EL POST 21-D / Los partidos lamen sus heridas, mientras Ciudadanos y JuntsxCat buscan cómo rentabilizar sus triunfos

La izquierda intenta volver a primera línea tras el trompazo de las elecciones catalanas

SARA MONTERO | Publicado: - Actualizado: 15:12

Podemos
Pablo Iglesias interviene en el Consejo Ciudadanos de Podemos. A su izquierda, el secretario de Organización, Pablo Echenique, y a su derecha, la portavoz parlamentaria, Irene Montero. / Podemos (Flickr)

Muy a su pesar, PSOE y Podemos tienen varias cosas en común: su estrategia en las elecciones catalanas fue recibida con apatía, sus líderes desaparecieron tras los mediocres resultados y ahora vuelven a escena agitando la bandera de lo social. También responsabilizan, en mayor o menor medida, a los medios de comunicación de no dar espacio a estos debates. Mientras, Izquierda Unida aprovecha para reclamar a los morados un diseño de sus coaliciones que corrija los errores de 2015, una premura que de momento ignoran. El sábado ha sido un día agitado en la izquierda. Mientras Pablo Iglesias reaparecía en el Consejo Ciudadano Estatal para hacer autocrítica, Pedro Sánchez se sometía a las preguntas de los pensionistas en una asamblea abierta en Madrid y Alberto Garzón presentaba ante la Coordinadora Federal los documentos políticos donde invitan a los morados a repensar su alianza.

Si algo constataron las elecciones catalanas del pasado 21 de diciembre es que los partidos de izquierdas no supieron dar una respuesta satisfactoria al mayor desafío territorial de los últimos años. Fueron Ciudadanos y Junts per Catalunya​ los que lograron capitalizar los votos de los dos polos, mientras la izquierda se quedó por debajo de las expectativas. Mientras Albert Rivera amenaza la hegemonía de la derecha del siempre tranquilo Mariano Rajoy, Iglesias y Sánchez salen a la desesperada a intentar protagonizar titulares que les permitan pasar página. El primero en dar un volantazo hacia la izquierda fue Pedro Sánchez, que anunció el martes en un desayuno informativo la propuesta de dos nuevos impuestos para costear las pensiones. Iglesias no ha tardado en subir la apuesta y anunciar este sábado que registrará en el Congreso una proposición de ley sobre este mismo tema.

Tras el fracaso en Cataluña, Sánchez ha vuelto al origen con un discurso antielitista: “Si el Estado rescató a la banca, la banca rescatará nuestro sistema de pensiones”, clamaba este sábado en la asamblea de Madrid. Aunque las elecciones catalanas fueron un jarro de agua fría y se ha quejado del “monotema” catalán, ha comenzado su intervención defendiendo el apoyo al 155 y la idea de que la izquierda “tiene que defender la soberanía nacional”. Enfrente, militantes y simpatizantes pensionistas, que en alguna ocasión le han lanzado algún reproche: “Has empezado con Cataluña y el 155. Por favor, no pactemos más con la derecha hasta que no cumpla”, le pedía uno de los asistentes.

Sorprendentemente, el socialista también carga contra determinada prensa, como ya hiciera en la entrevista con Jordi Évole en octubre de 2016, y ha llamado también a la movilización para tener una militancia agitada de cara a 2019: “Tenemos que movilizarnos, enfrente tenemos una élite política y mediática que quiere perpetuar gobiernos conservadores”.

Podemos, admitiendo los errores

Mientras hace unos días el secretario de Organización, Pablo Echenique, justificaba el fracaso de los ‘comuns’ el pasado 21-D por la dificultad de romper la “barrera comunicativa”, este sábado Pablo Iglesias sí hacía una autocrítica más severa y reconocía ante el Consejo Ciudadano que “el año no ha acabado bien, hemos tenido un mal resultado electoral en Cataluña. Si el de hace dos años fue malo y lo calificamos de altamente decepcionante, el del 21-D ha sido peor”.

Una vez disipada la idea de que el PSOE apoye una moción de censura, el líder morado está dispuesto a volver a dar la batalla por la izquierda y arrebatarle al PSOE el liderazgo de la oposición. Para empezar, solicitarán un debate sobre el estado de la Nación, agitarán la calle recuperando el espíritu del 15-M e Iglesias, a fin de despejar las dudas sobre su liderazgo, también ha prometido que se dejará “la piel y la salud” para alcanzar la Moncloa. Aún así, ha asegurado que “el día que los inscritos me digáis que mi sitio no está aquí, sabéis que no me costará ocupar esa otra posición”. También ha hecho explícito su apoyo a Íñigo Errejón, emplazándole a que empiece  “ya” su “campaña” de candidato a la Comunidad de Madrid.

Garzón aprovecha para reclamar más espacio

Mientras, Izquierda Unida aprovecha la degradación de la marca Podemos para pedir más espacio en sus coaliciones. O al menos, más debate. Las críticas internas dentro de IU con respecto a las alianzas con Podemos siempre han existido, pero la destitución del concejal de Economía, Carlos Sánchez Mato, en el Ayuntamiento de Madrid puso en evidencia que no todo funcionaba bien en confluencias como Ahora Madrid. Aunque no entra en las prioridades de Podemos, Alberto Garzón ha insistido en emplazar a los morados a repensar sus alianzas de cara a 2019. En una reunión de la Coordinadora Federal ha reconocido que “la unidad es una estrategia necesaria”, pero también advierte de errores derivados de la precipitación con la que se prepararon las confluencias en 2015. Por eso, pide en esta ocasión a sus aliados que lo hagan “reduciendo la incertidumbre, sin esperar al último momento para hacer las cosas, de forma segura y sin ansiedad”.

La dirección le ha dado su apoyo de forma mayoritaria, aprobando los documentos presentados, tanto el ‘Análisis Político’ (con 53 votos a favor, 2 en contra y 13 abstenciones) como el ‘Llamamiento por la Unidad Popular’ (56 a favor, 5 en contra y 6 abstenciones). Garzón parece el único líder de izquierdas que se da cuenta de quién es el verdadero rival del próximo ciclo electoral: “Hay que mirarlo desde esta óptica de consolidación de la derecha, que puede marcar cómo será nuestro país en las próximas décadas. Ahí es donde el llamamiento por la unidad popular sirve de respuesta”.

Mas, Puigdemont y el “exceso de ideología”

El tablero catalán sigue moviéndose con la vista puesta en el próximo 17 de enero, día en el que se constituirá el Parlament. El Consell Nacional del PDeCAT, celebrado este sábado, le ha servido a Artur Mas para convertir su despedida como presidente del partido en un último dardo. Ha advertido del peligro de los “líderes con un exceso de ideología, que no saben leer la realidad”, en una clara referencia a Carles Puigdemont, que aún permanece en Bruselas y no renuncia a ser investido de nuevo presidente de la Generalitat. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, también ha pedido “realismo”. Y es que los números son delicados. Tienen 70 diputados (incluyendo cinco en Bruselas y tres en prisión preventiva) y podrían perder la mayoría, situada en 68, si no consiguen encontrar una solución administrativa o no renuncian a su acta.

Mientras, Inés Arrimadas continúa intentando capitalizar su victoria, hasta ahora estéril. La líder de Ciudadanos ha intentado negociar, al menos, la presidencia de la Mesa del Parlament, que podría quedarse en manos del bloque independentista.

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