Los comunes: un proceso constituyente catalán para hablar de tú a tú al Estado

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El líder de los comunes y candidato de Catalunya En Comú Podem y la periodista Milagros Pérez en el acto de ayer. / CeC

BARCELONA.- Hace poco más de un año, el 4 de noviembre del 2016, el actual coordinador general de Catalunya En Comú, Xavier Domènech, pronunciaba una conferencia en el Ateneu de Barcelona que significaría el pistoletazo de salida para la creación de un nuevo sujeto político catalán. Este aglutinaría a las izquierdas soberanistas catalanas. Domènech, como buen historiador, hizo un repaso por las tradiciones políticas de las cuales bebería ese nuevo espacio que en abril tomaría el nombre de Catalunya En Comú, una confluencia de ICV, Barcelona En Comú, EUiA, Podem, Equo y personalidades independientes. 

El todavía portavoz en el Congreso de los Diputados de En Comú Podem, cargo que dejará en los próximos días para dedicarse por completo a las elecciones del 21-D en las que será candidato a president de la Generalitat, aseguraba hace un año que esta confluencia de las izquierdas bebería de distintas tradiciones políticas catalanas: el republicanismo, el sindicalismo, el obrerismo... Para ello, citó a nombres que podrían ser referentes como Lluis Companys, Salvador Seguí, Federica Montseny, Pi i Margall, Joan Comorera... Republicanos, anarquistas, sindicalistas, PSUC, independentistas, federalistas... También puso en la lista a referentes actuales, marcando como hito de gran relevancia el 15-M. "Cuando ya teníamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas", se refería a una nueva época. Especial relevancia tomaban en aquella conferencia para el líder de los movimientos sociales, el sindicalismo, el feminismo y el ecologismo.

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De esta manera, en abril se configuraba la nueva fuerza política, Catalunya En Comú (CeC), no exenta de polémica. Podem, liderado por Albano Dante Fachin, a última hora, tras una consulta de la dirección a las bases en la que la participación fue baja, decidió no participar en ella. Este problema se dilató en el tiempo y generó una situación insostenible: Podemos estatal reconocía como aliados en Catalunya a CeC, pero su marca no estaba incluida en la confluencia. La solución llegó hace unas semanas, cuando la secretaría de Organización de Pablo Echenique convocaba una consulta ciudadana en la que se ratificó presentarse a los comicios del 21-D en coalición con CeC. La coalición se llamará: Catalunya En Comú Podem. Hoy, en Podem, gobierna una gestora. Fachin dimitía con duras críticas a la dirección estatal.

Durante estos últimos meses, la política catalana ha sido un torbellino. La hoja de ruta independentista y la nula respuesta política del Gobierno de España durante todo este tiempo cambió la agenda y el argumentario de las fuerzas políticas. Una hoja de ruta que culminó con la celebración del referéndum del 1-O y la declaración unilateral de independencia del 27-O y la aplicación por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy del artículo 155 en Catalunya. En los meses en los que el nuevo partido se debería haber implantado por el territorio y fortalecerse internamente, la política catalana no ha dejado tregua.

Los comunes, durante el periodo previo al 1-O siempre defendieron que esta histórica jornada sería una movilización legítima y masiva, pero que no se podría considerar un referéndum vinculante, y alertaban de que, para ello, este tendría que ser pactado con el Estado. También vaticinaban que la hoja de ruta independentista culminaría con la convocatoria de otras elecciones catalanas. Una vez pasado el 1-O, los de Domènech y Ada Colau defendieron la famosa frase de "ni DUI, ni 155" y criticaron duramente el encarcelamiento de los consellers y presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, así como la represión ejercida por las fuerzas policiales durante las votaciones y el despliegue de las mismas en Catalunya. El tiempo parece haberles dado la razón, la hoja de ruta para la independencia culminaba con una Catalunya intervenida y la convocatoria de unas elecciones de carácter autonómico. Las principales candidaturas independentistas se alejan hoy del unilateralismo de cara a sus propuestas para el 21-D.

