José García Molina: “PSOE y Podemos somos, hoy en día, los mejores socios para gobernar”

  • Entrevista al vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha el día de esta región
  • El secretario general de Podemos en la región es el cargo institucional de más alto rango de la formación de Iglesias

Hoy, día 31 de mayo, se celebra el Día de Castilla-La Mancha. En 1983, en esta fecha, se constituyeron sus primeras Cortes Regionales. Una comunidad que, con la aprobación del Estatuto de Autonomía en agosto de 1982, pasaría a constituir su autogobierno y convertirse en una Comunidad Autónoma que reunía a las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Albacete. Un nuevo sujeto fruto de los pactos territoriales de la Transición. Con cerca de 80.000 kilómetros cuadrados de superficie, la tercera región más extensa española, y una población algo superior a los 2.000.000 de habitantes, forma parte de ese vasto territorio que el periodista Sergio del Molino hizo llamar “La España Vacía”. Con un PIB que no llega los 40.000 millones de euros, es la novena región en este ránking. 

Histórico feudo socialista. José Bono fue presidente autonómico desde 1983 hasta 2004, 21 años de bonismo, hasta que este pasó a ser ministro de Defensa del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. En la Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, fue sustituido por el también socialista José María Barreda, quien se mantuvo en el cargo hasta el 2011, cuando fue derrotado en aquellos comicios por María Dolores Cospedal, hoy también en la cartera de Defensa. El PP fue desalojado del palacio de Fuensalida en 2015, tras unas elecciones que, si bien ganó el PP, no lo hizo con mayoría absoluta. El pacto de investidura de PSOE y Podemos, que entró en las Cortes con dos representantes, llevó a los conservadores a la oposición y al socialista y ex alcalde de Toledo, Emiliano García Page, a la Presidencia. En agosto de 2017, después de unas tensas negociaciones en las que Podemos se negaba a apoyar los presupuestos socialistas, Podemos entró en el gobierno castellano-manchego.

De todo esto hablamos con José García Molina (Barcelona, 1969), actual vicepresidente segundo de la Junta y secretario general de Podemos Castilla-La Mancha. El catalán recibe a cuartopoder.es en su despacho. Las callejuelas del casco histórico toledano se entrecruzan como si fuera una metáfora de la situación política española. Ninguna calle permite vislumbrar el final, siempre llegan curvas previas. Llueve. Moción de censura, entendimiento entre el PSOE y Podemos, conflicto catalán y un repaso por la política autonómica castellano-manchega de la que Podemos ya es protagonista. ¿Qué límites se encuentra Podemos al llegar a la institución? Responde García Molina quien, hoy en día, ostenta el cargo institucional de más alto rango de Podemos en todo el Estado: vicepresidente de una comunidad autónoma.

— Hoy es el día de Castilla-La Mancha. ¿Cómo vive esta celebración desde la institución, por primera vez desde como vicepresidente?

“Este día debe servir para pensar qué Castilla-La Mancha queremos”

— De una manera muy parecida a la como lo he vivido hasta ahora. El 31 de mayo es el día de la gente de Castilla-La Mancha. Siempre hemos defendido en Podemos, y yo ya lo hacía antes de entrar en política, que este tipo de días debe ser para la gente, para que se identifique con su tierra, con lo que ha sido, es y quiere ser. Siempre estaremos al lado de la gente estos días. Este día debe servir para pensar qué Castilla-La Mancha queremos.

— Todavía no hace ni un año que llegó a su cargo. ¿Cómo cuaja Podemos en el gobierno? ¿Qué límites y oportunidades le han llamado más la atención de la institución?

— Hemos pasado de una función legislativa y parlamentaria, que tiene sus códigos y formas de funcionamiento, pero que es fundamentalmente una función de debate, el Ejecutivo. Siempre me ha gustado contrastar las ideas e intentar argumentar por qué defiendes algo, el debate. En el Ejecutivo cambian las cosas, ya no representas a un partido, representas a toda la ciudadanía. Ya no hay un debate explícito, casi semanal, con otras fuerzas políticas. Ahora hay que pensar en hacer política para Castilla-La Mancha y no sólo en lo que tu partido quiere y puede defender. Hay un cambio de registro, pero no es menos cierto que sigo pensando y defendiendo las mismas cosas que cuando estaba en las Cortes.

— En agosto, Podemos entraba en el Gobierno del PSOE, de García Page. ¿Cómo valora la experiencia? ¿Es el PSOE un buen compañero de viaje para Podemos?

