ENTREVISTA / Presidente del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona

Jaume Collboni: “El revanchismo de PP y C's es contrario a una solución”

SATO DÍAZ | Publicado:

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Jaume Collboni, presidente del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento y secretario general del partido en la capital. / PSC

BARCELONA.- La campaña electoral catalana para el 21-D entra en su recta final. Pocas sorpresas en las encuestas: el independentismo podría revalidad su mayoría absoluta en el Parlament pero no es seguro; Ciudadanos, que sube, junto a PSC y PP no sumarían los 68 diputados; los comunes tendrían la llave para decantar la balanza en la gobernabilidad. La repetición de elecciones, si no se consigue conformar Govern, suena con fuerza. En ambos bloques, independentistas y los autodenominados constitucionalistas, el enfrentamiento ha entrado para robarse votos entre partidos. En este contexto, el líder del PSC en Barcelona y presidente del grupo municipal en el Ayuntamiento, Jaume Collboni, recibe a cuartopoder.es (Barcelona, 1969) en su despacho en el Consistorio. Tratamos todos estos temas y más sobre la actualidad política catalana que, inevitablemente, va ligada, también, a la española.

— Declaraciones de Iceta: “Suerte que tenemos a Rajoy y no a Aznar, suerte que tenemos a Rajoy y no a otros dirigentes del PP”. ¿Qué opina? ¿Tenemos suerte de tener a Rajoy?

— Creo que lo que Iceta intenta explicar es que después del 21-D hay que entenderse. De igual manera que ha pedido los indultos para aquellos que pueden ser condenados por el procés, lanza este mensaje de reconciliación, que es el mensaje de fondo que lanzamos los socialistas en la campaña. Nuestro objetivo es pasar página de esta etapa de enfrentamiento y fractura estéril desde el punto de vista político y pasar a una nueva etapa que recosa la sociedad catalana y el país. En este sentido van esas declaraciones.

— ¿Cómo valora el papel de Rajoy en el conflicto catalán, tenemos suerte de tener a Rajoy? ¿Estamos perdiendo perspectiva en estos últimos meses de que el conflicto viene de antes?

«El PP y Rajoy son corresponsables de la actual situación, no sé si al 50%, al 49% o al 51%»

—  Evidentemente, estoy de acuerdo en que hemos perdido algo de perspectiva. El PP y Rajoy son corresponsables de la actual situación, no sé si al 50%, al 49% o al 51%. Si en Madrid hubiera habido un Gobierno con voluntad de hacer un diagnóstico real de lo que pasa en Catalunya en términos políticos y con una idea clara de en qué dirección tenía que conducir el país, estaríamos en otra fase seguro. El independentismo ha optado por una vía unilateral que, sobre todo, más que unilateral ha optado por una vía que están fuera del cauce democrático, lo que lo hace inviable. Eso ha estado alimentado por una parte del Estado que hacía oídos sordos y que negaba, practicaba negacionismo, no se toma la molestia de conocer la amplitud del conflicto político en Catalunya. Y lo sigue haciendo el PP, también Ciudadanos. No sólo hablo del Estatut, de la recogida de firmas y todo esto, que también, sino de lo ocurrido desde el año 2012 hasta ahora: un PP ausente y un Ciudadanos que ha crecido sobre la base de confrontar con el otro lado. No se quiere pensar ni entender el porqué de un 50% de voto independentista en Catalunya.

— En los últimos meses, se ha visto agudizado ese fracaso en la concepción de cómo es Catalunya en el sentido de que se ha repetido como un mantra lo de que no iba a haber ni urnas ni papeletas y el 1-O hubieron urnas y papeletas…

— Todo forma parte del mismo error: negar que el independentismo, además de ser la consecuencia de un problema político muy profundo, tiene una capacidad de movilización muy bien organizada y multitudinaria. Pretender parar eso sólo con jueces y policías forma parte del error de diagnóstico del PP. El 1-O se vio algo que los que estábamos aquí sabíamos que iba a ser así, una movilización muy fuerte y muy militante, algo que no podía parar la policía. Además, redoblaron el error con las cargas. Esa fue la mejor visibilización del gran error con el que el PP ha afrontado este discurso.

— Dicho esto, ¿cómo valoraría que el PSC llegara a un pacto, si dieran los números, con Ciudadanos y PP para gobernar la Generalitat?