'Ley de claridad' y un proyecto confederal

La convocatoria de las elecciones de diciembre por parte de Rajoy ha pillado a la mayoría de fuerzas políticas con el pie cambiado. Aún así, ayer Domènech desveló cuáles serán las líneas maestras del proyecto que presentarán para el próximo 21-D. En un acto público, entrevistado por la periodista Milagros Pérez Oliva, el candidato desglosaba algunas de sus propuestas más jugosas. El programa electoral de los comunes definitivo se conocerá, previsiblemente, la semana que viene, una vez que las dos patas de la confluencia, CeC y Podem, pongan en común sus propuestas. Aún así, muchas dudas quedaron ayer despejadas.

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Domènech, líder de los comunes, durante el acto de ayer en Barcelona

Domènech propuso buscar un acuerdo posterior a las elecciones con otras fuerzas políticas independentistas y soberanistas que permita sumar amplias mayorías para encaminar una negociación de tú a tú con el Estado, una negociación bilateral entre Catalunya y España, de cara a la celebración de un referéndum de autodeterminación pactado, esta vez sí. Esta hoja de ruta tendría dos fases.

Primeramente, la consecución de un acuerdo que goce de una amplia mayoría en el Parlament, dos tercios del Pleno --cerca del 80%-- de los catalanes según distintas encuestas estarían a favor de dicho referéndum. De este acuerdo saldría una propuesta de "ley de claridad" que se llevaría al Congreso de los Diputados. En Canadá, en el año 2000, se aprobó una ley de estas características que permitía el diálogo con aquellos territorios que plantearan su secesión y abría la posibilidad de convocar referéndums de autodeterminación.

En segundo lugar, Domènech se compromete a buscar mayorías en el resto del Estado para que esta "ley de claridad" pudiera salir adelante. El candidato de CeC ve fortalezas para este cometido en dos hechos concretos: la asamblea de cargos electos que se celebró en Zaragoza el pasado 24 de septiembre reunió a fuerzas políticas diversas --que en total sumaban en torno a los 7 millones de votos-- que estaban a favor del derecho a decidir de los catalanes y una encuesta publicada a finales de octubre en El Mundo que aseguraba que cerca del 60% de los españoles estarían dispuestos a que se celebrara un referéndum legal en Catalunya.

En el Congreso debería presentarse esta "ley de claridad" como ley orgánica. Además, los comunes toman partido: si ese referéndum pactado se celebrara, su apuesta territorial sería un modelo confederal. "No somos independentistas", decía ayer Domènech, quien sí que cree en que Catalunya debe tener su propia soberanía y capacidad de hablar de tú a tú con el resto del Estado. Un modelo confederal, donde la soberanía resida en el pueblo de Catalunya, pero que esta se mantenga vinculada a España.

Propuesta constituyente

Pero la apuesta de los comunes no sólo pasa por un amplio acuerdo sobre el modelo territorial en Catalunya. Domènech también se refirió a un nuevo "New Deal", es decir, un nuevo acuerdo social y político que "debe tener elementos básicos como un reconocimiento vinculante de los derechos sociales, medioambientales, económicos, de justicia de género y laborales". Ese pacto también debería "definir las competencias exclusivas, las compartidas y las cedidas, y tener en su base un acuerdo fiscal, con una hacienda propia y solidaria que tenga en cuenta la equidad". Después del intenso debate nacional de los últimos meses, los comunes pretenden en integrar también el debate social en la campaña, y en las promesas electorales. Múltiples soberanías, han señalado siempre desde este espacio como su objetivo: soberanía nacional, económica, ecológica, energética, alimentaria...

En este acuerdo amplio con otras fuerzas políticas y sociales catalanas entrarían otros temas de consenso en Catalunya que se están viendo atacados por la deriva recentralizadora de PP y Ciudadanos, principalmente, y que se plasma gráficamente en la aplicación del 155: el blindaje del modelo lingüístico y de la escuela pública y una apuesta muy fuerte por el municipalismo son los ejes sobre los que se debe pilotar un acuerdo entre una gran mayoría política y social catalana.