— Desde el 2015 siempre he dicho que, por la aritmética parlamentaria que se daba en Castilla-La Mancha, nos tocaba elegir entre mal y peor, entre dos opciones que no eran las que nos gustaría. Cuando uno se presenta en las elecciones, siempre quiere poder gobernar y con la mayor mayoría y solvencia posible. No fue el caso, tuvimos que elegir y preguntamos, como hacemos siempre, a las bases, tanto para la investidura como la entrada en el Gobierno. Mayoritariamente, en el primer caso con más del 90% y en el segundo con más del 80%, nos dijeron que teníamos que dar estos pasos.

Con el PSOE hay cosas en las que estamos de acuerdo, entonces todo es fácil; hay cosas en las que estamos de acuerdo pero con matices, entonces negociamos; hay cosas con las que no estamos de acuerdo, entonces intentamos que eso quede en un segundo o tercer plano. Priorizamos las cosas en las que nos ponemos de acuerdo para nuestra labor de gobierno.

— Hoy se inicia en el Congreso la moción de censura contra Rajoy presentada por el PSOE. ¿Le diría a Page que le dijera a Sánchez que es una buena opción gobernar junto a Podemos?

— Esa conversación ya se ha dado muchas veces, a muchos niveles. Hemos hablado todos con todos, a nivel regional y estatal. Siempre he defendido que en esta aritmética parlamentaria, tanto aquí como en el Congreso, cuando ya no van a haber mayorías absolutas y los pactos y negociaciones van a estar a la orden del día, sería bueno que el PSOE y Podemos se entendiesen. El PSOE debe entender que hay una fuerte demanda social de políticas más progresistas para la gente. Creo que PSOE y Podemos son los socios que mejor se pueden entender y, somos los mejores socios, dadas las aritméticas de hoy, para gobernar. Por otro lado, creo que el PSOE ha llevado a cabo medidas, durante los últimos tiempos, que contradicen su propio discurso, desde reformas laborales a reformas de la propia Constitución. Cuando gobernamos con el PSOE, este toma otra orientación más progresista.

— En este sentido, su compañero de partido, Íñigo Errejón, ha desarrollado un concepto, “competición virtuosa”. Algo así como que hay que confrontar con el PSOE sin dinamitar futuros acuerdos, que el debate político se centre en el diálogo de la izquierda, y no en el de la derecha como viene siendo frecuente en los últimos meses, de manera que esto haga crecer en apoyos a PSOE y Podemos…

“Hay que apostar por acuerdos para mejorar la vida de la gente”

— No entendía muy bien el concepto de “competición virtuosa”, pero sí estoy de acuerdo en que podamos establecer, como en Castilla-La Mancha, acuerdos. En primer lugar, hicimos un acuerdo de investidura muy exigente que giraba hacia la recuperación social, económica y de la gente que había pagado las consecuencias de la crisis. Los niveles de pobreza, exclusión y precariedad habían subido de una manera insoportable. Si nos ponemos de acuerdo en este tipo de cosas para mejorar la vida de la gente, hay que apostar por acuerdos. También lo hicimos así cuando entramos en el Gobierno, nos hicimos cargo de aspectos que para nosotros eran muy importantes, como por ejemplo la Ley de Garantías Ciudadanas y el establecimiento de una Renta Garantizada como derecho subjetivo, algo que es un hito histórico en nuestra región. Si el camino es ese, le llamemos como le llamemos, hay que explorar esas vías antes de volver a la austeridad y los recortes del PP.

— Cambiando radicalmente de tema. Usted es catalán y vive en Castilla-La Mancha. Yo, manchego y he vivido los últimos meses tan tensos en Catalunya. ¡Qué grande es la separación de relatos de lo que se cuenta aquí y allí! ¿Cómo ha vivido estos episodios tan tensos?

— Los que conocemos los dos lugares nos damos cuenta de que muchos tópicos, que a veces parten desde el desconocimiento y otras veces de informaciones interesadas, hacen que la brecha se haga más grande entre Catalunya y España. A mí me duele muchísimo, he vivido en los dos sitios casi la mitad de mi vida y buena parte de mi familia vive en Catalunya y sufre esa situación. Muchos catalanes que no son independentistas se sienten muy alejadas del Gobierno de España y, por ello, ahora apuestan por la independencia.

