El dilema de Podemos: dejar de mirar al PSOE para poner la vista en las calles

Rueda de prensa de Pablo Echenique y Noelia Vera
Pablo Echenique y Noelia Vera durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Coordinación del partido celebrada ayer en Madrid. / Ballesteros (EFE)

Como si de una pretemporada se tratara, los equipos, los partidos políticos, calientan motores de cara a un nuevo e incierto ciclo electoral que se abrirá el próximo año: comicios en Andalucía, elecciones municipales y autonómicas en la mayoría de Comunidades… y las europeas. Las brisas catalanas no denotan calma, la mayoría absoluta independentista no logra conformar Govern y la cuenta atrás ha empezado: dos meses desde el pasado 22 de marzo para conformar un nuevo Ejecutivo catalán o nuevas elecciones.

Los Presupuestos Generales del Estado acordados por PP y Cs dependen de los cinco votos del PNV. El PNV aprieta, no pactará con el PP mientras siga activo el 155 en Catalunya. El Gobierno de Mariano Rajoy no levantará la intervención a la Generalitat hasta que no haya Govern. El camino es escarpado y la incertidumbre es una constante. Las encuestas, las cocinas de las encuestas, marcan un escenario cambiante en el que Cs parece haber cogido la delantera.

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Podemos se pone en marcha, hacia el 2019. Este sábado organiza un encuentro con las bases de todo el Estado para preparar los territorios, los cuadros, que tendrán que disputar las ciudades y los gobiernos regionales el próximo año. El secretario de Organización, Pablo Echenique, tiene el enorme reto de consagrar un partido todavía nuevo sin perder las características de movimiento. Ese es el reto, eso es lo que votaron las bases en Vistalegre II el pasado año.

“Este encuentro busca preparar a Podemos para estas elecciones en las que salimos a ganar, a intentar construir los primeros gobiernos autonómicos del cambio, con permiso de Castilla-La Mancha (donde Podemos forma parte del Gobierno de la Junta del socialista García Page)”, aseguraba ayer Echenique, ante los medios de comunicación, tras el Consejo de Coordinación de los lunes.

Un gobierno autonómico compartido con el PSOE en el cual, en palabras del propio secretario de Organización de Podemos: “La gente en Castilla-La Mancha está comprobando que es buena noticia que Podemos esté en un gobierno autonómico y creemos que habrá más en 2019”. Una participación en gobiernos autonómicos que desde Princesa quieren ampliar: “Suponemos que las elecciones de 2019 van a suponer un paso adelante, que habrá más ayuntamientos del cambio, donde se está viendo que se puede gobernar mejor”. Unos comicios, los municipales y autonómicos del 2019 que, para Echenique, deben suponer un escalón hacia 2020, cuando se prevén las generales.

El PSOE, ese incómodo compañero de viaje para las fuerzas del cambio. El secretario de Organización, ayer en funciones de portavocía del partido, afeaba al socialismo que “desde que el rey tocó el silbato haya decidido alejarse de Podemos y acercarse al PP”, en clara referencia a la comparecencia televisiva de Felipe VI el pasado 3 de octubre, dos días después del referéndum y día en el que se celebró una muy seguida huelga general o paro de país en Catalunya. El monarca llamaba a “los legítimos poderes del Estado” a “asegurar el orden constitucional”.

“Después de las primarias del PSOE, albergamos cierta esperanza de que se pudiera echar a Mariano Rajoy de la Moncloa que es lo que podría cambiar la vida de los españoles”, reconoce Echenique. Sánchez se presentó a las primarias socialistas prometiendo a la militancia mayor proximidad con Podemos y defender un modelo plurinacional del Estado. “Ya sabemos que Cs es una muleta del PP y el PSOE un sujeto pasivo de lo que hacen el PP y Cs”, añadía ayer el dirigente.

La dirección de Podemos quiere un partido que vuelva a las calles, que no esté tan pendiente del PSOE. “Tenemos que mirar a la sociedad civil y a la gente que sale a la calle. El liderazgo político lo tienen las mujeres, pensionistas, la gente que lucha por el derecho a la vivienda y contra la precariedad laboral”, aseguraba este dirigente de Podemos, prosiguiendo: “No tenemos que mirar más a lo que hace el PSOE y sí a lo que hace nuestro pueblo”.

Noelia Vera, también portavoz de la formación morada, apuntaba ayer, de igual manera, hacia Ferraz. ¿Asunto? Presupuestos. “Estamos viendo a un PSOE que no está haciendo demasiados intentos por hablar con su diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que puede hacer como el año pasado”, aseguraba Vera, en referencia a cuando el canario apoyó los Presupuestos del PP. “Es inaceptable compartir lista con un aliado estratégico que finalmente va a consolidar unos presupuestos de recortes y miseria. Creemos que Pedro Sánchez ya está tardando en hablar con su diputado aliado, con el señor Quevedo, para que vote en contra”, aseguraba.

Una relación de amor y odio, la de Podemos y el resto de las fuerzas del cambio con el PSOE. Una relación que marca una estrategia política que viene dando muchos tumbos y cambios de guion inesperados. La última apuesta de Princesa: dejar de mirar a un PSOE obediente al silbato de Felipe VI y volver a mirar a las calles, a la movilización social. Seguiremos informando.