Para CeC todo este proceso debería ser fuertemente participado por la sociedad. Un proceso constituyente en Catalunya que, de llevarse a cabo, tendría fuertes implicaciones en el resto del Estado. A pesar de que el conflicto catalán ha supuesto un reforzamiento de la derecha en el resto de España, después del 1-O nada volverá a ser lo mismo en la política española y catalana y el modelo territorial surgido del 1978 parece haberse quedado obsoleto. Un paso hacia una relación bilateral entre Catalunya y el resto del Estado conlleva, implícitamente, un replanteamiento del modelo territorial de todo el Estado. ¿Hay posibilidades de un proceso constituyente también español?

Y es que mientras esto sucede en Catalunya, en el resto del Estado Podemos se ha puesto manos a la obra. Con su campaña 'Conectar España', los de Pablo Iglesias pretenden explicar por distintos territorios su propuesta de Estado plurinacional. Cada vez más, el líder de Podemos apuesta abiertamente por un "modelo republicano". Así se refería el pasado fin de semana en un acto en Córdoba, también la semana previa en Bolivia. Mientras tanto, IU ha comenzado una campaña de actos por distintos territorios apostando por una república federal. El espacio del cambio pone rumbo hacia un proceso constituyente, la crisis territorial les obliga a tomar partido, mientras en el Congreso pronto comenzará la comisión propuesta por el PSOE de reforma de la Constitución. Una iniciativa de la que, de momento, no participa Unidos Podemos y en la que, previsiblemente, PP y Ciudadanos apostarán por una mayor recentralización.

Una campaña por la remontada

Esta medida estrella desvelada ayer por Domènech dará que hablar en la campaña electoral del 21-D. Los líderes de las distintas opciones se tendrán que referir a ella y proponer alternativas. Unas elecciones en la que CeC, según los sondeos, parte como quinta fuerza, tras ERC, Ciudadanos, JxCat y PSC. Sin embargo, el ánimo en los comunes es elevado y la apuesta es fuerte. Desde distintas fuentes, recuerdan la remontada de las elecciones generales de diciembre del 2015, cuando también partían de una posición complicada y, aún así, consiguieron ganar aquellas elecciones generales en Catalunya: En Comú Podem. También ganaron las generales de junio del 2016. Algo similar pasó en las municipales de 2015 cuando Ada Colau llegó a la Alcaldía de Barcelona.

El espíritu de la remontada se deja notar en las filas de los comunes. Y, para ello, han diseñado una campaña en la que también tendrán presencia destacados políticos y activistas del ámbito estatal e internacional. Numerosos actos de proximidad tendrán lugar por todo el territorio catalán, actos en forma de ágora, en los que la ciudadanía podrá tomar la palabra. Especial relevancia tendrán las áreas metropolitanas durante la campaña, el conocido como cinturón rojo de Barcelona. Cinturón histórico del PSC, que pasó a ser de Ciudadanos y luego de En Comú Podem.

El acto inicial de la campaña será la noche del lunes 4 de diciembre en Hospitalet, el acto central el día 16 en Barcelona y el final el martes 19, también en el área metropolitana de Barcelona. La número dos de la lista, Elisenda Alamany, tendrá una presencia muy destacada en la campaña. Colau participará, al menos, en los actos de inicio, central y de cierre de campaña. Este Iglesias "republicano" tomará la palabra en el acto central y asistirá la convención programática de este fin de semana en la que CeC y Podem terminarán de perfilar el programa. Alberto Garzón, Irene Montero y Pablo Echenique también participarán y, del ámbito internacional, el politólogo británico Owen Jones y Ska Keller, portavoz del Partido Verde Europeo. Con el tiempo justo, la confluencia de las izquierdas soberanistas, no independentistas, que bebe históricamente del catalanismo popular y recogió el guante del 15-M, llega a la campaña. Pero ya ha lanzado un órdago.