DESAFÍO SECESIONISTA / La tensión crece a solo tres días de la convocatoria

Santi Vila: «Los españoles utilizamos la cabeza para embestirnos y no para pensar»

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El president, Carles Puigdemont, presidiendo la última Junta de Seguridad.
El president, Carles Puigdemont, presidiendo la última Junta de Seguridad el pasado julio. / Generalitat.

En medio de la tensión y, aunque el procés parece no tener nada de poético, este martes el  conseller de Empresa de la Generalitat, Santi Vila, se ha traído a 2017 una de las frases más famosas de Antonio Machado. Si el poeta dijo que “en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”, el político catalán ha hecho suya la idea: “De nuevo los españoles cometemos el error de usar la cabeza para embestirnos y no para pensar", declaraba en La Sexta, tras reconocer que "seguramente" han "violentado el reglamento en el Parlament". Esta reflexión llega en una jornada ajetreada, en la que la Generalitat ha decidido convocar por sorpresa a la Junta de Seguridad de Cataluña. Quizá, esta metáfora sea la mejor forma de definir el choque de trenes que se aproxima de cara al 1 de octubre.

Por la mañana saltaba la primera sorpresa: tras la reunión con el ‘major’ de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, con la Fiscalía Superior de Catalunya y los altos mandos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, convocaba para el jueves a la Junta de Seguridad de Cataluña, un organismo que se reunió la última vez el pasado 10 de julio y que, antes de la mencionada cita, llevaba ocho años sin emplazarse. Sin embargo, en aquella ocasión, ambos gobiernos acordaron los puntos del día, una actitud muy diferente de la que se ha producido esta vez, en la que el Govern se ha saltado todos los formalismos. Aún así, el ministerio del Interior “en aras a la responsabilidad y velando siempre por la convivencia pacífica y seguridad de todos los catalanes”, ha decidido acudir a la cita, donde previsiblemente se coordinará la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad de cara al 1 de octubre.

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Ambos gobiernos están ya en situación de alta tensión. Mientras Puigdemont asegura que este referéndum “no lo va a parar nadie”, la Fiscalía había ordenado a los Mossos d'Esquadra que precintasen los colegios electorales para evitar la votación, mientras este cuerpo le advertía de que esto podría suponer una alteración del orden público. Pocas horas después, era el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) el que daba un golpe en la mesa y le pedía a la Fiscalía que termine “diligencias, actuaciones e instrucciones” para asumirlas desde este órgano.

Crece la preocupación

Mientras tanto, las declaraciones de políticos y sociedad civil se suceden en todas las direcciones. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, acusaba al Gobierno de estar creando un "escenario prebélico" en un tono más dramático que en el de los últimos días: "Sospecho que algunos pirómanos en el PP están buscando escenarios de heridos que nos pueden llevar a alguna situación de desgracia el domingo”, auguraba el dirigente morado en una entrevista en RNE.

En esta misma línea de preocupación actúan otros agentes sociales. De hecho, la propia Conferencia Episcopal ha querido llamar a la tranquilidad a través de un comunicado que ha leído el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, en el que ha pedido a los políticos que “eviten decisiones y actuaciones irreversibles y de graves consecuencias que los sitúen al margen de la práctica democrática amparada por las legítimas leyes que garantizan nuestra convivencia pacífica”. Con esta declaración pública, los obispos quieren insistir en la vía del “diálogo generoso y honesto” donde se respeten “los cauces y principios que el pueblo ha sancionado en la Constitución”. Pero la Iglesia, además de emitir mensajes también ha sido receptor de algunos de ellos. La CUP ya ha avisado de que “quieren una República en la que la Iglesia católica no sea la quinta columna del patriarcado”, poniendo en riesgo privilegios como la exención del IBI.

El ritmo político se ha acelerado tanto en los últimos días, que comienza a haber las primeras grietas incluso en el bloque independentista. Si PDCat descartaba una Declaración Unilateral de Independencia (DUI), la CUP le recordaba que, en el caso de que triunfase el 'sí' en la consulta, estarían obligados por la ley de referéndum. Joan Tardá (ERC) también ha dado la réplica, asegurando que la última palabra la tendrán el Parlament y el Gobierno catalán.

1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    Los Obispos pueden dar ejemplo. Declarar Santa Cruzada el derrocar a la República Democrática… Pues eso, muchos mandamientos: ¡ No, robaras !. Y se han inmatriculado por 20 Euros, cientos de iglesias, capillas, ermitas, casas parroquiales, terrenos etc. Los pan franquistas desgobernando hartos de prevaricar, puertas giratorias dedocráticas… ¡ un charco de País !.

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