Profesor Errejón en universidad comunista

  • Íñigo Errejón (Podemos), Álvaro Aguilera (PCM) y Clotilde Cuéllar (Equo) dialogan sobre la construcción de unidad popular
  • El acto cierra la universidad de verano del PCM que ha tenido lugar este fin de semana

Este fin de semana se celebraba en la localidad madrileña de Collado Mediano la universidad de verano del Partido Comunista de Madrid (PCM). Desde el viernes por la tarde y hasta el domingo por la mañana, diferentes debates sobre construcción de unidad popular, feminismo o análisis de la situación política tuvieron lugar. Como clausura, plato fuerte: mesa redonda sobre unidad popular en la que participaba Clotilde Cuéllar, coportavoz de Equo en la Comunidad de Madrid, Íñigo Errejón, candidato de Podemos a la Presidencia de esta comunidad, y Álvaro Aguilera, secretario general del PCM.

La presencia del candidato madrileño de Podemos en una universidad de verano del Partido Comunista despertaba la curiosidad de la militancia del PCM, y más a menos de un año de las próximas elecciones autonómicas y cuando la confluencia entre Podemos, IU y Equo está a medio hacer. Podemos ya ha celebrado sus primarias, IU todavía no y prioriza el programa antes que el cómo se configuren las listas. Anticapitalistas, que no participó en las primarias de Podemos, reclama unas conjuntas de todas las fuerzas e independientes que integren la confluencia…

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Más allá de eso, escuchar la confrontación entre las hipótesis populistas de Errejón y las comunistas de Aguilera también sumaba alicientes al encuentro. Errejón, pedagógico, adoptó el rol de profesor para esta universidad comunista, acompañado de Aguilera y Cuéllar en la mesa. La militancia, alumna crítica, escuchaba con atención y asentía o negaba con la cabeza sobre determinados aspectos que se trataban. Divergencias y puntos de encuentro que se evidenciarían en el turno de palabras del público. Cordialidad entre los que saben que, quizás dentro de unos meses, pueden ser compañeros de viaje en el autobús de campaña que recorra los pueblos de Madrid y peguen carteles conjuntamente.

¿Construir unidad popular o construir pueblo?

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“Lo llamamos diferente, donde vosotros decís unidad popular, yo digo construir pueblo, un trabajo que excede el conjunto de coaliciones entre partidos”, iniciaba su intevención Errejón, para quien “no hay tarea más revolucionaria que construir comunidad” frente al actual modelo neoliberal basado en la “fragmentación” y en las “soledades”. “Quieren que sólo nos encontremos en el centro comercial y votando cada cuatro años”, añadía. Frente a esto, comunidad; frente a “compartir enfado y oposición”, generar “ilusión que no suma, multiplica”. “Si dejamos virgen la idea de comunidad y de país que te cuida, vendrán las fuerzas reaccionarias a ocupar ese espacio”, advertía el candidato, que ponía dos tareas a la militancia “de las fuerzas progresistas”: “mapear el sentido común favorable y el desfavorable” para “combatir donde el sentido común es más favorable”.

A Errejón le antecedió la coportavoz de Equo en la Comunidad de Madrid, Clotilde Cuéllar. La ecologista apuesta por pelear “para no perder los municipios” en los que las candidaturas de confluencia municipalista entraron a gobernar en 2015. La unidad popular, para Cuéllar, es “gente que nos juntamos porque no soportamos este modelo depredador de recursos” y apuesta por “trabajar la diversidad” de estas candidaturas. “Han dado frutos buenos pero a veces son difíciles de gestionar las diferencias”, añadía Cuéllar.

Aguilera, anfitrión, agradecía la participación en el debate de las otras dos personas. “Tenemos que abrir ventanas a opiniones divergentes”, decía, añadiendo: “Siempre recuerdo las míticas fiestas del PCE en las que participaba hasta gente del PP en las mesas”. “Unidad popular, confluencia, construir pueblo, como le queramos llamar, no es un fin en sí mismo, es un instrumento para impugnar el estado de las cosas”, explicaba el dirigente del PCM. Una unidad popular que, según Aguilera, debe buscar una “alianza entre clases contra el poder, con sectores y clases sociales que piensan distinto”. Para ello, apuesta por “una disputa institucional, no sólo en las instituciones a las que accedemos por elecciones”, también aquellas civiles y sociales, en el tejido social organizado. “Como el Partido Comunista Italiano, que creó una sociedad alternativa paralela”, recuerda: “Las fiestas del PCI se convertían en la fiesta de cada pueblo”. Cuéllar le daba la razón: “El PSOE se ha integrado en los consejos de la mujer y los ha hecho suyos”.

¿Programa o proyecto?

