Las armas gubernamentales del PSOE para rearmarse antes de las elecciones

A día de hoy, nadie duda ya de que la moción de censura para acceder al Gobierno fue una jugada rápida  y astuta por parte del socialista Pedro Sánchez. A pesar de la buena acogida de los nombres de sus ministras, incluso entre los escépticos, sigue siendo un Ejecutivo muy complejo con debilidad parlamentaria. Será complicado gobernar con 84 diputados. Sin embargo, el simple hecho de tener a su disposición las estructuras del Estado ya es una potente ayuda de cara a las próximas citas electorales, no solo para las del 2019 sino también para 2020. Ahora, Sánchez tiene el poder de convocar elecciones, aprobar sus propuestas por decreto ley y la atención mediática.

El primer acierto de Sánchez ha sido la buena acogida de sus ministros, que le ha permitido lanzar varios mensajes. No es lo mismo hablar de igualdad que ponerla en práctica. De los 17 ministros, 11 son mujeres, convirtiendo al Ejecutivo en un referente en esta materia. Además, le ha permitido lanzar una imagen de modernidad y darle a su equipo un marcado perfil técnico que, dure lo que dure el Gobierno, quedará en la mente de cara a las próximas elecciones. Los españoles han podido hacerse una idea de las intenciones de Sánchez, aunque de momento, solo sean eso, intenciones. Aunque la legislatura se le complique, su alineación habrá sido una exitosa campaña de marketing político.

La exigencia de elecciones inmediatas por parte de Ciudadanos queda diluida. Sánchez ha hecho un Gobierno sólido con gestores y políticos pensado para durar y de él depende ahora la convocatoria de elecciones, aunque pueda buscar el consenso con otras fuerzas. Ni Unidos Podemos, ni el PNV, ni el resto de sus aliados parecen tener prisa por los comicios por el momento. 

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Además, Sánchez tiene ahora en su mano otra herramienta importante: la iniciativa legislativa que parte del Gobierno. Sus propuestas llegarán ahora al Congreso como proyectos de ley y tendrán un escaparate privilegiado como lo es la rueda de prensa del Consejo de Ministros. Estos elementos le otorgan una visibilidad que no tenía en la oposición. Si en la Cámara baja los números le son adversos, puede usar decretos-ley para casos de “extraordinaria y urgente necesidad”, tal y como prevé el artículo 86 de la Constitución, aunque en la práctica los Gobiernos han abusado de ellos para legislar. Aunque la iniciativa parte del Ejecutivo, después debe convalidarlos el Congreso.

En clave electoral, Sánchez ha podido demostrar a los votantes socialistas que su voto ha sido útil para echar al PP, manchado de corrupción, de Moncloa. Ahora, ha prometido poner en marcha una agenda social, que será su carta de presentación para las siguientes elecciones. Sus votantes y grupos como Unidos Podemos estarán atentos. En épocas de recuperación y con la posibilidad de confeccionar los Presupuestos Generales del Estado para 2019, el Ministerio de Fomento es siempre muy agradecido y Sánchez se lo ha otorgado a un fiel, José Luis Ábalos.

Más allá de los nombramientos, no hay motivos para la euforia. La gestión también desgasta y las decisiones que tome durante estos meses pueden lanzarle en la próxima carrera electoral o restarle votos. Por eso, se prevé un Gobierno de bajo riesgo, que se limite a aprobar leyes de alto consenso, aquellas que estaban paralizadas en el Congreso, y sin salirse de la hoja de ruta que marca Bruselas. Cataluña ya partió su estrategia en Ferraz y corre el riesgo de que vuelva hacerlo mientras Sánchez duerme en Moncloa. El día 6 de junio, el PSOE ya ha comenzado la campaña electoral para 2020.