«El president que elegimos tiene que aspirar a gobernar a todo el conjunto del país»

— Lo que las encuestas dibujan es un bloqueo. Más que bloques, que también, dan una situación de bloqueo. Creo que el desbloqueo pasa por buscar una transversalidad de propuestas. En ese sentido, la candidatura que hemos presentado a nuestras elecciones apunta a eso, a buscar puentes con el otro lado para desbloquear esta situación. Yo no tengo ni idea de que mayorías se puedan articular, lo que quiero saber es qué se quiere hacer. Nosotros no somos independentistas y los otros lo son, eso está claro… Bueno, luego están los comunes que lo son y no lo son al mismo tiempo… Pero, sobre esa base, ¿qué se quiere hacer? Yo creo que la hoja de ruta que logre aunar más consenso se tendrán que articular las mayorías, porque al final el president que estamos eligiendo, y eso hay que decirlo en la campaña, tiene que aspirar a gobernar para el conjunto del país. Desafortunadamente, uno de los males de la política catalana es que Artur Mas y Carles Puigdemont han sido los presidents de media Catalunya y no de todos. Lo que nos ofrecen PP y Ciudadanos es ser los presidentes de la otra mitad de Catalunya. Si esa es la dinámica, no creo que vayamos a solucionar el problema.

— En ese sentido, para encontrar esa transversalidad de la que habla, habría que pactar Catalunya En Comú. ¿En qué sentido la ruptura del pacto de gobierno del Ayuntamiento con los comunes puede tener consecuencias para encontrar un pacto en la Generalitat?

— Sigo pensando que nuestros aliados naturales son los comunes. Venimos de un mismo tronco o familia política, a pesar de los distintos acentos y matices y de las desavenencias políticas que se han producido, somos aliados naturales. Lo creía en Barcelona, hasta que se produjo la ruptura, pero eso no cambia mi visión política. Creo que ha sido un error político de Ada Colau, por falta de liderazgo o de sentido de la responsabilidad, pero eso no cambia mi posición política. Ha sido un error que muchos ciudadanos de izquierdas no entienden y creo que es un lastre para ellos, sobre todo cuando Xavier Domènech dice que su aliado natural es el PSC, no se entiende. Tienen una contradicción muy seria, sobre todo cuando Podemos tiene alianzas con el PSOE en otros lugares de España y a nadie se le ha ocurrido poner en cuestión los apoyos o coaliciones por el dichoso 155.

— ¿Cree, entonces, que hay posibilidad de reeditar el acuerdo en Barcelona más adelante?

«No se puede reeditar un pacto en el Ayuntamiento con los comunes, hay una quiebra de confianza»

— No, creo que el error ha sido mayúsculo y, evidentemente, hay una quiebra de confianza. Cuando rompen un acuerdo por algo que estaba fuera del acuerdo… Rompen con nosotros en Barcelona cuando habíamos llegado a un acuerdo dejando de lado el procés, más allá del procés, y lo rompen por el procés. Están dando tácitamente la razón a los independentistas, que son los que más nos han criticado durante los últimos meses. Desde mi opinión, Colau ha gesticulado demasiado y mal en este tema. Se ha apuntado a movilizaciones de los independentistas, refuerza su marco argumental, utiliza sus mismas expresiones… Frente a esto, ha roto con una cosa muy importante que tenía el pacto y que la izquierda no tiene que dejar de reivindicar: lo primero son las políticas sociales, la lucha contra la desigualdad, la reactivación de la economía, crear empleo de calidad… Estos temas a los que, precisamente, se les ha dado de lado en el procés. La prueba es que la Justicia obliga a la Generalitat a pagar la cantidad que correspondía a las escuelas de 0 a 3 años y que durante estos años la Generalitat no ha pagado, aportando el dinero los ayuntamientos… Esa era la naturaleza del pacto de Barcelona, hacer las políticas sociales que no se hacían desde la Generalitat.

— La ruptura del pacto se da en un contexto de mucha polarización, con las cargas del 1-O y la aplicación del artículo 155… Algo que el PSC apoya. ¿Cómo valora después de estas semanas el desarrollo del 155?

