El presidente menos repelente… o la ‘Operación Iceta’

Miquel Iceta charla con las clientas de una pescadería durante su visita al barcelonés mercado de Sant Martí
Miquel Iceta charla con las clientas de una pescadería durante su visita al barcelonés mercado de Sant Martí, el pasado jueves 30 de noviembre. / Jordi Play (PSC Flickr)

El primer secretario del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), Miquel Iceta, aspira a gobernar, incluso a ser presidente de la Generalitat de Cataluña, sin ser primera fuerza política y apelando a la transversalidad de su oferta: en un Parlament fragmentado y sin mayorías previsibles que puedan alcanzarse entre dos formaciones, el que genere menos rechazo es rey. Según afirman fuentes del PSC, Iceta pretende, en estas circunstancias, reinar en un Gobierno transversal, con muchos independientes y que buscaría apoyos puntuales en cada iniciativa.

El líder del PSC se autoproclama el menos repelente del escenario político y, con el beneplácito del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha puesto en marcha su campaña basada en el posibilismo, la transversalidad y la multilateralidad.

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Esa maniobra, de altísima complejidad política, requeriría, inicialmente, los apoyos de varios grupos parlamentarios, tanto del bloque constitucionalista, como, en algún supuesto, del bloque independentista, siempre que estos se comprometiesen a defender sus ideas políticas dentro, claro, de la legalidad.

Frente a la Operación Iceta, la candidata de Ciudadanos a la Presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas, reclama sin éxito un compromiso previo de las fuerzas constitucionalistas para votar la investidura del líder de aquella formación que obtenga más apoyos, es decir, previsiblemente y si no se equivocan las encuestas, la suya. Pero Iceta tiene su discurso ante lo que considera la “envolvente” de Arrimadas: lo más probable es que el resultado sea muy reñido entre bloques y que haya que pensar en el apoyo de formaciones como Catalunya en Comú (CeC). Esta opción dejaría fuera de combate a Arrimadas, porque,  según los cálculos de un dirigente del socialismo catalán “los comunes no votarían a Arrimadas ni a nadie de C’s !ni locos!”. Entiende este mismo dirigente que, pese a haber roto la sociedad que formaban en el gobierno municipal de Barcelona los de la alcaldesa Ada Colau con el PSC, la política, igual que hace extraños compañeros de cama, fuerza matrimonios de conveniencia y divorcios de oportunidad… ¡Pelillos a la mar!

Para acabar de rematar la jugada, de ser favorable la aritmética parlamentaria a esta investidura a varias bandas, el PP no vería con malos ojos, según han asegurado dirigentes del PPC a este diario, dar su apoyo a Iceta, aunque su lista obtuviese menos votos que la de Arrimadas. De este modo, y de sumar los votos necesarios, la pelota estaría, en última instancia, en el tejado de la líder de Ciudadanos.

La solución que propone Iceta tiene muchos contras, pero Iceta se agarra a los pros, a la necesidad de romper la política de bloques y a su iniciativa transversal, que es la que –asegura– puede empezar a cerrar heridas y la profunda fractura social que ha provocado la situación política en Cataluña.