Los independentistas no logran convertir «el problema catalán» en un «conflicto europeo»

Catañuña: Ada Colau y Carles Puigdemont. /
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. / Barcelona En comú (Flickr)

Frente a dos Gobiernos, el catalán y español, que se encaminan a un previsible choque de trenes, algunos grupos políticos han optado por buscar un ‘árbitro’ internacional: la Comisión Europea. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una carta en The Guardian, ya apeló a este organismo para que mediara en el conflicto, aunque, por el momento, ha ignorado la petición. En las últimas semanas, se  han iniciado una serie de acciones para internacionalizar un conflicto que, por ahora, Bruselas considera “interno”.

Por el momento, la respuesta de la Unión Europea es clara: respeta la legalidad española y no ve necesaria ningún tipo de intervención. Tal y como ha recordado en varias ocasiones el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por el momento Europa considera que el desafío catalán es un asunto interno : “Estamos muy comprometidos con el respeto del Estado de Derecho”, ha reiterado el luxemburgués este jueves en Tallin, capital de Estonia, que ostenta la Presidencia rotatoria europea. El panorama internacional, y en especial la Unión Europea, ha sido siempre una plaza estratégica para el independentismo catalán, como demuestra la red de oficinas que tiene el Govern. Que el resto de países reconozcan la legitimidad de una hipotética República es vital. 

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Sin embargo, tal y como relatan algunos europarlamentarios españoles, el discurso de sus homólogos y políticos europeos en privado es distinto, especialmente en lo que se refiere a la gestión que Mariano Rajoy ha hecho desde el Gobierno central: “La Unión Europea es un club de estados que protegen entre sí su soberanía. Pero más allá de la posición oficial, cuando hablas con los parlamentarios en los pasillos nadie entiende la actitud de Rajoy. No se comprende que no haya ninguna propuesta política, ni ninguna oferta”, explica Ernest Urtasun, eurodiputado de ICV y portavoz de En Comú Podem‏.

Desde que el gobierno de Rajoy recrudeció su ofensiva contra la organización del referéndum (deteniendo a 14 personas de la organización, requisando papeletas o llamando a declarar a los alcaldes), esta formación, que no reconoce como legal el referéndum del 1 de octubre, ha intentado llevar al exterior el mensaje de la Asamblea de cargos de Zaragoza del pasado sábado, donde se apunta a una “involución democrática” y a la búsqueda de diálogo. El jueves, Colau mandó una carta a los 27 alcaldes de capitales de la Unión Europea ante la “respuesta represiva que ha emprendido el Gobierno español” , donde volvía a pedir a Europa que saliese de su pasividad: “El conflicto catalán ha dejado de ser un conflicto interno español para convertirse en un conflicto europeo”, expresaba en el documento.

Este grupo también ha conseguido que varias personalidades progresistas se pronuncien en contra de la acción del presidente español mediante varios vídeos de apoyo que se difundieron en un acto que se realizó el mismo jueves. Algunos de sus protagonistas son el vicepresidente del Parlamento Europeo, Dimitrios Papadimoulis, el exministro griego Yanis Varoufakis, el escritor británico Owen Jones,  la líder de los verdes, la alemana Ska Keller o el alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris. Más explícito ha sido el alcalde de Dublín, Mícheál Mac Donncha, que quiso dar su apoyo a los 712 alcaldes catalanes mandándole una carta a Rajoy, en la que expresaba su “profunda preocupación».

Los últimos pasos van encaminados a conseguir que, más allá de la negativa de Juncker, la Unión Europea se pronuncie y se implique. Por eso, el grupo parlamentario de los Verdes le envió el pasado miércoles una carta a  la Comisión Europea para que llame de forma “urgente” a un diálogo “político” entre el Gobierno catalán y el central. En la misma línea, el grupo de la Izquierda Unitaria Europea de la Eurocámara también mandó una misiva este jueves al vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, instándole a esta misma acción.

Si la Comisión hace caso omiso a las demandas catalanas, con el Parlamento tampoco ha ido mejor. Los grupos del Partido Popular Europeo (PPE) y Socialistas y Demócratas (S&D) han imposibilitado en la Eurocámara un debate sobre Cataluña, que propuso el grupo de Los Verdes, para la próxima sesión.

Una situación incómoda

“Creo que si el Gobierno persiste en esta estrategia, será muy difícil que las instituciones europeas puedan seguir mirando para otro lado. No se trata de independencia sí o no, sino de tratar de proteger los derechos fundamentales. Aquí hay mucha sensación de incomodidad”, explica Jordi Solé, eurodiputado de ERC, que esta semana ha interpelado a la Comisión a través de varias preguntas escritas sobre cómo va a garantizar la libertad de expresión de los ciudadanos europeos de Cataluña o por qué ha intervenido en Hungría, Polonia, Camboya o Turquía y no en España.

Aunque nadie quiere especular sobre posibilidades políticas como la aplicación del artículo 155 de la Constitución, también cree que si el 1 de octubre se producen imágenes violentas, la contestación en el exterior podría ser más rotunda.

La presión de las fuerzas catalanas sobre la Comisión Europea para que de un paso al frente, se repitió en el mensaje que el consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat de Cataluña, Raül Romeva, dio el jueves ante un grupo de corresponsales extranjeros. En la prensa europea sí se palpa el interés por la situación catalana. Ese mismo día también afirmó que, en caso de ganar el sí, el parlamento catalán haría una declaración de independencia a 48 horas de la consulta.