— Había un 155, que se anunciaba en los primeros tiempos, que una intervención en pleno de la Generalitat de Catalunya durante un periodo largo de tiempo, yo a eso me mostré claramente en contra. Al final, el 155 ha servido para algo que Puigdemont no hizo y debería haber hecho: convocar unas elecciones. Al final, con alguna anécdota que ha habido por el medio, la intervención sólo ha servido para convocar unas elecciones, dar la voz a los ciudadanos. Unas elecciones que, según muchas encuestas, pueden volver a ganar los independentistas. Con lo cual, en ese sentido, se ha desbloqueado una situación. Dicho esto, si vas al detalle, nuestro senador, Montilla, no lo votó y fuimos críticos cuando el 155 aparecía como una suspensión de la autonomía en toda guerra. Creo que la propaganda independentista ha conseguido mezclar todo con el 155, que los encarcelamientos sean por el 155, que las subvenciones no se cobren también por esto… Eso es propaganda y creo que una parte de los comunes, no toda porque casi la mitad votó en contra de romper el pacto, se la ha creído en relación con el 155.

— Hablaba de algunas anécdotas. ¿Qué anécdotas? ¿Lo de Sigena, por ejemplo?

— Creo que lo de Sigena era innecesario. Que el ministro portavoz saliera con esa cosa que les pierde al PP y a Ciudadanos, ese ánimo revanchista, y creo que es algo que hace mucho daño para la solución del conflicto catalán. Eso es fatal, ese revanchismo del PP y Ciudadanos es contraproducente para buscar una solución, es contrario a ella. Yo, cuando estaba en el área de Cultura, estaba en contra de lo de Sigena porque, en relación a lo que tenemos en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), rompía un relato histórico y artístico con respecto a la obra. Con relación a los frescos que tenemos aquí, además, su traslado tiene muchas dificultades técnicas que los jueces no tienen por qué saber. Pero bueno, si hay una sentencia firme, habrá que cumplirla. Creo que esa especie de sobreactuación es contraproducente porque incendia un tema que no se tendría que haber relacionado al 155. Hay argumentos para decir que se tiene que ir, porque lo dice la sentencia, o que no se tiene que ir, por motivos culturales y artísticos, pero vincularlo al 155 me parece un error por parte del PP.

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Jaume Collboni. / PSC

— El PP y Ciudadanos han realizado ataques sobre el modelo lingüístico y educativo catalán. ¿Podría romperse otro consenso social?

— Es un riesgo. Cuando en Catalunya se han roto los consensos, nos ha ido mal. El modelo educativo es uno de los grandes consensos, no sólo por el modelo de inmersión, sino por el esfuerzo que hace por la cohesión social y por hacer ciudadanos basándose en una cultura compartida. Eso está en riesgo ahora. Ciudadanos y el PP hacen bandera de eso, de acabar con eso. Yo creo, además, que lo hacen de una manera artificiosa, porque cuando se habla de que haya un doble sistema en la educación catalana, eso cuantitativamente es muy relevante. Dicho esto, quiero añadir que de eso también tiene culpa el independentismo, porque cuando tiras de la cuerda y tensas tanto las cosas, hay una parte de la sociedad que se tensa, va en contra de ser ‘un sol poble’, que es lo que decimos siempre, ser una sociedad cohesionada más allá de nuestro origen o cultura. Este tema lo veo, a medio plazo, con riesgos. No digo que seamos fundadores del modelo de escuela catalana, sería exagerado, pero el PSC también ha tenido mucho que ver en ese modelo de integración, distinto al de Euskadi, claramente. Creemos que a partir de la lengua y de la cultura catalana se puede cohesionar una sociedad, pero para que sea plural, para respetar esa diversidad, no para tener la tentación de hacerla homogénea. Evidentemente, hemos visto escenas en colegios que no nos han gustado, hay que ser muy respetuosos en esto, como tampoco nos gusta que se manipule con la religión. Lo pongo al mismo nivel, instrumentalizar la educación para conducir un modelo de país determinado o una orientación religiosa.

— Antes decía, volviendo a posibles pactos de Govern, que buscaba esa transversalidad, pero entonces no se entiende que Iceta no vaya a pactar con independentistas, según ha dicho… ¿La transversalidad sería esa: PSC, CEC y ERC?

