Unidos Podemos recela del perfil económico “ortodoxo” del nuevo Gobierno

  • Buenas sensaciones en el grupo confederal por el elevado número de mujeres
  • La "ortodoxia presupuestaria" de Calviño o el pasado de Grande-Marlaska, recelos

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ha provocado piropos de compañeros de partido y de la mayoría de los analistas de medios de comunicación. Sin embargo, el que está llamado a ser su principal socio parlamentario, Unidos Podemos, ha reaccionado con cierta frialdad, especialmente, con algunos nombramientos. Para emitir su opinión, prefieren esperar a ver qué propuestas llevarán los socialistas al Congreso. Por el momento, recelan de la “ortodoxia presupuestaria” de la ministra de Economía, Nadia Calviño, o del pasado del juez conservador Fernando Grande-Marlaska, mientras celebran su apuesta por las mujeres. Por el momento, la consigna es esperar.

El “Sí se puede” coreado por los diputados pronto fue sustituido por las constantes ofertas de Iglesias a entrar en el Ejecutivo. Durante los días posteriores a la moción de censura, los líderes morados insistieron en la necesidad de un Ejecutivo de coalición que compensase la debilidad parlamentaria del grupo socialista en el Congreso, algo que no era compartido por IU. Los de Sánchez cuentan con 84 diputados, mientras que Unidos Podemos suma 67 actas. Aún así, los socialistas se negaron a ceder carteras ministeriales. Con PP y Ciudadanos dispuestos a dar la batalla, Sánchez tiene que tejer acuerdos y equilibrar los apoyos si quiere estabilidad y que salgan adelante sus propuestas sociales. 

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Al mismo tiempo que los de Iglesias ofrecían la mano al PSOE para cogobernar, en Princesa aseguraban que esperaban una llamada de Sánchez a Iglesias que nunca llegó. Poco a poco, la dirección de Podemos empezó a apretar al flamante Gobierno, exigiéndole rapidez en algunas medidas de carácter social y memoria histórica. Rajoy no se ha ido, le han echado todas las personas que desde el 15-M no han perdido la esperanza y han seguido movilizadas en las calles, repetían los dirigentes de Unidos Podemos.

Especiales guiños al movimiento feminista y a pensionistas. Por el momento, los morados han reclamado que los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles y la revalorización de las pensiones sean cuestiones prioritarias para el primer Consejo de Ministros. “Quitar la condecoración a Billy el Niño”, así respondía Iglesias, al salir del Hemiciclo el pasado viernes, a la pregunta de cuál debía ser la primera medida del nuevo Gobierno.

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Mientras Sánchez intenta emitir un mensaje de tranquilidad a la Unión Europea y a los mercados, en las filas moradas los nombramientos no levantan especial entusiasmo. Quieren esperar a ver cómo se materializa la “ortodoxia presupuestaria” de Calviño y cómo influye que Sánchez haya situado a la andaluza María Jesús Montero en Hacienda a la hora de deshacer algunas políticas restrictivas de Cristóbal Montoro, que ella ha sufrido como consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía. Pero, advierten, Montero es la consejera que se ha entendido con Ciudadanos en Andalucía, donde Susana Díaz gobierna por el apoyo de los naranjas.

En IU reconocen que son “escépticos con la voluntad del PSOE a la hora de hacer las políticas económicas”, pero creen que hay margen para “avanzar” y se muestran receptivos a “proponer medidas posibles que mejoren la situación de las clases popular”. Echenique apuesta públicamente por juzgar a los ministros “por lo que hagan”. Eso sí, ha dejado caer alguna puya al nuevo ministro del Interior: “Por poner un ejemplo, a Grande-Marlaska no sería sensato juzgarle por haber ido contra los manifestantes del 15-M cuando rodearon el Parlamento de Cataluña o por haber ordenado el secuestro de ‘El Jueves’ cuando hacía un ejemplar satírico contra los reyes”. El juez conservador no gusta, diana de las críticas de la izquierda parlamentaria, de Unidos Podemos, y también de fuerzas de izquierdas independentistas catalanas y vascas.

En Unidos Podemos no esperan un gran giro en los pilares de la política económica, que se plegará a los estrictos márgenes europeos, pero tienen confianza en ampliar el campo social. La portavoz de En Común Podem en el Congreso, Lucía Martín, ha hecho una primera valoración positiva para después remarcar que “las palabras se tienen que convertir en hechos que supongan un cambio real”.

Lo que sí gusta es la apuesta de Sánchez por la igualdad, que ha nombrado a 11 mujeres frente a 6 hombres. Creen que ha recogido el mandato del pasado 8-M. También causa buenas sensaciones que la cartera de Sanidad haya recaído en la ex consellera valenciana Carmen Montón, que mantiene una cruzada a favor de la sanidad pública, como demostró el pasado abril cuando revirtió, desde la Conselleria, el Hospital de La Ribera, en Alzira, de las manos privadas a las públicas.

A pesar de que el caso Castor podía suponer una mancha en la carrera política de Teresa Ribera, nueva ministra para la Transición Ecológica, el portavoz de Equo Juan López de Uralde la ha calificado como una persona “solvente con una trayectoria relevante en la lucha contra el cambio climático”. Aún así, estarán “vigilantes”, los ecologistas, “para que no sea el oligopolio energético quien acabe dominando la política de cambio climático sino al revés”. El hecho de que Medio Ambiente y Energía vayan de la mano bajo el nombre de Ministerio de Transición Ecológica es una buena primera intención.

En Unidos Podemos son conscientes de la debilidad parlamentaria de los socialistas y no dudarán en hacer exigencias en materia social si creen que los pasos del PSOE no son suficientes. Difieren las visiones en el grupo parlamentario confederal sobre las prisas y rapidez con el que hay que ejercer la presión sobre el Ejecutivo socialista. De momento, estarán vigilantes. El PSOE conocerá el valor del 67, advierten desde la izquierda, en referencia al número de diputados que tiene Unidos Podemos y que Pedro Sánchez tiene que tener muy en cuenta si quiere alargar su mandato.