DEFENSA / Ante las nuevas amenazas, la Unión Europea camina hacia la seguridad común y autónoma

El regreso de la mili: el debate que crece en Europa y que no cuaja en España

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Fuerzas Armadas
Las Fuerzas Armadas durante un ejercicio el pasado diciembre. / Ministerio de Defensa

Hace más de 20 años que los españoles no tienen que hacer el servicio militar obligatorio. De ‘la mili’ solo quedan las anécdotas. Pero tras la ola de profesionalización que se vivió en los 90, ahora países como Francia o Suecia la han vuelto a poner encima de la mesa en distintas modalidades. Alemania también lo estudia. En España, ese debate no existe y ninguno de los grandes partidos políticos se plantea abrirlo.

De momento, hay pocos detalles sobre cómo se aplicará esta propuesta en Francia. Era una promesa que el presidente Emmanuel Macron realizó en la campaña electoral que le llevó al Elíseo el pasado mayo. Durante los últimos días, el político francés ha dado algunos pormenores más. Será un “servicio nacional universal”, sin  incluir la palabra “militar”, que durará apenas un mes y convocará a jóvenes de ambos sexos de 18 a 21 años. Ante las hostilidades que podía levantar este plan, también ha aclarado que tendrá un presupuesto propio. Poco más se sabe aún, más allá de que intervendrán otros ministerios como el de Educación. 

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“Es un momento particular en Francia, donde hay una crisis de identidad”, explica el fundador de la consultora de seguridad Stractegia, Barah Mikail, que cree que esta iniciativa responde más a “la voluntad” de que los jóvenes “se sientan parte del Estado francés” que a necesidades militares reales. Es decir, el objetivo de esta especie de 'mili' sería fortalecer el sentimiento de nación y la  vocación de defensa nacional en la siguiente generación, que ha crecido sin guerras en su país. Nada que ver con el servicio militar obligatorio que Jacques Chirac suspendió en 1996, como hicieron sus vecinos europeos, y que duraba varios meses.

Esta decisión se enmarca en la década de los 90, cuando comenzó un proceso de profesionalización de los ejércitos donde algunos países europeos fueron aboliendo el servicio militar obligatorio. En 1991 lo hizo Holanda, en 1992 lo anunció Bélgica, en 1996 hizo lo propio España y, en 2011, finalmente fue Alemania la que acabó con el reclutamiento forzado. Apenas cinco años después, los germanos estudian recuperarla con la amenaza del terrorismo campando por sus calles y con el ánimo de establecer una nueva estrategia de defensa civil que implique a los ciudadanos. Países como Dinamarca, Grecia o Finlandia no llegaron a eliminar el servicio obligatorio. Incluso, Noruega aprobó en 2013 la 'mili' también para mujeres

Una Unión Europea que busca autonomía en Defensa

La percepción de seguridad en el seno de la Unión Europea ha cambiado en los últimos años. Los atentados yihadistas, desde los ataques de Barcelona el pasado 17 de agosto hasta los de 22 de marzo de 2016 en Bruselas, han atemorizado a su población, a pesar de que la abrumadora mayoría de las víctimas del DAESH se encuentran en países musulmanes. Sin embargo, los ciudadanos sí están más sensible (y más receptivos) a aceptar estas medidas de defensa nacional.

El mapa geopolítico ha mutado lentamente y ha impulsado a los países europeos a repensar su defensa, como en el caso de Suecia, que restablecerá el servicio militar forzado después de que lo eliminara en 2010 en una versión más dura que la francesa. En este caso, son las ansias expansionistas de Rusia las que inquietan a los países escandinavos, que también observaron la anexión de Crimea de 2014 con recelo.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y sus primeros movimientos, cargados de hostilidad, han contribuido a acelerar el proceso. La Unión Europea fía una parte muy importante de su seguridad a este país. En su primera comparecencia ante la OTAN el pasado mayo, trufó su discurso de reproches ante el sus aliados, a los que instaba a gastar más de un 2% del PIB en Defensa, una partida a la que muchos países no llegan. "Durante los últimos ocho años, Estados Unidos ha gastado más en defensa que todos los demás países de la OTAN juntos", reprochaba el magnate. En campaña electoral, había llegado a calificar la alianza atlántica como "obsoleta".

Diego López Garrido, presidente del Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación Alternativas y catedrático de Derecho Constitucional, suma otro factor a la ecuación: el Brexit que Reino Unido negocia en estos momentos con la Unión Europea. “En Europa hay ahora mismo un debate abierto sobre Seguridad. Con Gran Bretaña se va un cuarto del gasto de defensa de la UE. Se desgaja una parte importante”, recuerda el experto. Mientras en 2003, la Estrategia Europea de Seguridad sentaba las bases de esta futura colaboración, también era más optimista y ‘laxa’. En la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad aprobada en 2016 ya identificaba amenazas urgentes que combatir. Esta unión de fuerzas se materializa en la cooperación estructurada permanente en defensa (PESCO), de la que se quedaron fuera unos pocos países como Malta o Dinamarca.

Un debate que no cala en España

Las asociaciones militares consultadas no contemplan la posibilidad de una nueva 'mili' en España. Creen que el Ministerio de Defensa tiene problemas más urgentes que solucionar en este área. "Nuestra evolución histórica es diferente, ellos pasaron una guerra mundial. En algunos de estos países, el ejército se ve como un elemento más del Estado de forma natural", asegura Miquel Peñarroya i Prats, presidente de la Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas (ASFASPRO), que reconoce que en nuestro país la Defensa no es "un gasto popular" como puede ser la Sanidad o la Educación. Con el debate de la equiparación salarial en los medios de comunicación, recuerda que los sueldos de los militares españoles son muy bajos.