«Sólo veo una posibilidad de acuerdo: que haya una rectificación a fondo del independentismo»

— Nosotros hemos dicho que no haremos president a alguien que quiera romper, entendiéndose como tal al independentismo. A mí sólo se me ocurre una posibilidad de acuerdo: que haya una rectificación a fondo del independentismo, en el sentido de que la independencia deje de ser la prioridad. Es verdad que todos esperábamos que el PDeCat rompiera con la anterior situación. Esperábamos que los nuevos dirigentes del PDeCat salieran a las elecciones con un candidato nuevo, hicieran un discurso más centrado y moderado… Nos hemos encontrado un PDeCat que ha sucumbido al relato y discurso del presidente exiliado y ha anulado cualquier esperanza de que el catalanismo más centrado pudiera ser un espacio de encuentro. Cuando hablamos de transversalidad nos referimos al espectro catalanista, del centro derecha a la izquierda. Ahora eso se ha puesto complicado, con la campaña de Puigdemont y la radicalidad de sus planteamientos y haberse quedado bloqueado en el relato del procés… Lo complica todo.

— Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General del PSOE con dos ideas como banderas, echar al PP del Gobierno y la plurinacionalidad. ¿Cómo se compagina esto con que pacten con el PP la aplicación del 155?

— No tiene nada que ver. El autogobierno está vigente, las instituciones funcionan, ejercen sus competencias y no se han tomado decisiones de calado político, de ideología política sobre el autogobierno de Catalunya. La causa del 155 es que unos señores se saltan en el mes de septiembre el Estatut y la Constitución, tal y como ha repetido el señor Coscubiela en múltiples ocasiones. Lo que hace el 155 es, por la vía de una convocatoria electoral, volver a poner a las instituciones en un marco estatutario a través de la convocatoria de elecciones. Eso no tiene que ver con el modelo de país. De hecho, creo que el salto cualitativo que hace el PSOE con el reconocimiento de la plurinacionalidad es una de las vías que puede dar cabida a Catalunya dentro de España. Que a nadie se le olvide que a ese 50% independentista de la sociedad catalana no hay que vencerla, hay que convencerla. El PP y Ciudadanos están empeñados en vencerles. De nada sirve una victoria del 51% si tienes al 49% en contra, por un lado y por el otro. Tenemos que convencer a un espacio muy importante, que vota independentista y no los votaba, para que comprenda que España ha entendido la diversidad nacional del Estado. Es un requisito fundamental para que mucha gente salga de la vía rupturista.

— En ese modelo plurinacional, no quedó muy explicado, ¿se reconocerían naciones, soberanías de esas naciones, derecho a decidir?

— Eso no.

— Nación y soberanía están relacionadas.

«Un estado plurinacional no cuestiona que la soberanía resida en el conjunto del pueblo español»

— No, estos conceptos son muy complicados, de Ciencia Política casi. Nación es el reconocimiento de una identidad cultural que tiene que ver con la lengua, con la historia, con la cultura. ¿Cómo se articulan naciones en un estado compuesto? Hay mil fórmulas. Que un estado sea plurinacional no pone en cuestión que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español. Es compatible, si acordamos cambiar la Constitución, puede ser así. Lo digo porque el nacionalismo, si abonamos esa idea, acaba diciendo que si es una nación, quiere un estado propio. No es así, hay muchas naciones en Europa y no todas tienen estados propios, hay estados compartidos y soberanía que se comparte con la propia Unión Europea. Este es el gen de Europa. Me parece ingenuo que el independentismo se haya quedado sorprendido con que Europa no les reconozca. Eso sería lo mismo que negar una de las bases fundacionales de la Unión, que era superar los estados-nación, echar abajo las fronteras, evitar los conflictos nacionalistas que llevaron a Europa a dos guerras mundiales.

En ese espacio de soberanías compartidas es donde yo entiendo la plurinacionalidad, pero eso no supone que se ponga en riesgo que la soberanía popular reside en el Congreso de los Diputados y en el conjunto de los ciudadanos de España. Depende del enfoque que hagas, modelos hay muchos. Un modelo confederal es una opción, pero me parece poco realista viendo cómo está todo y teniendo en cuenta a la cantidad de gente que tienes que convencer. Es mucho más sencillo, e igualmente eficaz, el tener una financiación más justa, que tu cultura y tu lengua sean respetadas y tener la máxima cuota de autogobierno. Al final es eso. Para hacer eso no hace falta poner en cuestión todo. Esa es la diferencia entre la ruptura y la reforma.