La percepción que tengo es que no es tanto un conflicto entre España y Catalunya, sino entre dos gobiernos que han forzado un choque de trenes por intereses políticos muy particulares y que han ido acrecentando una brecha que, lejos de estar instalada en la sociedad, ha sido forzada desde ciertas instancias políticas. Me duele y, por eso, siempre he dicho y sigo diciendo que hay que buscar una solución política, establecer mediaciones para potenciar lo que nos une, que es mucho más de lo que nos separa. Lo he vivido con tensión, con impotencia, porque se dicen muchas cosas que no son ciertas. Cuando la política, en lugar de solucionar problemas, los genera, estamos en un problema terrible.

— ¿Cómo valora que Page, el presidente de su gobierno, esta semana, haya sido uno de los barones más belicosos e intransigentes con un posible diálogo con independentistas y nacionalistas periféricos para echar a Rajoy de la Moncloa?

— Las cosas que pasan en el PSOE las tienen que resolver en el PSOE. Es una evidencia que hay muchos psoes distintos y que Pedro Sánchez tiene un historial preocupante con su propio partido: parece que el PSOE no quiere a Pedro Sánchez y que Pedro Sánchez no quiere el PSOE. Eso son cosas suyas que creo que tienen que resolver. A mí me gustaría que el PSOE se reorientara a lo que han sido sus valores de siempre y creo que han perdido, en buena medida, durante los últimos años. Sus discusiones internas son suyas, nosotros tenemos también las nuestras y de esas me hago cargo, de las de otros partidos, no.

— Podemos entró a gobernar en Castilla-La Mancha en agosto del año pasado. Los meses posteriores fueron muy tensos, Podemos se negaba a apoyar los presupuestos del PSOE. Sin cambios sustanciales en los presupuestos, pasó de no apoyarlos a entrar en el Gobierno de la Junta. ¿Qué pasó durante ese tiempo? ¿A qué se debió aquel viraje?

— El problema de los presupuestos no era sólo una cuestión cuantitativa. Cuando uno mira sólo los números a veces no entiende la política, me refiero a esto en dos sentidos: cómo se han construido esos presupuestos y en qué partidas que a priori podrían parecer muy pequeñas pueden ser muy significativas. Si hablamos de una variación de un 1% en la Sanidad o en la Educación, parecerá insignificativo, pero explíqueselo usted a padres que tienen a sus hijos en unos barracones y que con parte de ese 1% pueden tener aulas. Si sólo se mira el dato frío, no se entiende.

Además, esos presupuestos quisieron ser impuestos y no negociados. La muestra más clara fue que nuestras enmiendas no se quisieron negociar y el PSOE las votaron en contra. Es incomprensible que un gobierno necesite aprobar unos presupuestos y decidieran no negociarlos. Si se revisan aquellas sesiones, nos respondían con una dureza tremenda. Creo que la política es negociación, incluso cuando alguien tiene mayorías absolutas, pero cuando no las tiene, hay que llegar a acuerdos. La política no es todo o nada. Habríamos estado en disposición de llegar a acuerdos, pero no se negoció. Veníamos del acuerdo de investidura que incluso habíamos roto y se volvía a reproducir, por el PSOE, el todo o nada.

Creo que nuestra gente y buena parte de la sociedad entendió que, finalmente, hiciéramos este cambio, a pesar de que fueron momentos muy duros y tensos. De la misma manera, entendieron que, para dar estabilidad a la legislatura, a la política y la región, queríamos poder gestionar las cosas que para nosotros son importantes, que dependieran en buena medida de nosotros.

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El líder de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, durante la entrevista en Toledo. / M.G. (Podemos)

— Esta decisión fue un hito para Podemos a nivel estatal: por primera vez entraban a formar parte de un gobierno del PSOE, además, de carácter autonómico. ¿Cómo recibieron esta iniciativa sus compañeros del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos?

— La gente lo entendió. Uno no puede hacer política con una idea fija. La política depende de los contextos y algunos abren dos, tres o cuatro posibilidades, otros contextos sólo abren una. La aritmética parlamentaria de Castilla-La Mancha es muy caprichosa, hay que recordar que las elecciones las ganó el PP. El PP tiene 16 diputados, el PSOE 15 y Podemos, dos. Cualquier cosa que haga Podemos, abstenerse, votar a favor, en contra… tiene unas repercusiones enormes, decantamos la balanza hacia un lado u otro. Muchas veces no estamos a favor de lo que dice el PSOE, pero, si no lo votamos, es peor, sale lo que dice el PP.