El punto de más conflictivo de cara a la confluencia para 2019 es el programa electoral. IU Madrid organiza un encuentro programático el próximo 30 de junio en el que se recogerán las medidas que son principales para la formación izquierdista de cara al 2019. Para Aguilera, la unidad popular también se disputa en el aspecto ideológico, “hay que construir una identidad en base a elementos que unifican, un programa de mínimos, no de máximos”. Ese es el acuerdo por el que apuesta Aguilera, que asegura que “una vez logrado un programa de mínimos, ya cada sector peleará por conseguir sacar adelante su programa de máximos”. Para ello, cree que “hay que normalizar la discrepancia” dentro de la confluencia, mirar más allá de “la campaña, que es fundamental” y pensar “cómo se articulan los grupos” conjuntos en las instituciones  después de las elecciones y generar un “espacio común fuera” para la toma de decisiones.

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Un momento de la mesa redonda que clausuraba la universidad de verano del PCM. / Y.H.

Errejón discrepa: “El programa es importante, pero lo más importante es el proyecto”. “Estamos en la sociedad espectáculo” en la cual “el adversario impone las reglas del juego, eso es el poder” y el proyecto es la forma de combatir a la derecha en el plano electoral. Considera que la gente votó a Ahora Madrid, “no por la elaboración programática, no por el Dowdall para el proceso de primarias, sino por Carmena”. Aguilera, por su parte, le respondía: “No creo que el elemento único fuera Carmena, que fue muy importante, la configuración de Ahora Madrid fue un proceso político de mucho tiempo en el que se fue incorporando mucha gente”. Para Errejón, “ya existe una mayoría progresista a favor de la redistribución de la riqueza, de los servicios públicos y de una regeneración democrática”, una pincelada sobre la que construir un programa conjunto.

En lo que sí estuvieron de acuerdo los dos fue en que “IU y Podemos serán válidos si entienden que tienen que superarse”, en palabras de Aguilera. Errejón agitó las manos en señal de aprobación, modo 15-M. “Los partidos, muchas veces, son máquinas no muy hermosas, pero es lo que tenemos”, consideraba Errejón, asegurando que él “no deseaba esas primarias” que tuvieron lugar en Podemos Comunidad de Madrid por las cuales resultó elegido candidato, él hubiera preferido que se hubieran celebrado más adelante. “Hay que sumar todo lo posible para que se produzca un desborde”, considera. Aguilera  está de acuerdo en esto, apuesta por “que se mezcle todo aquello que tiene voluntad de transformación de la sociedad”. Y advierte de que las militancias se tienen que mezclar: “O nos mezclamos ahora o será la última vez que vayamos juntos a unas elecciones”.

Llegada del Gobierno socialista

En este tema también habían posiciones diferentes. La opinión de Errejón es sobradamente conocida. Cree que Unidos Podemos “tiene que empujar, proponer, marcando un horizonte” conjunto con el Ejecutivo de Sánchez, del que ha dicho que “será un gobierno de transición”, que se caracterizará por “ser transformador siempre que no moleste a los poderes oligárquicos”, es decir: “progresista en lo civil y continuista en lo económico y territorial”. Errejón es consciente del buen acogimiento que ha tenido el echar a Rajoy del Gobierno entre los sectores progresistas. “No creo que estemos ante una transformación cultural como la del 82, pero aun así, ojo con quedarse fuera”, Unidos Podemos debe aparecer en la “firma de las victorias por parciales que se den”, según Errejón, para que “cada reforma sea motivo de hambre para la próxima”.

Aguilera teoriza que “todavía perdura la crisis de régimen”, pero que estamos ante un “proceso instituyente”. Frente a esto, advierte, “la crisis de régimen se abrió con Zapatero como presidente, podría cerrarse con Sánchez, otro socialista”. Sería, para el dirigente comunista, un cierre en falso de la crisis o un cierre por arriba, que dejaría las opciones de un cambio político y social real sin esperanza para una larga temporada. “Si cierran la crisis de régimen de esta manera, el régimen saldría reforzado, hasta con un monarca nuevo”, advierte Aguilera: “Corremos el riesgo de una restauración bipartidista y lampedusiana,”, en la que todo parecería haber cambiado, pero no.

Una tarea que se pusieron las militancias de Podemos, IU y Equo, en la que están de acuerdo, es en la necesidad de “hacer un mapeo de la oligarquía, del poder”. Dice Errejón que los sectores oligárquicos no siempre están unidos y que “hay que atacarles por separado” para tener más opciones de victoria. También hablaron sobre la relación con los sindicatos, sobre la importancia de llevar a cabo conexiones intergeneracionales y sobre el ejemplo que supone el movimiento feminista, hoy en día, para cualquier voluntad de transformación política. La confluencia, la unidad popular, la construcción de pueblo también es esto: el debate y la puesta en común de ideas que no siempre coinciden, compartir espacios de reflexión alejados de la dinámica impuesta por los medios de comunicación, Twitter y los líos internos de los partidos.