Zoido y Cospedal militarizan los exámenes del carné de conducir

exámenes del carné de conducir
Los examinadores del carné de conducir durante una concentración ante la sede central de la Dirección General de Tráfico (DGT) en una imagen de archivo. / Efe

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha militarizado los exámenes del carné de conducir, garantizando la incorporación de cien militares de carrera como examinadores. Con ello, el titular de Interior pretende que una huelga tan prolongada como la de los examinadores del permiso de conducir (desde junio hasta el 17 de diciembre pasado) no se vuelva a repetir. La militarización de este colectivo se está realizando discretamente. El ministro y político fracasado del PP andaluz pidió ayuda a su colega de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal para que facilite la incorporación de al menos ese centenar de militares como examinadores.

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Zoido, que ya apeló a Defensa para alojar en cuarteles a los policías enviados a Cataluña a impedir por la fuerza las votaciones del referendo del 1 de octubre, debido a las protestas de la población junto a los hoteles donde se alojaban, quiere que los militares garanticen el funcionamiento básico del sistema de exámenes que a su director general de Tráfico, Gregorio Serrano, se le ha escapado de las manos durante medio año. Como es sabido, los militares no tienen derecho a huelga.

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El ministro ha reconocido la “solución militar” al portavoz adjunto del PNV, Mikel Legarda, quien le ha reclamado la entrega de la competencia examinadora al Gobierno vasco. En una respuesta escrita argumenta que las convocatorias para los cursos de “habilitación” de funcionarios de la Administración General del Estado como examinadores tenían cada vez menos solicitantes, por lo que “se acordó entre los Ministerios de Defensa y de Interior colaborar y permitir que algunos funcionarios de carrera militar pudieran desempeñar los puestos de personal examinador de la DGT”.

En este sentido, el ministro comunica al diputado vasco que “la DGT va a modificar hasta 100 puestos de examinador” con el fin de que puedan ser desempeñados por “personal militar de carrera que haya cumplido con el tiempo mínimo de permanencia y quiera participar en un curso de habilitación de unas 11 semanas de duración“. Con esto, Zoido cree haber resuelto el problema. Y desde luego no contempla el traspaso de la competencia examinante al Ejecutivo vasco, responsable del tráfico y la seguridad vial en Euskadi.

Zoido, un hombre de leyes al fin y al cabo (fue presidente de la Audiencia de Sevilla) ha incrustado esta militarización en un decreto ordinario de convocatoria de plazas de examinadores, dictado a raíz de la huelga del colectivo por la negativa de su departamento a pagar el complemento salarial de 250 euros pactado en 2015. La negativa de Interior a aplicar ese complemento (inicialmente era de 215 euros al mes) y a considerar otras circunstancias de los examinadores provocó una huelga intermitente que se ha prolongado medio año.

Aunque el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, dictó unos servicios mínimos del 50% del personal y consideró “imperceptible” el efecto de las primeras jornadas en 40 de las 62 jefaturas de tráfico, en el mes de julio se paralizaron 194.000 exámenes prácticos de conducir. Pese a ello, Interior se negó a negociar con el comité de huelga de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), con lo que aumentó el número de personas afectadas.

En noviembre, cuando el daño ya había supuesto el cierre de 114 autoescuelas y más de 190.000 ciudadanos habían visto aplazados sus exámenes teóricos y prácticos, Interior ofreció una subida del 4% del complemento mensual y puso sobre la mesa la convocatoria de nuevas plazas, entre ellas las previstas por Zoido y Cospedal para “funcionarios militares”.

La última vez que se militarizó un servicio público fue en diciembre de 2010 mediante la declaración del “estado de alarma” por parte del presidente del Gobierno, entonces José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque el daño para la patronal (Aena) y para el conjunto del país era superlativo, muy superior al de los examinadores de la DGT, la militarización se realizó con la ley en la mano. Ahora, el jurista Zoido militariza nicomédicamente (por detrás).