Cuando nosotros expusimos en el Consejo Ciudadano el porqué había que gobernar, la gente lo entendió y nos animó. Siempre hay gente que cree que no hay que gobernar con el PSOE, en Podemos tenemos una pluralidad de voces y, cuando esta se da, preguntamos a la militancia y esta se manifestó de forma muy contundente. Mucha gente nos planteaba que esto iba a ser una especie de lupa o de laboratorio, pero creo que, con nuestro ejemplo, podemos demostrar que, a pesar de las diferencias con el PSOE, hemos sabido entendernos en este camino. Mucha gente nos felicitó por el paso.

— Hablaba de pluralidad de voces en Podemos. Usted se refirió en un artículo a “los que sobran” en Podemos…

“Siempre sobra alguien en una organización, no porque piense diferente, por trabajar en contra”

— Eso no fue así. A veces, interesadamente, hay cosas que algunos destacan y quieren destacar. Dije que en toda organización, hay gente que está y no está remando para proponer. En toda organización siempre hay alguien que sobra, pero no porque piense diferente, sino porque trabaja en contra de la organización. Nunca decía que en Podemos hay gente que sobra, decía en toda organización… Un paréntesis: en mi parte universitaria, de investigación, he trabajado mucho sobre organizaciones sociales y uno sabe que hay lo que se puede llamar agentes dobles. Eso no es algo sólo de la política, está en todas las organizaciones. Era una reflexión en voz alta sobre la gente que está en organizaciones y que, más allá de la disparidad de voces, o trabaja para sí misma o para destruir las organizaciones. Se sacaron de contexto y empezaron a hablar. Si se lee el artículo, no eso fue lo que se decía.

— Centrémonos en su labor en el Gobierno de Castilla-La Mancha. Han comenzado los trámites para La Ley de Garantías Ciudadanas. ¿Todas las unidades familiares en riesgo de pobreza tendrán una renta garantizada de 600 euros?

— Vamos a priorizar las familias que no tengan ingresos, que no superen un porcentaje del Salario Mínimo Internacional. y también las familias que tienen menores a su cargo, hay que proteger a la infancia. Habrá unos criterios de renta, de patrimonio y de si se tienen menores a cargo o no. Nuestra idea es llegar al máximo de gente posible, será una cobertura mucho más amplia que el actual Ingreso Mínimo de Solidaridad, va a llegar exponencialmente a muchísima más gente y el cambio siginificativo es que pasamos de una ayuda a un derecho subjetivo. Eso es vital, el gran cambio cualitativo, además de que cuantitativamente también subimos, de algo por debajo de los 500 euros, ahora estará en 600.

— Page llegó después de la etapa Cospedal, la más neoliberal de la historia de la región. Apoyaron la investidura y luego entraron en el Gobierno con el compromiso de revertir los recortes. Hay dos cosas que me chirrían. La Junta ha firmado un contrato de 200 millones de euros con una empresa para las ambulancias, en vez de apostar porque sea un servicio público…

— Es un debate que hemos tenido muchas veces y tiene muchas aristas. Hay un criterio económico: tener ambulancias propias, públicas, es mucho más caro que tener ambulancias de empresas que ya tienen ambulancias por miles, sale mucho más barato. Es verdad que fue un debate que se tuvo y que nosotros apostaríamos porque fueran públicas, es verdad que no había capacidad económica para tener un parque de ambulancias propio, pero pudimos cambiar las modalidades de contrato de las empresas que incorporan mejoras sustanciales en los servicios.

Nuestro ideario político es que los servicios esenciales sean públicos, pero sabemos que no partimos de la nada, partimos de situaciones concretas que ya están firmadas y de cuestiones que hay que hacer progresivamente. Otro ejemplo, con el tema de la educación concertada, año tras año hemos congelado el presupuesto para la concertada, antes iban subiendo. Lo que no podíamos hacer era cerrar las escuelas concertadas de repente y empezar de nuevo, sería una especie de adanismo poco creíble. Se han construido hospitales nuevos, cuatro que se iban a privatizar se paralizaron, pero las ambulancias siguen siendo privadas. Ya nos gustaría poder avanzar más y que los servicios públicos estuvieran completamente en manos públicas. Creo que debemos seguir avanzando hacia ahí.

