CATALUÑA / Los dirigentes de ambas formaciones a nivel estatal no acuden a Cataluña para el 1-O

Podemos e IU esperarán a que se desactive el 1-O y centran su estrategia en el día después

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Asamblea de cargos públicos celebrada este domingo en Zaragoza
Pablo Iglesias y Alberto Garzón junto a algunos asistentes a la Asamblea de cargos públicos celebrada el pasado domingo en Zaragoza. / Podemos (Flickr)

Los dirigentes de Podemos e IU a nivel estatal no pisarán Cataluña durante la jornada del 1-O. La ausencia implica renunciar definitivamente a un posible rédito político de lo que pueda suceder mañana. El referéndum está prácticamente desactivado y el trascurso de los acontecimientos es una incógnita para todos. Unidos Podemos prefiere dar un paso de lado, esperar a que la consulta caiga por su propio peso y confiar en que las protestas se desarrollen sin incidentes que lamentar. Cederán el protagonismo a otros, entre ellos, sus marcas hermanas, Catalunya En Comú, Podem y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), cuyos líderes han puesto el cuerpo para apoyar “la movilización popular” por el “derecho a decidir”. La estrategia es esperar a que escampe para legitimar su apuesta por una tercera vía: una consulta pactada y legal como única solución posible.

Podemos, que ha restado “validez legal” al 1-O, evitará el protagonismo en tan señalada fecha. Tampoco viajará a Cataluña la dirección de IU, según ha confirmado a este medio el propio coordinador federal de la coalición, Alberto Garzón, quien se ha mostrado tajante: “El referéndum no se va a celebrar. Habrá manifestaciones en contra del autoritarismo del Gobierno y por el derecho a votar”. El partido, que defiende el impulso de una República federal como sistema, apoyará en la distancia aquellas “expresiones populares” de la sociedad catalana para lograr una solución dialogada al conflicto. “Nuestra posición es la más inteligente y la más valiente”, ha defendido a cuartopoder.es el dirigente, quien ha subrayado la importancia de esa tercera vía ante la inviabilidad de las posturas mantenidas tanto por Carles Puigdemont como por Mariano Rajoy.

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Garzón ha pronunciado estas palabras desde Vallecas (Madrid), donde el PCE ha celebrado este fin de semana el 40 aniversario de su legalización. Desde allí, el secretario general de dicho partido, José Luis Centella, ha reconocido que “se está pensando más en el día dos” porque este 1-O “no hay una consulta que legitime la declaración unilateral de la independencia” aunque se dará “una demostración de más o menos fuerza”. En este sentido, ha deseado que el escenario polarizado “de confusión y violencia” creado por el PP dé paso a “un debate” que permita a Cataluña “poder expresarse”, pero también recuperar derechos sociales que se han sido recortados por los gobiernos de CiU y de Junts pel Sí.

La tercera vía es la apuesta de Podemos. Queda por ver si su postura se legitima o sufre las consecuencias de los vaivenes. La formación morada, que ha ido siguiendo los pasos de Catalunya En Comú, formación que lideran Ada Colau y Xavier Domènech. La situación ha sido cuanto menos curiosa: el partido morado ha aceptado como interlocutora a una fuerza política de la que no forma parte, al menos como partido, y ha ido aportando matices a su discurso en función de los acontecimientos. El partido morado se decanta por respaldar la posición de los “comunes”, que califican el 1-O de “movilización política”, y subrayan que el referéndum no puede avalar la desconexión de Cataluña. Precisamente, el secretario de Podem, Albano Dante Fachín, quien mantiene un enfrentamiento con la dirección encabezada por Pablo Iglesias, había apostado por dicha “movilización” desde el principio.

Podemos se viste de prudencia y apunta la lanza hacia Mariano Rajoy. “El PP sigue la lógica del 'a por ellos', de echar gasolina al fuego y están forzando que pueda haber un escenario muy desagradable el domingo. Creo que se equivocan y que hay que llamarles a la responsabilidad de Estado”, indicaba esta semana Iglesias desde el Congreso de los Diputados. El objetivo de la formación morada sigue siendo “sacar a Mariano Rajoy del Gobierno” para así lograr “un referéndum pactado y con garantías”, según ha repetido la portavoz del grupo parlamentario de Unidos Podemos, Irene Montero.

Sin embargo, Podemos e IU seguirán de cerca el 1-O, conscientes de que es un “hito” que tendrá consecuencias. Esperan no salir perjudicados. Los primeros se manifestarán a través de alguno de sus dirigentes desde la sede del partido en Madrid, en Princesa, 2. Los segundos se mantendrán “atentos a lo que pueda suceder” por si es necesario “hacer declaraciones”. Mientras tanto, los interlocutores de ambas formaciones en Cataluña pondrán el cuerpo para el 1-O. En las últimas semanas han ido tomando una postura favorable al referéndum y se han posicionado a favor del ejercer el voto. Lo reafirmaron el viernes Joan Josep Nuet (EuiA), Jaume Asens (Barcelona en Comú) y Albano Dante, con su participación en el cierre de campaña organizado por el independentismo y capitaneado por Carles Puigdemont.

De nuevo, Nuet se declaró “no independentista”, pero afirmó que el dilema catalán se había convertido en “una cuestión de democracia”. El segundo llegó a elogiar “la dignidad y valentía de Puigdemont” con el referéndum y agregó que los catalanes solo quieren “votar”. No obstante, la tónica conciliadora entre las fuerzas políticas catalanas “por el derecho a decidir” se rompió con las declaraciones de Mireia Boya (CUP), que en este mismo acto arremetió contra los comunes. "Compañeros de tantas luchas, tomad partido. No nos robéis el referéndum, no os apropiéis del domingo; no es una movilización, queremos declarar la independencia. Si lo hacéis, Roma no paga traidores, tenemos memoria y no os lo perdonaremos nunca", espetó. Las palabras de Boya no han sentado nada bien en el seno de Catalunya en Comú, tampoco en ERC, que le han reprochado la utilización del término “traidores” para referirse a los comunes.

 

1 Comment
  1. Antonio Pacheco Frutos says

    No pienso decidir lo que un catalán deba decidir. Los nacionalistas no me convencerán nunca, pero los independentistas que se sienten traicionados por un gobierno ladrón y que irrumpe en todos los poderes del estado tienen todo mi afecto. Quizás Rajoy sea decapitado, (se le pagará bien y será fácilmente reemplazado), una España sin Cataluña sería una España más con más proporción PPSOE, lo que significa más poder de los verdaderamente poderosos y menos del pueblo. El problema sería posiblemente la ultraderecha camuflada en el PP. Esto se solucionaría con los voceros y esbirros como el alcalde de Alcorcón, que sueltan la soflama y luego se enrocan.

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