PSOE y Podemos le cantan las cuarenta al PP de Madrid

Sin sorpresas. Ángel Garrido se convierte en el sexto presidente de la Comunidad de Madrid elegido por la Asamblea autonómica tras el socialista Joaquín Leguina y los populares Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes. Con los votos a favor de los representantes de PP y Ciudadanos (65) y en contra de socialistas y Podemos (64), Garrido dirigirá las riendas de la Comunidad desde la Casa de Correos de la Puerta del Sol hasta la primavera del año que viene, cuando están previstas nuevas elecciones autonómicas.

El debate, largo, cuatro horas y media más la posterior votación previo llamamiento uno a uno de todos los diputados, no ha dado lugar a momentos de gran altura política. Todo según el guion previsto: Podemos ha atizado el pasado relacionado con las corruptelas de los últimos 23 años de PP en la Comunidad; PSOE, con un tono más sosegado, más de los mismo. Ambas formaciones han recriminado la deriva antisocial de las políticas perpetradas por Cristina Cifuentes. Guerra de cifras y de datos. Ciudadanos, intentando mostrar colmillo para, acto seguido, menear el rabo, como las mascotas.

Ayer relatamos el discurso de investidura de Garrido en cuartopoder.es. Hoy, el ya presidente madrileño ha adoptado un tono más conciliador con Ciudadanos y duro con PSOE y Podemos, aunque les ha tendido la mano en busca de consensos en un futuro. Una anécdota: se ha apostado un café a que Podemos no está en el gobierno de la capital el año que viene. "Un café en un sitio barato, porque lo van a pagar ustedes", se le ha escapado un ramalazo de clasismo. Hoy dibujamos las intervenciones de los portavoces de Ciudadanos, Podemos, PSOE y PP que han participado en el debate de esta mañana.

Publicidad

Ignacio Aguado

El portavoz de Ciudadanos ha jugado el papel de salvapatrias. Venía a decir que si no fuera por Ciudadanos, habría inestabilidad política e ingobernabilidad en Madrid, pero, al mismo tiempo, ha mostrado a la formación naranja como garante del "buen gobierno" de Cifuentes durante estos casi tres años. Seguirá siendo la muleta del PP, como a nivel estatal. En su primera intervención, a las 10 de la mañana, se ha llevado una sonora y larga ovación, no sólo de su propia bancada, también de PSOE y Podemos, de forma irónica. Aguado aseguraba que, gracias a la formación liderada por Albert Rivera, Cifuentes se vio obligada a dimitir. Risas.

"Hoy ponemos fin a una crisis política, pero no a una crisis de credibilidad para la universidad y la presidencia de la Comunidad de Madrid", decía, proponiendo, como antídoto para estos males, tiempo y reformas. Para la universidad, propone que los trabajos de investigación sean públicos y la creación de consejos de transparencia. Al ya presidente le auguraba Aguado la función de pilotar el jumbo madrileño y le exigía que sea capaz de llevarlo hasta el aterrizaje de 2019. "Que nos lleve a mayo de 2019 un presidente sin corrupción, de una manera útil, pragmática, cumpliendo con el presupuesto acordado para 2018".

En su segunda intervención, más breve, ha intentado convencer a Garrido de que "se puede ser útil, incluso siendo interino". No ha sentado bien la calificación de interinidad en la bancada popular y, sobre la misma, ha versado parte de la dialéctica entre los naranjas y los azules. Ciudadanos se ve gobernando próximamente, no saben disimular las ansias.

Lorena Ruiz-Huerta

La portavoz parlamentaria de Podemos en la Asamblea de Madrid ha tirado de ironía y de un tono poético en su primera intervención. Los "batracios del PP" han sido protagonistas, en más de una ocasión, de las críticas vertidas desde la tribuna: aquellos que "han tenido un papel relevante en las políticas que tanto dolor han causado a la ciudadanía en los últimos años". Ha repasado las constantes relaciones de los populares madrileños con los tribunales en relación a la corrupción y no ha dudado en tildar su recuento de"guion de una película de la mafia". "Como el mejillón se adhiere a la roca, la corrupción al PP".

Del actual presidente madrileño ha dicho, Ruiz-Huerta, por no llamarle trepa: "Llegó a ser hombre clave de Gallardón, pasó a ser más aguirrista que Aguirre, fue indispensable de Botella en el Ayuntamiento y de Cifuentes, a base de romperse las manos aplaudiendo a corruptos". Ha lamentado que en su intervención de ayer, Garrido apostara por políticas similares a las de Cifuentes, neoliberales, "por no llamarlas neocaciquistas".

También ha dejado espacio, en sus páginas, para Ciudadanos: "Ciudadanos venía para ser implacable con la corrupción. Sólo se han cumplido tres de las 10 medidas de regeneración que firmaron. Jamás le han exigido nada a cambio de su incondicional apoyo". En su segunda intervención ha elevado el tono. Ha puesto en duda la credibilidad de un partido que cree que "Harvard está en Aravaca y que Cifuentes tiene un máster". Y se ha vuelto a referir al tanto monta, monta tanto, de PP y Ciudadanos: "Protagonizan un dúo, Pimpinela, un matrimonio indisoluble unido por el catecismo neoliberal".

