PRECARIEDAD / La OIT alerta de la situación “especialmente grave” que atraviesan los empleados españoles más jóvenes

El autoempleo y la temporalidad hacen pobres a los trabajadores jóvenes en España

MARÍA F. SÁNCHEZ | Publicado:

Una protesta de jóvenes investigadores en una imagen de archivo.
Una protesta de jóvenes investigadores en una imagen de archivo./ Cupumad (Twitter)

España es un país con la tasa más alta de paro juvenil de la OCDE –un 38,7% según las últimas cifras de agosto–, pero quienes trabajan tampoco están a salvo de la pobreza. Mientras el porcentaje de jóvenes que tienen un empleo, pero no obtienen los ingresos suficientes como para tener una vida digna, representan una media del 12,5% en la UE, la situación es “especialmente grave” en España y Grecia, donde llegan a ser el 20%, según un informe que ha publicado la OIT este lunes. Según los expertos consultados por este medio, el autoempleo y la contratación temporal son algunas de las causas que explican la situación preocupante que atraviesa la juventud española asalariada.

La pobreza laboral no es un asunto que afecte de manera exclusiva a los jóvenes, aunque éstos pueden verse especialmente desprotegidos. En España, las cifras del desempleo han mejorado recientemente, pero esconden un alto volumen de precarización, alerta UGT. Según los datos del paro del mes pasado, solo un 5,4% de los contratos registrados son indefinidos y a tiempo completo. Además España es el tercer país europeo donde más ha crecido la pobreza, solo por detrás de Grecia y Chipre, y el 58% de la población se endeuda para llegar a fin de mes, indican los datos de Eurostat y Fintonic, respectivamente.

Si hablamos de pobreza laboral juvenil, la OIT resalta esta tasa del 20% de pobreza laboral juvenil –con un nivel de ingresos inferior al 60% del ingreso medio–. En su informe ‘Tendencias mundiales del empleo juvenil 2017’, el organismo explica que la crisis económica en España afectó fuertemente a los jóvenes, especialmente a aquellos dedicados a la industria manufacturera. Las nuevas generaciones se han encontrado con un entorno laboral especialmente duro, con un paro juvenil muy alto que les permite escasa capacidad de negociación: si se niegan a aceptar un salario bajo, siempre habrá alguien dispuesto a aceptar ese empleo. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

El autoempleo, que es antónimo de calidad de vida, es uno de los factores culpables. España se ha colocado como el tercer país europeo que más autónomos ha sumado entre 2011 y 2016 y actualmente cuenta con más de tres millones. El autoempleo o el llamado “emprendimiento” a menudo condena a las personas jóvenes sin conocimientos suficientes, sin los recursos necesarios o las habilidades en el ámbito empresarial a darse contra “un muro de hormigón que se llama pobreza”, señala a cuartopoder.es Javier Pueyo, adjunto a la Secretaría Confederal de Juventud y Nuevas Realidades de CCOO.

Dentro del autoempleo, nos topamos con un problema mayor si cabe: los falsos autónomos. Los hay en las plataformas digitales como las empresas de reparto de comida a domicilio, pero también en sectores tradicionales como los medios de comunicación. Éstos han pasado a utilizar a trabajadores que deberían estar en plantilla de manera fraudulenta. Según un estudio realizado en verano por la unión de autónomos UATAE a partir de las últimas Encuestas de Población Activa (EPA), hay 210.000 falsos autónomos. Un 35% de los autónomo de entre 25 y 39 años estaba en 2014 en riesgo de pobreza, la segunda tasa más elevada de la UE.

Otra causa clave que acerca el fantasma de la pobreza a los jóvenes españoles es la temporalidad de sus empleos. Los contratos temporales son sinónimo de bajos salarios, pero éstos representan más del 90% de los contratos que se firman en España. A menudo los jóvenes preferirían un empleo indefinido, pero aproximadamente un 30% de ellos, entre los 16 y los 29 años, trabaja a tiempo parcial, frente al 15% de hace una década. Muchos jóvenes firman contratos a tiempo parcial, pero que finalmente la empresa obliga a realizar más horas, que acaban cobrando en negro.