— Otro tema, el nuevo hospital en Toledo. Se ha cedido a la construcción privada por un coste de 270 millones de euros. Además, los servicios no sanitarios serán privados en concesión por un total de 30 años…

— Este problema, que ya viene desde muy lejos, es que una vez ya se había concertado la construcción, echar atrás ese proceso era prácticamente imposible en lo económico y en lo legal. Para nosotros, los servicios de limpieza, de cátering… también forman parte de la salud y queremos que sean siempre públicos, pero no sé si siempre podrán ser así. Uno no empieza a hacer política desde la nada, se encuentra con cosas con las que, aunque no le guste, tiene que lidiar con ellas.

— Con Cospedal, los profesores interinos dejaron de cobrar los meses de verano. Con Page, siguió siendo así. Será el primer año con Podemos en el Gobierno. ¿Cobrarán todos los interinos los meses de verano este año?

“Los interinos que tengan contrato todo el curso, cobrarán en verano”

— Sí, los acuerdos fueron una bajada de ratios y la paga del verano. Todos los que tengan contratos de todo el curso tendrán su salario en verano. Con el tema de los interinos queda mucho trabajo por hacer, la legislatura de Cospedal fue una escabechina, miles de profesores despedidos. La mayoría ya se han recuperado hay que recuperar más. Se ha hecho un trabajo aceptable en ese sentido, bajar las ratios, recuperar profesorado, que se paguen las vacaciones. La situación de los interinos es lamentable en este país, no sólo en la región. Que personas que llevan trabajando muchos años no tengan un contrato de trabajo estable… Europa lo exige, ya hay sentencias en ese sentido

— Ha dicho los interinos que tengan contrato de todo el curso. ¿Aquellos que fueron contratados una vez comenzado el curso tendrán salario en verano?

— Es lo que hay que ver. No es lo mismo un interino que trabajaban ocho o nueve meses a los que trabajaban un mes. Lo que pedimos es que a los que tengan un contrato de todo el curso se les pague el verano.

— Otro tema espinoso: las macrogranjas. Ecologistas se quejan de que lleguen estas granjas a la región, porque no generan el suficiente empleo y de calidad para el impacto negativo ecológico que tienen. También su compañero de Podemos, el diputado David Llorente, ha sido muy beligerante en este sentido.

— Estoy de acuerdo y creo que hay otro modelo posible. Cuando se nos acusa de que estamos en contra de que empresas vengan a Castilla-La Mancha, ese no es el debate. Claro que queremos que Castilla-La Mancha aumente y su población aumente, pero el problema es el modelo, qué modelo queremos. Nosotros hemos dicho que estamos de acuerdo, no sólo con los ecologistas, con muchísima gente que tiene mucho sentido común, que dice que los modelos de granjas medianas y pequeñas tienen un impacto mucho menor y generan el mismo empleo. Las macrogranjas están muy automatizadas y no generan más empleo, mientras que los efectos nocivos sí se multiplican. Estoy de acuerdo, no es el modelo que queremos. Hay que atender a un modelo más sostenible que pasa por granjas pequeñas, medianas, que generan el mismo empleo y menor impacto negativo.

— Cospedal reformó la Ley Electoral bajando desde los 49 a los 33 diputados en las Cortes. Es el parlamento autonómico con una representación menos proporcional. Podemos llevaba en el programa modificar esta ley. El PSOE, incluso, cuando el PP llevó a cabo esta medida, la denunció ante el Tribunal Constitucional aunque luego la iniciativa no prosperara. ¿Por qué un gobierno de PSOE y Podemos no reforma esta ley?

“Creemos que hay tiempo para una modificación del Estatuto”

— Una buenísima pregunta. La Ley Electoral sólo se puede modificar si se modifica el Estatuto de Autonomía. El único cambio que se podría hacer sin modificar el Estatuto es pasar de 33 a 35 diputados y eso no mejora la desproporcionalidad de la actual ley, que es la peor de España y Europa. Es verdad que a lo largo de la legislatura hemos hablado muchas veces de que debían darse dos pasos: una modificación del Estatuto que blindara derechos de la ciudadanía y una modificación de la Ley Electoral. También debería incorporar el tema del agua, de una financiación autonómica que para Castilla-La Mancha es muy desventajosa…

¿Por qué no se ha dado? No lo sé. Algunos dicen que por falta de tiempo, otros que la legislatura ha sido convulsa… Nosotros lo hemos dicho siempre, creemos que hay tiempo para hacer esa modificación del Estatuto, y si se acaba la legislatura, ya está lanzado el trámite. Por algún motivo, se ha quedado paralizado. Se necesita más proporcionalidad, fuerzas políticas como Ciudadanos o IU, con un significativo número de votos, no han tenido representación, pero estamos atrapados en que habría que hacer la reforma del Estatuto.