— La reforma constitucional… Dice Rajoy que sólo se comprometió a “hablar” de ello. ¿Qué pasó? ¿Engañó Rajoy a los socialistas?

— Espero que no. Eso sería muy grave. Evidentemente, el PP no entrará cantando y bailando a una reforma constitucional. Si fuera por ellos, no sólo no reformarían nada, sino que haría retroceder la Constitución. De hecho, uno de los nefastos efectos del independentismo ha sido el renacimiento de un nacionalismo español que parecía en letargo. Ahora vas a Madrid y ves tanta bandera… Me da tanta pena como cuando veo tanta bandera aquí en Barcelona. Creo que ha habido una excusa que ha permitido que la derecha nacionalista española saque pecho y tiene un riesgo de involución. En ese sentido, al PP habrá que arrastrarlo a abordar la reforma constitucional. Es que no hay otra solución, es que o hacemos eso o estamos enquistando un conflicto que a la larga sólo nos va a empobrecer y enfrentar más.

— Hablando de banderas… ¿Qué le parece que Iceta participe en las manifestaciones españolistas en Barcelona?

«Hay gente de izquierdas, votantes del PSC y los comunes que se siente más españoles que catalanes»

— Bueno, yo creo que el famoso selfie es bastante anecdótico. Además así es él, no tiene problemas en hacerse fotos con quien se acerque. Creo que chocó la presencia nuestra en esa manifestación, pero tampoco tiene que extrañar. Yo no fui a la manifestación. A mí lo que me sorprende es que haya gente que se sorprenda de que hay mucha gente que se sienta española en Catalunya y que esa gente haya decidido salir del armario y decir que quiere que se respete su identidad, que quiere dejar de verse señalado por un sentimiento diverso o español. Hay mucha gente de izquierdas y que se siente más española que catalana. Esa gente encontró en esa manifestación una forma de expresar su sentimiento. Luego está la simplificación de la propaganda independentista que dice que esa gente es facha. En esa manifestación había mucha gente de izquierdas y no sólo votantes del PSC, también de los comunes.

— Pero sí que participan en estas manifestaciones organizaciones de extrema derecha… Los que encabezan la manifestación tendrían que tenerlo en cuenta…

— La ultraderecha nacionalista española aprovecha la ocasión para también hacer su juego o lanzar su mensaje. Creo que es injusto mezclar una cosa con la otra. No creo que a Villarejo les pueda acusar de ser de extrema derecha o de derechas. Desgraciadamente, en un contexto nacionalista como el que estamos viviendo, muchos fantasmas reaparecen.

— Hemos visto a algún dirigente del PSOE afirmando que si gana una hoja de ruta independentista se tendría que mantener el 155. ¿Se tendrían que repetir las elecciones?

— Quien gane las elecciones tiene la posibilidad de formar Govern, otra cosa es que lo consiga, creo que no lo va a tener fácil.

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  • florentino del Amo Antolin

    Jaume Collboni estas atrapado en un partido de Padrastos. No quieres a los dos igual; justificas cualquiera de las preguntas de Sato, no aclaras nada. Pero es imperdonable tener a la SCC reaccionaria, para parecer otra cosa de lo que pensaís hacer. En esa artificiosa Sociedad Civil Catalana; teneis los cupos representativos por partido. Vamos, no son Civiles Catalanes los Independentistas. Si fué a la manifa: Vargas Llosa, Tebas… Y para fastidiarla más, subido de tono, el Iceta haciendose selfies con ” esa sociedad civil Catalana “. El 155, casi no lo toca; ¡ bahag !. Eso, nada; que si : Lo que tuvo mi abuela; lo hubiese tenido, mi abuelo… No seria mi abuela; si no mi abuelo. Los Comunes. Ya os gustaria tener una militancia sin dogmas, ni barones… Ni haber impulsado el 135. El 155; y firmar el 80 % del ideario ultra del antes Ciutadans. La democrácia de clase, existiendo puertas giratorias; con Barones lobbistas dice de un engaño perpetuo. No tiene arreglo lo vuestro… Lo estamos pagando esta sufrida sociedad… Los esfinteres, como la bandera de Japon !. Hablando de banderas; un tal Pedro Sanchez, quiso arreglarlo con una bien grande… ( Española y mucho Española por supuesto ). Los que imponen dichas banderas; esos… ¡ Sí dan miedo !

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