Otro factor clave es reforma laboral de 2012, que rebajó el compromiso de las empresas con los convenios colectivos. Las corporaciones pueden abandonar estos acuerdos o primar el convenio colectivo por encima del sectorial sin ser penalizados económicamente, denuncian los sindicatos. “En algunos sectores que tienen muchos trabajadores jóvenes, como la hostelería, los medios de comunicación o el comercio, este descuelgue facilita la devaluación salarial”, apunta Pueyo.

Los jóvenes que no dan la batalla sindical

“Hay pocos que se atrevan a reclamar”, indica el secretario de Acción Sindical y Jurídica, José Luis de Cima, que pone como ejemplo su empresa de ingeniería: él percibe un salario más alto que los ingenieros jóvenes, quienes, sin embargo, tienen una titulación superior a la suya. “El empresario puede ofrecerte un empleo y decirte que es tu única opción, porque hay otras 50 personas más que están esperando ese trabajo”, señala.

El paro estructural, que afecta de manera severa a los jóvenes, es uno de los motivos que torpedean la lucha sindical. Otra de las causas es que España es un país con un tejido productivo de pequeñas empresas, donde se perciben menores salarios porque los trabajadores tienen menos capacidad de organizarse sindicalmente y negociar colectivamente sus condiciones de trabajo. “Allá donde no hay presencia del sindicalismo, las condiciones son peores”, explica Pueyo.

Una entrada en el mundo laboral que empieza por la precariedad

El primer empleo de los jóvenes es, de entrada, poco digno. La figura de la práctica no laboral se ha convertido, según CCOO, UGT y la Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas del Estado Español, entre otros, en “un inmenso contenedor de abusos, fraude y explotación, no solo de estudiantes, sino de quienes por su formación o por su desempeño profesional deberían contar con un contrato de trabajo”. Este tipo de prácticas, que no tienen por qué ser retribuidas, encubren relaciones genuinas de trabajo que no protegen al empleado con el Estatuto de los Trabajadores. Si son remuneradas, la empresa tiene la capacidad de presionar con que otros becarios podrían aceptar la misma tarea sin percibir una retribución a cambio.

Los sindicatos y las organizaciones de estudiantes demandan un cambio en la regulación de las prácticas no laborales que convierta las prácticas extracurriculares en contratos de trabajo y que, por otro lado, cree un marco de protección para las curriculares. Para cambiar el sistema se necesita, eso sí, voluntad política de las mayorías en el Congreso. El Pleno aprobó la semana pasada una moción que exige al Gobierno que promueva, junto con sindicatos y patronal, un nuevo Estatuto de los Trabajadores que combata “formas de precarización” como los falsos autónomos, los falsos becarios y “otras fórmulas de explotación temporal”. La iniciativa, llevada adelante por el PSOE y pactada con Unidos Podemos y PNV, salió adelante respaldada por ERC, Compomís, Bildu, Coalición Canaria y Nueva Canarias,con los votos en contra de PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias. El PdeCAT, que apoyó las reformas laborales del PSOE en 2010 y del PP en 2012, se abstuvo.

  • florentino del Amo Antolin

    Hay que poner la voz en grito, por esta generación tambien preparada, que no ven cumplidos sus esfuerzos, ni las privaciones de sus padres. Y a los partidos de progreso, llegar con acuerdos, para hacer leyes encauzadas a paliar los efectos sociales. Se puede conseguir; el ejemplo está ahí… ¡ Urgente !.

- Publicidad -
icono cuartopoder  Lo más reciente
 
- Publicidad -
- Publicidad -

- Publicidad -
Volver Arriba

Send this to a friend