El objetivo de Errejón: generar ilusión tras varios días de bochorno

Pablo Iglesias en el centro. Íñigo Errejón a su derecha. Ramón Espinar a su izquierda. Detrás, un cartel: “nosotras”. Esa es la fotografía de una de las semanas más oscuras de la corta historia de Podemos. El secretario general tuvo que forzar un entendimiento entre los dos sectores mayoritarios de la formación en la Comunidad de Madrid cuando todo parecía irse al traste. Una de las fundadoras de la formación, Carolina Bescansa, había filtrado en su canal de Telegram el día anterior un documento en el que se esbozaba un plan para derrocar, nada más y nada menos, que al propio Iglesias. Ella, apoyaría a Errejón, este tendría que hacer lo propio con Bescansa a nivel estatal. Él se desmarcó y criticó duramente este plan; ella dijo que era cosa de su equipo y que no tenía constancia de la estrategia…

Volvamos a la foto: la imagen de la paz. Durante los últimos días, Podemos, en Madrid, ha sido un polvorín. Con la comparecencia conjunta de Errejón y Espinar se pretende poner punto y final a la guerra interna y dar paso al mandato que dieron las bases en Vistalegre II: unidad. Las caras de circunstancia continúan, sin embargo, en los equipos de uno y de otro. Ha sido una semana horrible. Nadie parece muy convencido de que no vaya a saltar la chispa que desencadene un nuevo incendio. Errejón fue claro en este aspecto al asegurar que durante el próximo año, hasta las elecciones autonómicas, no se debe hablar más de la interna de Podemos y sí del proyecto político. Veremos. Más allá de Podemos, en el resto del espectro de la izquierda madrileña, la semana se ha vivido con angustia. Bochorno, cuando los focos deberían estar puestos en la descomposición política de Cristina Cifuentes, Podemos ha tenido la capacidad de convertirse en mediocre protagonista. Bochorno, repiten en las tabernas de Lavapiés.

La semana ha pasado. Y Errejón y Podemos quieren que se olvide cuanto antes. Ayer se filtraba a eldiario.es la lista con la que Errejón se presentará a estas primarias. El lunes se conocerán cuántas candidaturas más se presentan a estas votaciones, hay más, de las bases. La lista conjunta oficialista ya tienen nombre: “Sí Madrid 2019. Sí Equipo Errejón”. Un nombre esclarecedor: es Errejón la piedra angular del proyecto. Las tensiones en un principio fueron motivadas por la intención de este de pilotar un proyecto con autonomía del aparato de Espinar y estatal, independencia para diseñar su propia campaña electoral, para negociar con el resto de fuerzas políticas la confluencia, para establecer las líneas del discurso. En este sentido, Errejón ha conseguido que se respete su intención. La dirección regional, ante el bochorno de la semana, ha tenido que aceptar algo que les da miedo: perder poder e influencia en el partido, negociaciones y candidatura.

Transversalidad, moderación

El proyecto de Errejón tiene como objetivo político la transversalidad, es decir, un proyecto que sea capaz de movilizar a los sectores de la izquierda madrileña y del activismo sin por ello renunciar a apelar a otros sectores menos movilizados y politizados. En el eje de la izquierda-derecha, creen que con las alianzas que se pretenden establecer con IU y con gente de los movimientos sociales, el voto izquierdista estará garantizado. Por ello, el candidato debe tener un perfil moderado, que mire hacia otros sectores en los que ampliar el apoyo electoral.

Una candidatura progresista, que pueda disputar caladeros de votos a un imparable Ciudadanos en las encuestas. En el eje nueva política-vieja política, el desgaste por la corrupción sistémica alrededor del PP y la falta de identificación de muchos jóvenes con el PSOE hace que el rival sea la formación naranja, consideran que hay muchos votos que se pueden disputar entre un perfil como el de Errejón y Ciudadanos. Dos proyectos antagónicos, el que pretende crear Errejón y el de Ciudadanos, en el plano económico y social, pero que tienen en común el aspecto regenerador frente a los viejos partidos y sus vicios.

