Ciudadanos se queda solo en el Congreso

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Las despedidas que sus rivales políticos dedicaron a Rajoy el día que anunciaba su marcha como presidente del PP fueron significativas. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, remató un tuit duro con un final conciliador: "Con todo, se retira un político elegante e inteligente que sabía escuchar. Fue un honor ser su rival y combatirle políticamente. Se ganó mi respeto". Albert Rivera, de Ciudadanos, se despidió con mucho menos afecto, a pesar de que durante toda la legislatura fue su apoyo indispensable: "Creo que debería haber dado la voz a los ciudadanos o haberse retirado a tiempo para evitar el Gobierno débil de Sánchez. Por encima de todo, le deseo lo mejor en lo personal". Esta semana, sin duda, se ha inaugurado una nueva etapa de la política española, donde los papeles de ambas formaciones han variado. Ciudadanos tendrá que convivir ahora con otro partido de derechas en la oposición y con el PSOE en el Gobierno.

Ahora, Ciudadanos tendrá que adaptar su estrategia al nuevo escenario. A pesar de calificar el Gobierno de Sánchez de "débil" y de acusarle de estar en mano de los separatistas, lo cierto es que algunos fichajes del socialista le han complicado la crítica: es un gobierno europeísta y diseñado para espantar el discurso de la inestabilidad. Es el caso de la ministra de Economía Nadia Calviño Santamaría, hasta ese momento directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, o de Josep Borrell, azote del independentismo: "Me importa más cuál es el planteamiento de Gobierno que se tiene con el separatismo que no que haya una persona muy buena", ha despachado la líder catalana Inés Arrimadas sobre el veterano socialista. Lejos parece quedar la manifestación de Societat Civil Catalana que Borrell y Rivera compartieron por la unidad de España.

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Más allá de Moncloa, Ciudadanos se encontrará con otra situación novedosa en el Congreso. Ya no será la oposición de derechas a otro Gobierno de derechas. En la próxima sesión, se sentará en la bancada un PP con un discurso más duro contra el PSOE, que no dudará en usar algunas armas que hasta ahora también utilizaban los naranjas, como el debate territorial, que a Rivera le ha granjeado un buen puñado de votos. El PP ya no se ceñirá a los corsés discursivos que impone estar en el Gobierno y que obligan a la mesura y a la prudencia en ciertos temas. Con una oposición dura de los 'populares', Ciudadanos podría quedar eclipsado.

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A pesar de que los de Rivera han estado dando soporte a Rajoy hasta el último momento, parece que el PP intentará desinflar a los naranjas. Es lo que se deduce de algunas de las manifestaciones de sus líderes. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha sido el primero en disparar culpando a Rivera de ser "quien ha desestabilizado la legislatura". En su despedida, Rajoy también tuvo palabras para Ciudadanos, al que acusó de “hacer oposición al Gobierno, que defendió la unidad de España”, facilitando la entrada de Sánchez, que fue “aupado por los independentistas”. Están dispuestos a recuperar la hegemonía del centro-derecha.

La posibilidad de que se presentara una nueva moción de censura si la de Sánchez fracasaba contribuyó a que el PNV votara a favor, pero al PP se le olvida que Ciudadanos no se puso de perfil en el debate en el Congreso. Voto 'no' para evitar que Sánchez fuera presidente. Ni siquiera se abstuvo. Este hecho complicará aún más el discurso de la regeneración que los naranjas. El 'no' a PSOE era un 'sí' a mantener al PP Moncloa, a pesar de tener una sentencia que le colocaba como beneficiario en el caso Gürtel.

Durante los últimos meses, Ciudadanos ha acaparado titulares y escalado en las encuestas con un protagonismo muy por encima de su representación parlamentaria: es el cuarto partido en el Congreso con solo 32 escaños, menos de la mitad que el siguiente grupo parlamentario, Unidos Podemos, que recopila hasta 67 actas. Habrá que esperar para ver cómo reformula su estrategia con la brújula política apuntando a un nuevo rumbo.

 

3 Comments
  1. ninja45 says

    Ahora vienen tiempos complejos, pero eso es lo que debe ser la política: un territorio de diálogo y equilibrios y no una imposición de poderes absolutos. De momento ha dejado de ser fuente de oscuras noticias para convertirse en un abanico de posibilidades. De la inteligencia y capacidad de adaptación de unos y otros depende que se aborten o tengan recorrido. Ahora resulta que los ofendidos y resabiados líderes del Partido Podrido están
    dispuestos a cargarse sus propios presupuestos para poder vengarse del PNV y al mismo tiempo de sus Socioslistos. Como si la política fuera una cuestión de honor y ofensa. Pero todo apunta que si así lo hacen, lo que harán es un majestuoso ridículo. Mientras tanto ya han empezado las carreras, los pisotones y las puñaladas por la espalda, en el gran espectáculo hacia el trono del partido, que augura grandes momentos. Si la resaca del Partido Podrido es de chupitos de whisky de marca, en el reino de Rivera es colocón de garrafa. Ellos que se veían tan peinados, tan guapos, tan puestos, tan dispuestos, tan mimados y tan a punto para el asalto final al trono de Rajoy, ahora resulta que los han
    pillado con el paso cambiado. De sucesores, han pasado a irrelevantes y de recambio, a neofalangistas sin tapujos. La moción de censura dejó al Partido Podrido traspuesto, pero
    es evidente que ha dejados catatónicos a C’s. Fachas. Som República !!*!!

  2. florentino del Amo Antolin says

    El mismisimo PsoE avaló al tenebroso C´S haciendo honor y nimguneando a Podemos para no quitar al PP del desgobierno… Así estamos, con la misma mierda hasta el cuello, por no buscar otro encaje con más de sus 84 diputados, de los que los votaron. Importa la calidad y no tanto la cantidad de genero, u sexo.
    Crearon un mostruo con C´S, junto con los bancos, para que nada cambie por encima de todo..
    Aunque de la misma forma que cojen los gobiernos… ¡ Los pueden dejar, seguro !.

  3. Blanca says

    No tiene nada que ver el gobierno con lo que hace el gobierno. El PP en el debate territorial lo tiene duro con los errores cometidos y las mochilas que lleva. No tiene autoridad ni credibilidad

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