— ¿No es posible una reforma parcial del Estatuto para modificar la Ley Electoral y que luego, con unas Cortes más proporcionales, se haga una reforma más amplia del Estatuto?

— Aún así, hay que hacer reforma del Estatuto y no se ha hecho. Se nos mandó una carta a todos los grupos políticos y nunca más se nos convocó.

— Pero es que usted ahora está en el Gobierno, me habla como si estuviera en la oposición…

— Una cosa es que esté en el Gobierno y otra que el vicepresidente decida todo lo que tiene que pasar en la región y en las Cortes. Si el resto de partidos no lo hacen, no lo podemos hacer nosotros solos.

— ¿Tiene esperanza en que se inicie, en lo que queda de legislatura, algún trámite en este sentido?

— Esperanza no tengo ninguna, pero es lo que he pedido varias veces.

— Una de sus políticas sociales han sido las ayudas contra la pobreza energética…

“Es una región muy extensa, los servicios públicos cuestan más que en Madrid”

— Fue un paso interesante, nos hubiera gustado que fuera más ambicioso, pero eso llegará con la Ley de Garantías en la que también se trata este tema. De un año para otro, hemos mejorado la ayuda directa y la negociación con los suministradores para que no hubiera cortes. En el segundo año, ampliamos, porque vimos que con una ayuda no era suficiente, a dos ayudas. Cuando llegue la Ley de Garantías, se reconocerá como derecho y la población podrá ser más exigente en este sentido. Castilla-La Mancha es muy grande, muy extensa y complicada, los servicios públicos cuestan mucho más que en Madrid, con menos dinero tenemos que llegar a muchas más cosas. Apostamos porque las políticas no sean de cajón, que tengan un valor añadido.

— Usted ha impulsado un Acuerdo Estratégico para la Paz y la Convivencia. ¿Tendrá Castilla-La Mancha un Observatorio de Derechos Humanos?

— Nos hemos fijado en lo que se está haciendo en otros países y comunidades en prevención de la radicalización. Hay directrices muy claras de Europa, el Gobierno español las ha recogido, otras comunidades autónomas la tienen y yo dije, en mi toma de posesión, que lo mejor de Europa y España estuviera también en Castilla-La Mancha. Creo que en algunos días tendremos ese acuerdo para que se sumen más partidos políticos y organizaciones y, si se suman, ir hacia ese observatorio.

— Un par de cuestiones a la interna. Podemos ha iniciado su proceso de renovación de órganos municipales para elegir los consejos ciudadanos y secretarios generales. Habrá otra tanda en unos meses. En Castilla-La Mancha este proceso no se ha iniciado en ningún municipio. ¿Cuál es la situación interna de la organización en la región?

— Exceptuando algunas ciudades, nuestros municipios son muy pequeños, hay que tenerlo en cuenta. Aunque hay una simpatía y mucha gente se identifica con lo que hacemos, mucha gente no da el paso en lugares pequeños porque dicen que significarse con Podemos les da problemas. Hemos tenido resultados buenos en Castilla-La Mancha, impensables hace un tiempo, pero necesitamos un tejido y base más sólido. Nos toca hacer mucho trabajo de base, es una región muy grande, tenemos los medios que tenemos, si tuviera que ir a los 919 pueblos tardaría tres años yendo cada día a uno. No son excusas, hay que seguir construyendo organización, sobre todo en las ciudades y pueblos más grandes.

— En todo caso, está garantizado que Podemos estará en las elecciones municipales de Castilla-La Mancha el año que viene…

— Podemos va a estar en las elecciones municipales, ya veremos de qué manera va. La consulta nos ha pedido que exploremos opciones con otras fuerzas políticas, organizaciones y personas independientes que sean referentes en sus municipios. Esa es la negociación que estamos teniendo ahora.

—  Y para las elecciones autonómicas, ¿se han comenzado negociaciones con IU y otras fuerzas políticas?

— Se han empezado a dar pasos, la secretaria de Organización se ha ido reuniendo con otras organizaciones. La disposición es buena. Siempre hemos defendido la confluencia porque Podemos nació como una confluencia, algunos venían de movimientos, otros de la política, otros de la universidad… Se pasarán, primero, los procesos de primarias de cada partido y luego nos sentaremos a negociar. Estoy convencido de que llegaremos a grandes acuerdos en los que todo el mundo esté cómodo para sumar y multiplicar.

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