiende por toda Europa, Diouf pone en valor lo que aporta, también en lo económico, la población extranjera: “¿Te imaginas que por un solo día todos los trabajadores migrantes de Madrid no fueran a trabajar? Calcula lo que supondría en pérdidas económicas”, reta a la entrevistadora.

Tal y como se preveía, España no ha cumplido con la cuota de refugiados, ¿cuál es su valoración?

— No puede ser otra que la misma que han dado el resto de partidos y las oenegés: es indignante. Refleja falta de compromiso y dejadez. Hemos tenido dos años para llevar a cabo las tareas que nos correspondían a nivel europeo y España ha suspendido. Éste debería ser un país de referencia en temas migratorios porque en el pasado hubo españoles que se fueron cuando la situación no les permitía quedarse y aún se siguen yendo. Ahora le sucede esto a la gente que vive en Siria, Iraq, Mali o la República Democrática del Congo. Son víctimas de bombardeos, hambruna y de la represión de sus Gobiernos. Esta es una crisis humanitaria, pero también institucional ya que países como Hungría o Polonia se han negado a acoger. Además, hay espacio en las Comunidades Autónomas desde hace más de un año y medio. No es de recibo que esto suceda en un estado civilizado.

Hay analistas que afirman que acoger a refugiados le ha costado votos a Ángela Merkel en las elecciones alemanas.

— En esta decisión estoy de acuerdo con Merkel. La prioridad debe ser humanitaria, no política. Pero también hay otra visión que se puede sacar. Alemania, como país, sabe que dentro de pocos años tendrá una población envejecida y necesitará de mano de obra para mantener el bienestar social. La mayoría de migrantes que se han ido a Alemania, Suecia y parte de Reino Unido son los más preparados. Fueron allí, vieron lo que pasaba y fueron selectivos para que después se insertaran bien en el mercado laboral. Reubicar a los refugiados requiere un seguimiento de su integración. Esto no se ha entendido desde España. Y lo más doloroso es que casi la totalidad de las ayudas provienen de fondos europeos. Entonces, ¿por qué no se ha podido acoger a estas personas? Me gustaría preguntárselo al ministro.

Si esos fondos vienen de la UE y no se han gastado, ¿dónde está ese dinero?

— Además de la cuestión de este dinero creo que los países que han incumplido deberían ser multados. Debería haber una reorganización de refugiados y tienen que volver a sentarse para que esta vez se lleve a cabo. Estas personas se acogen a la Declaración de Derechos Humanos, la Declaración del 51 e incluso, a la propia Constitución Española. En un plazo máximo de un año tenemos que intentar solventar esta crisis humanitaria y no dejar que se convierta en una crisis institucional. Si no se multa a España y a los países que no han acogido, ¿para qué ponemos sobre la mesa compromisos?

Este discurso es cada vez más difícil de defender en una Europa con una ultraderecha que está creciendo.

«Algunos querían que el PSOE hiciera con el PP en España la misma gran coalición que ahora ha fracasado en Alemania»

— La ultraderecha siempre estará ahí, pero tienen que saber que los trabajadores extranjeros contribuyen a mantener su bienestar social. Países como Canadá o Australia ya se han dado cuenta y se verán beneficiados en un futuro. La tasa de natalidad, como en el caso de España, es manejable gracias a la población inmigrante. También hay que decir que el hecho de que haya bajado en votos el partido de Merkel no es solo porque haya acogido refugiados sino que tiene que ver también con la gran coalición con los socialistas, que no ha funcionado. Es la misma que algunos querían que el PSOE hiciera con el PP en España. A mí me parece muy bien que el partido socialista alemán haya preferido ahora irse a la oposición porque las dos formaciones son muy diferentes. España mejoró mucho en materia de inmigración con José Luis Rodríguez Zapatero. Hubo un proceso de regularización en el que más de un millón de personas que llevaban años trabajando de manera ilegal se les dio de alta en la Seguridad Social. Esto favoreció también el incremento de dinero que entró en las arcas del estado.

Con el PP, sin embargo, la política migratoria da lugar a situaciones que nadie quiere ver en Ceuta y Melilla. No pueden tener lugar devoluciones en caliente, personas que se mueren y  una política de cierre de fronteras. Yo no hablo de abrir las puertas, sino de replantear las políticas migratorias, que la persona que quiera venir pueda hacerlo si tiene las condiciones necesarias. Además, no se pueden diseñar políticas solo desde Europa, sino que también hay que contar con África y Asia. No se pueden hacer solo cumbres bilaterales, ahí es cuando falseamos la realidad migratoria. También hay que dejar a los africanos y latinoamericanos vivir en paz. Cuando en tu país no tienes expectativas porque se están vulnerando tus derechos no queda otra alternativa de intentar vivir en un lugar mejor.

