Iceta rescata la idea del Govern transversal y saltan las alarmas en la dirigencia socialista

Miquel Iceta, el pasado 3 de marzo, durante su intervención ante el Consell Nacional
Miquel Iceta, el pasado 3 de marzo, durante su intervención ante el Consell Nacional, reunido en la nueva sede del PSC. / PSC (Flckr)

La sola mención de la fórmula “gobierno de concentración”, por parte del primer secretario del PSC, Miquel iceta, ha puesto los pelos de punta a varios de los dirigentes del PSOE. Quienes consideran al PSC y a su líder responsables, en buena medida, del retroceso electoral de los socialistas, no sólo en Cataluña, sino en el conjunto de España, no quieren oír hablar de alianzas, ni acuerdos (así sean de salvación, desbloqueo institucional o cualquier modalidad) con independentistas y menos de Govern transversal. Oficialmente, fue la propia vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, quien se encargó ayer de sosegar los ánimos de aquellos “compañeros”, temerosos de que un acercamiento excesivo al mundo independentista acabe pasando factura al partido hermano, al PSOE, en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Por su parte, Miquel Iceta, dispuesto a explicar a cualquiera de los recelosos su proyecto, asegura que se trata de empezar a romper bloques en Cataluña, no de investir a un presidente independentista, para que siga intentando llevar a las instituciones catalanas al conflicto y la desobediencia, sino más bien al contrario: atraer al independentismo a una senda de normalidad, a la aceptación de las reglas de juego democrático. De ahí que su idea pase por conformar una mayoría  de desbloqueo, para gestionar las cuestiones del día a día. En esa “normalidad” pretende que esté el PSC, siempre ayudando, pero desde un puesto en el gobierno, algo que, miembros del PSC consideran muy necesario, para recuperar el peso político que tuvieron los socialistas catalanes y han ido perdiendo paulatinamente, hasta caer en una situación de casi irrelevancia ante posibles pactos de gobierno. De hecho, uno de los argumentos que barajan tanto Adriana Lastra como otros miembros de la dirección socialista es que “no suman” en ningún posible acuerdo si no es con independentistas y estos no dan señal, por el momento, de buscar una salida transversal dentro de la legalidad, sino más bien de seguir en la misma línea.

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Sin embargo, según fuentes del PSC, nadie descarta ya una repetición electoral. En ese caso, ya no estarían ni Carles Puigdemont, ni buena parte de los integrantes de su lista, que hasta la fecha han bloqueado la investidura de cualquiera que no fuese el propio Puigdemont o quien él señalase. En esa hipotética repetición electoral, el PSC se ve, pese a todo, como socio de gobierno tanto de una ERC reconvertida en la senda de la legalidad, junto a los Comunes, planteando una recuperación del eje del progresismo, frente al independentismo, como de Ciudadanos. Pero siempre en el gobierno.

De lo que están convencidos tanto en PSOE como en PSC es que, de repetirse las elecciones, el PDeCat no va a poder revalidar los resultados obtenidos el pasado 21-D, cuando se alzó con la segunda plaza, tras los C's de Inés Arrimadas, vencedores de los comicios. El PDeCat está roto, aseguran, y si en las últimas elecciones “el golpe de efecto” de Puigdemont y su lista lograron remontar a las expectativas y los augurios de las encuestas, ese efecto ya no se va a volver a ya o, al menos, nadie en la familia socialista lo contempla.

Con todo, Miquel Iceta ha asustado a sus correligionarios, que no quieren pagar un movimiento en falso de sus socios catalanes en carne propia y, si bien son pocos los barones que “entienden” sus razones, desde el PSC recuerdan que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no sólo entiende los motivos y aspiraciones del PSC, sino que está muy agradecido a la formación hermana, porque fue fundamental para su victoria en las elecciones primarias, frente a la baronesa andaluza, Susana Díaz,  quien, por cierto, no vería con buenos ojos esos pactos que promueve Iceta.