El portavoz de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Jorge Bravo, también ve "totalmente inviable" que esta medida se trasladase a España. "No tendría sentido, Defensa está intentando expulsar a los militares con 45 años y no tiene sentido incorporar a civiles".

El Ministerio de Defensa asegura que no hay ninguna iniciativa similar sobre la mesa en España. Ninguno de los cuatro grandes partidos cree que este debate pueda cuajar a corto plazo en nuestro país. Ni siquiera Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, se ha confesado admirador de Macron. "No forma parte de nuestro programa ni creemos que en este momento sea una iniciativa necesaria o buena para España. La opinión pública tiene una buena imagen de las fuerzas armadas y de su modelo actual y no es un debate que esté en la calle ahora mismo", explican fuentes naranjas.

El PSOE tampoco cree necesaria esta medida, aunque sí insiste en la importancia de la cultura de Defensa, para que los ciudadanos conozcan los cometidos y las misiones de las Fuerzas Armadas. La portavoz socialista en la Comisión de Defensa, Zaida Cantera, desgrana las razones por las que no tiene sentido reimplantar el servicio militar obligatorio, que van desde las históricas hasta otras más prácticas como las buenas cifras de reclutamiento. Una de las secuelas de la larga dictadura es que el ejército quedó asociado con el franquismo, un ‘sambenito’ que aún sigue provocando recelos hacia lo militar entre algunos sectores.

Aunque el yihadismo también amenaza a España, en este caso, la lucha contra el terrorismo en nuestro país descansa sobre la Polícía y la Guardia Civil, que llevan a sus espaldas 50 años de experiencia desmontando operativos y células de ETA. "Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado lo han gestionado de una materia eficaz durante años. Sin embargo, tras los atentados, es normal ver al ejército francés tomando las calles", explica el portavoz de Unidos Podemos en la Comisión de Defensa, Juan Antonio Delgado, que ve más útil abrir otros debates como las condiciones socioeconómicas de los militares

Tras los atentados de la sala Bataclán en 2015, las calles de París se llenaron de militares, mientras que en los atentados de Barcelona del pasado agosto fueron los Mossos, en coordinación con otros cuerpos del Estado, los que llevaron el peso. “En España suele usarse a las Fuerzas Armadas para la seguridad exterior, mientras de la interior se encarga la Guardia Civil y la Policía”, explica Cantera.

Si hay un rasgo que compartimos con nuestros homólogos europeos es la decreciente cultura de Defensa de la población. Tras acabar la Guerra Fría y con la caída de la Unión Soviética y el enfrentamiento de bloques, también descendió la percepción de peligro entre la población. Ya no existía la amenaza de destrucción mutua entre los dos gigantes. Por tanto, descendió la conciencia de defensa civil y el interés por el ejército.  

Aunque España también sufre ese desapego hacia lo militar, Cantera aclara que el sistema de captación goza de buena salud. Por tanto, no es necesario el reclutamiento forzado: “En España el reclutamiento está ligado a la situación económica. Cuando el país económicamente está boyante, el reclutamiento cae”. Sin embargo, en tiempos de crisis “ la gente busca trabajo donde sea, aunque no tenga vocación ninguna”, argumenta ejemplificando con el alto ratio que presentan las ofertas públicas de empleo de los últimos años.

Además, España tiene un gasto militar bajo. Si la OTAN exige un 2%, el ministerio de María Dolores de Cospedal gasta en torno a un 0,9% de su PIB. Para cumplir esta exigencia, el ministerio de Defensa se ha comprometido a aumentar su esta partida hasta en un 80% para 2024. “Hay que invertir con cabeza, no solo en armamento, también en las condiciones de vida de los militares, renovación de materiales y formación”, pide la socialista.

El PP tampoco cree que la mili sea necesaria en España. “Los ciudadanos no perciben que las Fuerzas Armadas tengan que ser reforzadas. En los últimos 15 años ha habido un avance muy importante en su profesionalización”, recuerda el portavoz popular en la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, Ricardo Tarno. El diputado apunta a otros elementos importantes de participación civil en la vida militar, como los reservistas voluntarios. Y no solo en la ciberseguridad: “Ha crecido el número de reservistas. Hay sanitarios, ingenieros abogados o economistas que son llamados a filas y colaboran durante un tiempo”.

2 Comments
  1. florentino del Amo Antolin says

    Las comparaciones son odiosas. Aquí, se luchó contra la militarización civil con: Insumisiónes, objetores. Incluso dotaron de leyes penalizadoras, en accesos públicos a los insumisos. Dentro de aquella mili castrense, con misas impuestas, todos los domingos; habia una sumisión cuartelera, asumida en parte; subcreando clases al margen oficial: Recluta, semi padre, padre, abuelo… Una mili, dentro de otra.
    Los sueldos no serán buenos; pero el que dejaba su trabajo, cuando volvía al mundo laboral igual se le habia esfumado. Tambien existian personas alergicas a la musica militar banderas, etc.
    Querer implantar una mili Nacional; para exaltar ( ¿ ? ). Valores humanos y universales; no, retotraer a las antipodas pre democráticas, de himnos y banderas. Las realidades, y una buena profesionalización equilibrada, será la base de normalización civico, militar.

  2. MELOCOTON DESTROYER says

    Es una actividad que debe hacerse por vocación, de forma profesionalizada y de manera voluntaria, creo que este debate en España, es de las cosas que se han resuelto más o menos bién y está más que zanjado. Creo que Macrón se ha equivocado.

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