Hay casos en los que a un empresario que tiene dinero invertido en África, que lo demuestra a través de un extracto bancario, se le han puesto pegas para venir a una feria a España, imagínate a un trabajador. Hay que respetar las reglas del juego. Intentemos facilitar.

Hace unos días se debatió en el Congreso una iniciativa en la que se proponía que España parase la venta de armas a Arabia Saudí porque se sospecha que acabarán  en la guerra de Yemen. El PSOE rechazó esta propuesta para ampliarla a todos los países que incumplan los DDHH ¿es una contradicción con este discurso?

— Sinceramente, no puedo opinar sobre ello. Lo desconozco, pero imagino que el PSOE tendría razones para rechazar la propuesta. Pero prefiero no opinar.

Volviendo al tema de la intolerancia, ¿cree que la sociedad española es tolerante o, por el contrario, tiene actitudes xenófobas?

— Hay brotes, pero la sociedad española en conjunto es tolerante. Y más si lo comparas con casos como en Alemania y la ultraderecha que ha entrado en el Gobierno. Por ejemplo, en 2006, en Canarias hubo manifestaciones contra la inmigración, pero fue la misma sociedad civil la que hizo contramanifestaciones y lo pararon.

¿Europa está alimentando el discurso xenófobo con ese cierre de fronteras del que hablaba usted antes?

— Es obvio. Hay irresponsables políticos, por ejemplo, en Alemania. Son aquellos que se quejan porque se ha acogido refugiados. Acoger es normal. Lo que no es de recibo es que la ultraderecha haya entrado en el Parlamento por primera vez tras la Segunda Guerra Mundial. En las elecciones francesas también iba a suceder, pero lo pararon en la segunda vuelta. En España espero que no se produzca porque además somos frontera sur. Hay que estar expectantes.

Las oenegés también se quejan de que España, como frontera sur, haya externalizado el cumplimiento de los derechos humanos, ¿hay que replantearse la relación con Marruecos?

«No se debe externalizar la responsabilidad de nuestras fronteras a otros territorios, como en el caso de Libia»

— Se tiene que mantener esa relación porque somos países vecinos. Lo que no se debe hacer es externalizar la responsabilidad de nuestras fronteras a otros territorios. Por ejemplo, no se puede trasladar la crisis de refugiados a Libia y pretender que la paren allí. No hay que derivar nuestros problemas a otros países que tienen menos recursos que los europeos.

¿Entonces cuál es su valoración con Marruecos en concreto?

— Pues se producen situaciones en Ceuta y Melilla que no me gustan. No se pueden hacer devoluciones en caliente y también hay que solucionar los problemas en el Monte Gurugú. Nadie va a ver al partido socialista agachando la cabeza en ciertos temas y el PSOE nunca va a estar a favor de las vulneraciones de los derechos.

Hay otro tema del que siempre se quejan los activistas: los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), ¿qué propuesta tiene el PSOE?

— Nosotros pensamos que lo mejor es reconvertirlos. Si los centros de internamiento fueran centros de acogida donde estas personas estén internadas, pero también se les de formación, sus parientes pudieran visitarles y en el que los trabajadores sociales pudieran hacer libremente su tarea, ¿crees que los inmigrantes tendrían dificultades para quedarse allí? Sabemos, además, que a un número alto de estas personas ni siquiera se les devuelve a su país de origen, acaban quedándose en España.

A pesar de que en España hay una población migrante considerable hay muy pocos representantes públicos que lo sean. Tampoco políticos negros, ¿qué ocurre?

— La población africana y sudamericana se integran muy bien en la sociedad y participan a través de colectivos y organizaciones, pero nos cuesta dar el paso a la política. En nuestro país de origen sí lo hacemos, pero en España no. Pero yo creo que para cambiar las cosas hay que hacerlo. Los cambios no pueden venir desde fuera. Hay que afiliarse a los partidos, ir a las asambleas y participar como los españoles y aportar.

Por cierto, ¿usted está afiliado al PSOE? He leído en algunos artículos que no.

— Yo he leído incluso que he venido en patera (ríe). Yo vine aquí en el 1992 y la primera patera llegó a Canarias en 1994. Sí estoy afiliado al PSOE desde hace más de un año. Pero quiero decir algo, hay compañeros y compañeros que cuando les entrevistan nunca les preguntan si están afiliados o no, pero en artículos sobre mí siempre aparece.

¿Por qué cree que pasa eso?

— Yo creo que es racismo contenido de una parte pequeñísima de la sociedad que cree que tengo que dar más por ser inmigrante. La realidad es que la mitad de mi vida la he pasado aquí. Llevo 26 años trabajando aquí. He sido técnico en inmigración, he coordinado el área de inmigración de CCOO en toda Canarias. Soy una persona que me muevo en lo social. Entré en política para sumar y creo mucho en Pedro Sánchez y en lo que hace. Estuve trabajando mucho tiempo en silencio para el PSOE.

Publicidad