Pablo Iglesias: “El espíritu republicano será el que haga viable España en el futuro”

Con motivo de la publicación de Crisis constitucional e impulso constituyente. Diálogos sobre España, sobre unas conversaciones entre Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, y Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, atiende a cuartopoder.es el líder de la fuerza morada. En el libro, editado por el Instituto 25-M (cuya presentación será el próximo lunes a las 17 horas en el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense) ambos dialogan sobre los orígenes de la actual crisis de régimen, sobre perspectivas de futuro y sobre la Monarquía. Un tema, este último que, siendo 14 de abril, no queríamos dejar de tratar con Iglesias.

Y es que el secretario general, a propósito del debate sobre la república, quiere dejar claro desde un primer momento “hay que distinguir entre contenido y forma”. “Quien piensa que va a haber una restauración de la II República o de los viejos símbolos de la izquierda, con los que yo mismo me puedo emocionar, se equivoca. Lo que se perdió en el pasado no se va a recuperar por ninguna suerte de revancha, no se puede volver al pasado”.

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Para el líder de Podemos, lo realmente sustancial son “los valores republicanos”, de los que dice que plantean dos elementos cruciales para la actualidad. “Por una parte, todo lo que tiene que ver con los derechos sociales asociados a la responsabilidad pública de los cuidados de la gente, la dignidad de las instituciones. Los valores republicanos se refieren a la existencia de una sanidad pública, de una educación pública de valores laicos, de servicios públicos, a la dignidad de lo público… Y estos son los únicos valores que pueden construir un modelo de país fiable”, considera.

Por otro lado, estos valores ponen encima de la mesa otra cuestión necesaria: la fraternidad. “El conocimiento de la complejidad territorial sólo se puede afrontar de una manera viable desde los valores republicanos“, asegura. Por esto, explica a este medio: “Será el espíritu republicano el que haga viable a España como país en el futuro”.

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La situación política actual es compleja, original, y también afecta a la institución monárquica. El pasado 3 de octubre, el rey Felipe VI se dirigía a la ciudadanía en un discurso televisado con motivo de los acontecimientos catalanes. Dos días antes, había tenido lugar la consulta del 1-O, ese mismo día se celebraba en Catalunya una huelga general o un paro de país con un amplio seguimiento contra la violencia policial desatada durante las votaciones. El monarca habló. “El problema fundamental del discurso de Felipe VI del 3 de octubre es que se deja fuera a una parte importantísima del país”.

“Uno de los éxitos de la Transición es que supo cabalgar sobre dos cuestiones muy difíciles, la cuestión social y la cuestión territorial. En el caso de la cuestión territorial, es muy importante el reconocimiento de la Generalitat, una institución republicana previa a la Constitución del 78. Esto lo hace Adolfo Suárez conjuntamente con Josep Tarradellas, y lo bendice el rey Juan Carlos I”, recuerda Pablo Iglesias. Este hecho histórico tiene para el secretario general de Podemos un valor muy relevante. “Juan Carlos I es una figura más controvertida que Felipe VI, es admirador, y nunca lo ha negado, de Francisco Franco, tiene vínculos económicos difíciles de explicar, recuerdo la carta que apareció en la que pedía dinero al sha de Persia, y algunos de sus comportamientos en su última época no favorecieron su imagen”, considera Iglesias, añadiendo: “Pero era un monarca que consiguió venderse como imprescindible, logró limitar el alcance del golpe de Estado del 23F; avaló soluciones a las dificultades territoriales de España, ejemplos de esto son el mismo reconocimiento de la Generalitat y su papel en la construcción del Estado de las autonomías”.

En contraste con esto, comenta sobre el rey actual. “Lo que hace el rey actual al avalar la estrategia de la represión (en el conflicto catalán) es una demostración de una debilidad enorme. Ni él, ni los partidos monárquicos tienen estrategia política. Han delegado en los jueces y en la policía la resolución de un conflicto que sólo se puede resolver políticamente”, comenta, refiriéndose al conflicto catalán. “Las consecuencias negativas de esto las estamos viendo con lo que han dicho los tribunales alemanes y lo que están diciendo los tribunales belgas. El propio Felipe González reconocía hace poco que los problemas políticos no se pueden derivar a los jueces. En este sentido, la ciudadanía española, incluso los votantes del PP y de Ciudadanos, saben que la solución al conflicto territorial tiene que ser política, no lo pueden solucionar los jueces”.

Por ello, comparándolo con Juan Carlos I, Pablo Iglesias considera que Felipe VI tiene una dificultad enorme: “Responder a la pregunta de para qué sirve el rey”. “Juan Carlos I podía decir que servía para que los militares no dieran un golpe de Estado o para facilitar un acuerdo de la Administración central con las reivindicaciones de Catalunya; ahora, lo que tenemos es un monarca que forma parte del conflicto como una de las partes implicadas en él”.

“En los días previos al 3 de octubre, tuve una conversación con Enric Juliana en la que me decía que calculaba que el discurso del rey iba a ser distinto de lo que al final hizo. Juliana pensaba que el rey iba a hablar en catalán e iba a intentar seducir a amplios sectores moderados de la sociedad catalana”, relata el líder de Podemos, añadiendo: “En esa misma época, Pedro J. Ramírez, que no ha sido nunca partidario de Juan Carlos I, siempre ha sido una suerte de republicano de derechas, presionaba diciendo que el rey había sido un cobarde por no salir antes y que se tenía que mover”. “Después del día 3, el republicano Pedro J. se hace de repente felipista”, prosigue Iglesias: “Ahí es cuando me gustaría imaginar a Juliana y Ramírez como dos consejeros del rey, uno más sensato, que es Juliana, que le aconseja calma, consenso, seducción… Otro más beligerante, que es Pedro J. Creo que el rey se equivocó en su elección”.

Volviendo a la figura de la Monarquía, más allá de su papel en el conflicto catalán, Iglesias considera que “en España existe una mayoría social que comparte valores republicanos antes que monárquicos” y augura que “para la construcción de ese modelo de país, hay que evitar la tentación de hacerla en los términos identitarios que le gustaría al adversario”. “Esa ha sido una de las críticas nuestras a determinados sectores de la izquierda que confunden contundencia con minoría, para que en España haya una república hay que ser mayoritarios, que sea la opción que desea la mayor parte de los ciudadanos, que no sea sólo una cuestión de identidad, que sea por interés, porque permite llegar a acuerdos fundamentales tanto en lo social como en lo territorial”, valora el dirigente de Podemos. “Eso hay que construirlo con la inteligencia suficiente para identificar república no con un símbolo, sino con soberanía y servicios públicos”.

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