La detención de Puigdemont en Alemania desata una ola de protestas en Cataluña

Mossos d'Esquadra arremeten contra los manifestantes
Mossos d’Esquadra arremeten contra los manifestantes que pretendían forzar la barrera policial ante la Delegación del Gobierno de Barcelona. / Andreu Dalmau (Efe)
Actualización a las 11.00 con los últimos datos de los disturbios en Barcelona

Las autoridades alemanas han interceptado y detenido al expresidente de Catalunya cuando este acababa de atravesar la frontera desde Dinamarca hasta Alemania. La Policía le arrestó a las 11.19 horas del domingo en una gasolinera a la altura de Schuby, en el término municipal de Jagel. La detención de Carles Puigdemont, quien viajaba desde Finlancia hasta Bruselas –su lugar actual de residencia– se debe a la euroorden reactivada por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llanera. Actualmente, se encuentra retenido en el centro penitenciario de la localidad de Neumünster y a la espera de comparecer hoy, lunes, ante el juez, quien podría dictar prisión provisional mientras se resuelve la orden de entrega que le traería de vuelta a España en un plazo de entre 10 y 60 días.

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La detención de Puigdemont, huido de la Justicia española, es resultado de la cooperación entre la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania (BKA) y la Policía Nacional española, en coordinación con el CNI, han informado a Europa Press fuentes policiales. Los servicios secretos españoles tenían localizado al expresident y alertaron a las autoridades alemanas el viernes por la noche, cuando detectaron que salía de Finlandia, donde había viajado para realizar una conferencia, según ha publicado el diario semanal alemán Focus. Hasta este domingo el paradero del expresident eran incierto y las informaciones al respecto, confusas.

El expresident se encontraba el viernes en Helsinki, donde había participado en un acto. Fue el abogado del expresidente de la Generalitat, Jaime Alonso-Cuevillas, quien afirmó este sábado que Puigdemont iba a presentarse ante la Policía finlandesa por la orden detención europea dictada por la Justicia española. Unas horas después tuiteó que el expresident ya no estaba en Finlandia y que se encontraba a disposición de la Justicia belga. Según el diputado finlandés Mikko Kärnä, uno de las personas que recibió al expresident, Puigdemont habría abandonado el país nórdico el viernes por la noche en dirección a Bélgica “por medios desconocidos”.

En solo unas horas se conocerán más detalles sobre el futuro cercano del expresident. La Fiscalía española ha indicado que se encuentra realizando “intensas gestiones” para facilitar todo el material necesario al Ministerio Fiscal de Alemania y a Eurojust, un organismo que se dedica a la coordinación y cooperación en materia de delincuencia transfronteriza en la UE, con el objetivo de “hacer efectiva la euroorden”, han informado fuentes fiscales a Efe.

Ahora se espera que Puigdemont comparezca ante un juez que decidirá si le deja en libertad provisional o bien eleva la decisión a un tribunal superior que podría ponerle en prisión provisional para que se resuelva la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) y se pone en marcha la extradición. La defensa del expresident se ha mostrado “moderadamente optimista”. Alonso-Cuevillas, que ha marchado a Bruselas para reunirse con un equipo de abogados que lleva allí su defensa y llegará este lunes a Hamburgo, ha indicado al canal 3/24 que esperan que el juez se pronuncie de la misma manera que en Bélgica, donde se dejó al expresident en libertad provisional y se dictaron medidas cautelares para que no abandonase el país y estuviera disponible para la Justicia. Según ha precisado, para estos casos en ambos países rige la misma normativa europea.

Por otro lado, en Alemania no existe el delito de rebelión, pero el artículo 81 del Código Penal recoge un equivalente que es la alta traición. Esta se penaliza con al menos 10 años de cárcel y, si implica el uso de la fuerza o amenaza del uso de la fuerza, puede conllevar incluso cadena perpetua –que en el país germano equivale a un máximo de 25 años–.

Primeras reacciones

A través de las redes sociales, el independentismo ha pedido la liberación de Puigdemont. “Paremos la liberación, ahora es la hora del pueblo”, ha indicado el diputado de la CUP en el Parlament Carles Riera. Por su parte, la portavoz de JxCat, Elsa Artadi, ha dicho que el expresident no tendrá un «juicio justo» en España. El diputado de ERC Gabriel Rufián ha pedido “un frente amplio republicano antirrepresivo”, en la misma línea que el presidente del Parlament, Roger Torrent, quien ha vuelto a pedir “un frente común para defender los derechos y las libertades individuales y colectivas” y, en la misma línea que otros políticos catalanes, ha llamado a la calma a la ciudadanía. «No regalemos victorias a quien no quiere que la democracia gane», ha proclamado.

Sin embargo, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha aplaudido la detención del “golpista” Puigdemont porque no puede “gozar de impunidad” el hecho de “intentar destruir la democracia europea, saltarse las leyes democráticas, romper la convivencia o malversar dinero público”. En la misma línea de defensa a las instituciones españolas y europeas se ha pronunciado a través de Twitter el líder socialista, Pedro Sánchez. “Nadie está por encima de la ley”, ha indicado. “Vivimos en un Estado social y democrático de derecho en España y en Europa. Respeto a las decisiones judiciales y respaldo a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Dentro de la Constitución está la política, fuera nada”, ha manifestado.

Fuertes protestas en Catalunya

Decenas de miles de personas, unas 55.000 según la Guardia Urbana, han marchado por el centro de Barcelona hasta el consultado de Alemania en una manifestación convocada por la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) y Òmnium para mostrar el rechazo a la detención de Carles Puigdemont en Alemania y en contra de los encarcelamientos de los exconsellers Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva y Dolors Bassa.

Por otro lado, centenares de personas, convocadas por los Comités de Defensa de la República (CDR), se han dirigido hacia la Delegación del Gobierno, donde un cordón policial de los Mossos d’Esquadra les ha impedido el paso. Allí se han vivido momentos de enorme tensión y cargas policiales. Pasadas las 22.00 de la noche, la Policía ha desalojado a los manifestantes y se han producido los enfrentamientos más duros de la jornada. Se han volcado y quemado contenedores y se han escuchado disparos al aire.

En total, se han registrado 9 detenidos en las protestas de Barcelona, según los Mossos d’Esquadra, mientras un centenar de personas han sido atendidas por los efectivos sanitarios, principalmente por contusiones. Según la última actualización del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) de la Generalitat a la 01.00 de la madrugada se habían registrado 92 heridos leves en Barcelona –23 de ellos Mossos d’Esquadra– y uno menos grave, mientras que en Lleida atendieron a otras 7 personas y en Tarragona a otra, todas ellas también heridas leves.

Además, hubo una movilización organizada por los CDR y La Forja frente a la sede de la Subdelegación del Gobierno de Girona para reivindicar la independencia de Catalunya. Pintaron la fachada del edificio de color amarillo para pedir la libertad de los dirigentes soberanistas encarcelados y descolgaron la bandera española que ondeaba en el edificio. Aquí tan sólo una persona resultó herida.