Ángel Gabilondo

El socialista parecía el profesor universitario que es durante su primera intervención. Moderado, educado, pedagódico. Quizás algo monótono, hierático... Ha criticado el "gasto desmedido en publicidad y propaganda de cosas que ni existen ni se desarrollan" por parte del anterior ejecutivo capitaneado por Cifuentes. Como ejemplo: el Silicon Valley del Sur, un páramo. Ha ironizado con la incongruencia del PP que, ayer anunciaba planes de choque mientras alardeaba de que la situación madrileña es poco más que inmejorable. "Tanto plan de choque confirma que la situación no es tan boyante". De la etapa Cifuentes ha destacado su "presidencialismo", "algo que concuerda mal con una democracia parlamentaria".

"El abuso de poder y corrupción influyen en el fracaso de los países", ha destacado Gabilondo, frente a las caras de pocos amigos de sus señorías conservadoras. El portavoz socialista ha tirado de informes internacionales en los que se demuestra que la situación madrileña no es, ni mucho menos, la que describe el PP. "Estamos a la cabeza de la segregación escolar, carecen de credibilidad en materia universitaria, en Sanidad vemos una derivación creciente de los fondos públicos al sector privado"...

Pero es primavera, y luce el sol. Un poco de optimismo: "Tenemos que recuperar el prestigio deteriorado. Tenemos que reconstruir el espacio público, los valores de honestidad, solidaridad". Pero, ha vuelto a la crítica: "Ayer hizo un un relato de actividades sin horizonte". "Parece que hay que elegir entre una comunidad rica o equitativa", proseguía el profesor que, en su regreso a la tribuna para el segundo turno de réplica, ha llegado más enfadado.

Como le habían mentado el "mal gobierno" de Susana Díaz en Andalucía, ha sacado pecho del supuesto "buen gobierno" socialista en Aragón y Asturias. Como le habían mentado que había formado parte del ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero "que arruinó el país", ha recordado que aquel gobierno socialista supuso un avance en derechos sociales de los que otros no pueden presumir. Se ha preocupado por los psicólogos de guardia, ante la incongruencia: "Ustedes lo mismo dicen que tengo ansiedad por ocupar el sillón (la Presidencia) y otros dicen que no me interesa".

Gabilondo también ha tenido tiempo para reivindicar sus valores izquierdistas: "Mi moderación es el compromiso en un proyecto socialista en el que estoy totalmente implicado". Ha criticado a los conservadores: "Creen que lo del PP es democracia liberal y cualquier fórmula alternativa es radical extremista. Extremista es creerse los únicos con legitimidad para gobernar". También ha reprochado al PP: "Creen que la libertad, la familia, las víctimas del terrorismo y España son patrimonio suyo. Nuestra libertad está basada en la justicia, nuestra familia no es sólo la de un modelo convencional, no nos apropiamos de forma partidista de las víctimas del terrorismo y, España, es solidaridad y diversidad en la unidad".

Enrique Ossorio

A la defensiva, como si fuera a perder, sabiendo que iba a ganar. Así se ha mostrado el portavoz popular en la sesión de esta mañana. Las encuestas le están sentando muy mal al PP. Ha comenzado su intervención en la Asamblea de Madrid reconociendo "el buen hacer del gobierno de Cristina Cifuentes". Silencio. Un gobierno que ha mostrado, según este diputado, su "preocupación por las personas que sufrieron más en la crisis". Silencio. "Hemos cumplido el 98% del programa electoral". Silencio. Algunas de las medidas que ha puesto en valor el popular: ayudas a las familias, la tarifa plana para los jóvenes en el abono transporte, rebajas universitarias (tiene guasa) y escuelas infantiles... "Tenemos los impuestos más bajos de España".

Se ha atrevido, tal y como están las cosas, a poner en valor "la honradez del gobierno y tolerancia cero con la corrupción", refiriéndose a Cifuentes todavía. "Estamos a la cabeza de España en la transparencia". En fin. Ha seguido mirando al pasado recordando que han ganado las elecciones durante más de dos décadas en la Comunidad de Madrid. "Dopados, claro", pensarán algunos.

Luego ha sacado la escopeta y se ha puesto a disparar. Ha recordado al PSOE que, al término del mandato de Leguina, editaron un libro, "con unas fotos muy grandes", de edición cara, en la que los socialistas presumían de su gobierno. Una forma de echar en cara que, si Cifuentes ha usado dinero público para propaganda de su gobierno, también lo hicieron los socialistas. También ha sacado a relucir el caso de supuesta financiación ilegal de los socialistas valencianos que está siendo investigado.

A Podemos, lo mismo, ha comparado la corrupción del PP con que la formación morada fue "el partido al que investigó la UDEF, que recibió siete millones de Hugo Chávez y 7,2 millones de un empresario iraní". Ninguna condena por estas acusaciones. De Errejón, ha recordado "la beca black". De Monedero, sus 400.000 euros suramericanos. De Echenique, que no diera de alta a su asistente... Y, por supuesto, las se ha referido a "las subvenciones de Manuela Carmena trasladadas a recursos a instituciones afines".

"Desde mediados de 2015 hemos introducido destacadas mejoras en la transparencia y el control de la contratación. Antes, con el PP, el único dato que daba el Ayuntamiento era el importe total que sumaban los contratos menores en cada Área. Con Ahora Madrid, ya en 2016 empezamos a facilitar información sobre cada contrato, su objeto, su adjudicatario, su importe y el órgano de contratación que tramita cada expediente. En 2017 aprobamos la Ordenanza de Transparencia más avanzada de España y los contratos menores empiezan a aparecer en el Portal de Transparencia y en el Registro de Contratos, y se fiscalizan en la Comisión de Vigilancia de la Contratación, novedad respecto a etapas anteriores", rebaten fuentes de Ahora Madrid.