La Justicia cerca a Esperanza Aguirre, acosada por los fantasmas de la corrupción

Francisco Granados y Esperanza Aguirre en el cierre de campaña para las autonómicas de mayo de 2011
Francisco Granados y Esperanza Aguirre en el mitin de cierre de campaña para las autonómicas del 22 de mayo de 2011. / Esperanza Aguirre (Flickr)

Ni su sentida retirada de la política, ni sus reiterado argumento de haber sido traicionada por aquellos en quien confiaba, han servido a Esperanza a Aguirre para espantar a los monstruos de la corrupción. Según ha adelantado el periodista Ernesto Ekaizer en el programa Las Mañanas de Cuatro, la exlideresa del PP de Madrid será imputada a finales del mes de febrero por el caso Púnica y el caso Lezo, que ahora forma parte de una misma causa por decisión del juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea. De confirmarse la noticia, se cumplirán las peores pesadillas de la que fuera responsable del imperio de corte más liberal del PP.

Desde diciembre ya resonaban los pasos de los jueces tras la expresidenta de la Comunidad de Madrid, quien siempre ha defendido haber destapado la Gürtel. La Fiscalía solicitó imputar a los expresidentes madrileños Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre al ver posibles indicios de delito en el caso Lezo, la trama corrupta que tiene como epicentro la empresa pública de aguas Canal de Isabel II. Ese mismo mes el expresidente de la Comunidad de Madrid y otrora estrecho colaborador de Aguirre, Ignacio González, señalaba a Esperanza Aguirre como la máxima responsable de la financiación ilegal del PP que aborda la trama Púnica.

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Si se confirma su imputación, Aguirre será citada a declarar por la Audiencia Nacional por presunta financiación ilegal del PP de Madrid y por adjudicaciones presuntamente irregulares del campo de Golf del Canal de Isabel II. La causa Lezo-Púnica reune todas las pesquisas sobre la caja B de los populares para las campañas electorales de 2007 y 2011, época en que la formación conservadora estuvo presidida por ella. Antes, el próximo 12 de febrero, el exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid Francisco Granados acudirá a una nueva cita judicial, donde podría señalar directamente a varios altos cargos como Aguirre, según ha informado este medio.

Durante largo tiempo Aguirre sostuvo eso de «he nombrado a más de 500 cargos y dos me han salido rana», en referencia a sus exconsejeros Granados y Alberto López Viejo por sus papeles en la Púnica y la Gürtel. Pero el argumento o la justificación se volvió insostenible para la presidenta de la Comunidad de Madrid cuando, quien había sido su persona de confianza, Ignacio González, fue arrestado. Durante el tiempo en que Aguirre presidía la región madrileña, entre 2003 y 2012, González era su mano derecha, y quien controlaba el Canal de Isabel II. En 2012, cuando la exdirigente popular dejó la presidencia de la región, fue él quien asumió sus funciones hasta el año 2015.

Si Aguirre tuvo un sueño, fue construir un campo de golf en pleno centro de Madrid, como buena aficionada a este deporte. Y nada le impidió hacerlo. Los investigadores del caso Lezo sospechan que González se llevó una comisión por esa operación y lo habría conseguido con la complicidad de la expresidenta madrileña. El fiscal que llevaba el caso Lezo, Carlos Yáñez, dejó un escrito a su sustituto en el que pedía la imputación de la expresidenta por prevaricación y malversación.

Pero no solo las indagaciones sobre el caso Lezo ponen a Aguirre entre las cuerdas, sino que la Púnica también le salpica. González se refirió a la expresidenta madrileña cuando tuvo que responder ante los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), por la supuesta financiación ilegal de la campaña del Partido Popular en las elecciones del año 2007. El expresidente de la Comunidad de Madrid argumentó que él simplemente era el coordinador de esa campaña electotal y que Aguirre era la máxima responsable, con todo el poder decisión en sus manos, porque era la candidata.

González ha sido el calvario de Aguirre. Nuestra particular ‘dama de hierro’, por su confesa admiración a Margaret Thatcher, aparecía ante las cámaras con lágrimas en los ojos y la voz temblorosa cuando detuvieron el pasado mes de abril al que fuera su número dos en la Comunidad de Madrid. El arresto coincidía con la cita de la expresidenta para declarar como testigo de la Gürtel. «Jamás nadie me ha podido acusar de haber hecho una cuestión incorrecta, y por tanto, para mí lo de Ignacio González sería muy lamentable», indicó ante los medios de comunicación visiblemente afectada. Su carrera política se había truncado definitivamente.

Aguirre ya había abandonado la dirección del PP madrileña en febrero de 2016 por su «responsabilidad política in vigilando» ante las distintas imputaciones por corrupción por el caso Púnica de dirigentes del partido de la comunidad. Entonces recibió presiones para dimitir. Cuando al arresto de Granados se sumó la detención de González, la expresidenta de la Comunidad de Madrid decidió tomar la decisión de dejar el acta de concejal. Se encontraba en un momento débil de su carrera política. La imposibilidad de evitar que Ahora Madrid, encabezado por Manuela Carmena, llegara a la Alcaldía de la capital, la había relegado a un puesto frustrado en la oposición. Cristina Cifuentes, sin embargo, había logrado la victoria del PP en la región. La Justicia tendrá que decidir ahora, no obstante, cual será su papel en la historia.