Según ha ido descifrando el propio Errejón en distintos actos y apariciones en medios de comunicación, podemos intuir dos pilares de la línea discursiva de este proyecto político. Orden: frente al desorden neoliberal que angustia a las clases populares, hay que crear un orden que permita mejorar las condiciones materiales de vida de las mismas. El otro pilar: evitar una confrontación directa con el PSOE, partido con el que habrá que llegar a acuerdos para evitar un gobierno de la derecha, sin por ello renunciar a competir electoralmente, una “competición virtuosa” o “colaboración estratégica” como la que PP y Ciudadanos mantienen a diversos niveles. Además, la estrategia de Errejón pasa por ir creando una red entre organizaciones sociales y sindicales afines que permita generar una suerte de contrapoder más allá de las instituciones. Todo ello con un lenguaje moderado. Atención a futuros acercamientos entre Errejón y CCOO, podemos encontrar alguna clave de esa estrategia en este sentido.

Sin duda, esta semana de bochorno ha generado rupturas de importancia en el seno de Podemos que tendrán que cuidar y coser. La corriente Anticapitalistas se desmarcó del proceso de primarias y no participará en ellas. El sector de la portavoz en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, apuesta por trabajar una unidad popular hacia fuera, con movimientos sociales y otros actores políticos madrileños para, más adelante, convocar unas nuevas primarias de todo el espacio que den lugar a la lista definitiva que concurrirá a las elecciones. Desde IU Madrid se lamentan de que no se haya antepuesto un trabajo conjunto sobre un programa antes que sobre nombres. El PCM está dispuesto, incluso, a abrir la posibilidad de construir una candidatura alternativa de la izquierda rupturista para la Comunidad de Madrid.

Lista conjunta

Echando un vistazo a la candidatura y los nombres que aparecen en ella, la primera conclusión es clara: es una candidatura construida en un proceso de crisis interna que remite a solucionarla como primer objetivo, es decir, una candidatura a la interna. Obviamente, como en principio esta no será la lista definitiva que se presente a las elecciones de 2019, entrarán nuevos nombres de otras formaciones políticas y de personas relevantes de la sociedad civil en la lista definitiva que ponga rumbo a la Asamblea de Madrid dentro de un año. Errejón consigue mayoría e influencia en la lista. Un 60 por ciento de las personas que la integran son cercanas a él. Tania Sánchez, Clara Serra, José Manuel López, Jorge Moruno, Jazmín Beirak o Eduardo Pérez Rubiño son ejemplo de ello. Espinar también integra a cuadros suyos del aparato del partido madrileño, mantiene cierta influencia: la diputada María Espinosa o la actual secretaria de Comunicación de Podemos Comunidad de Madrid, Dina Bousselham, son buen ejemplo de ello.

Tania Sánchez vuelve a la primera línea de la política madrileña. Errejón la quiere cerca y la sitúa de número dos, justificando la decisión en el buen conocimiento que Sánchez tiene de la política de esta comunidad. Efectivamente, Sánchez tiene una trayectoria dilatada en Madrid. En IU desempeñó un papel relevante desde el Ayuntamiento de Rivas y luego llegó a ser la candidata de IUCM a la Comunidad de Madrid durante un breve periodo de tiempo, hasta que dejó el partido para crear una corriente propia, Convocatoria por Madrid, que luego se integró en Podemos. Nadie duda de su capacidad política, de su proyección mediática y de su fortaleza pública, sin embargo, es un personaje polémico que puede generar algún disgusto en IU cuando comiencen las negociaciones para una candidatura de confluencia. Gran parte de la militancia de IU Madrid todavía no ha perdonado la escisión.

Participación

Una vez conseguida la candidatura de “unidad”, no habrá problemas para que esta sea la elegida por las bases de Podemos. Sin embargo, la duda está en si el ruido generado durante las ultimas semanas en torno a este tema habrá supuesto un cansancio y un descontento en la militancia y en las personas inscritas a la formación morada. Una forma de medir la ilusión generada en las bases será a través del nivel de participación en las votaciones. En 2015, cuando se eligió la candidatura de Podemos para aquellas autonómicas, participaron en las votaciones 14.363 personas. En noviembre de 2016, cuando Espinar salió elegido secretario general frente a Rita Maestra, votaron 27.207  simpatizantes.

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