La estrategia de Podemos como partido puente da sus primeros frutos

    Pablo Iglesias se reunirá con el president Quim Torra el próximo lunes, mientras Sánchez lo hará el día 9 de julio
  • Los morados llevan meses trabajando su perfil intermedio entre los partidos del 155 y las formaciones independentistas

Tras la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, todos los partidos del arco parlamentario han tenido que repensar su estrategia. Mientras el PP apuesta por una oposición dura y Ciudadanos insiste en el discurso patriótico, a Podemos le espera un complejo equilibrio: sostener al Ejecutivo para demostrar que las izquierdas pueden gobernar juntas mientras que pule un perfil propio con el que competir contra el PSOE en 2019 y 2020. Además de ofrecerse a ser socio en el parlamento, Pablo Iglesias tiene otro papel que puede ser clave: liderar un partido puente para negociar con las formaciones independentistas y facilitar el diálogo con la Generalitat, que aún conserva la desconfianza hacia el PSOE que apoyó el 155. 

Aunque Sánchez y Torra coincidirán en los Juegos del Mediterráneo, será el líder de Podemos el que tendrá una reunión oficial con el president el próximo lunes. La reunión entre el dirigente catalán y el presidente del Gobierno tendrá que esperar hasta el 9 de julio. Mientras, Iglesias allanará el camino catalán a Sánchez, después de meses trabajando esa posición intermedia entre los partidos del 155.

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El pasado viernes, en la rueda de prensa del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos Iglesias ya situó a Unidos Podemos como “interlocutores válidos, serios y respetados” por el resto de formaciones. Frente a un PSOE que apoyó el 155 y un Sánchez que calificó al president Quim Torrá de “racista”, Iglesias ha ido trabajando un perfil que hasta el momento había dado pocos frutos: el del diálogo. Los morados sabían que era una apuesta a medio plazo que les dejaba fuera de juego en un escenario  excesivamente polarizado como el catalán. Han defendido el derecho a decidir, en septiembre organizaron la asamblea de Zaragoza a favor del diálogo en Cataluña e Iglesias acudió una cena secreta en casa de Roures que fue desvelada por El Confidencial. Ahora, el tablero ha cambiado y pueden exhibirse como mediadores.

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También en el Congreso

La aritmética parlamentaria es delicada y, por tanto, los morados tienen una oportunidad para que su apoyo module las decisiones del Gobierno. El grupo popular tiene 133 diputados, Ciudadanos 32, los socialistas suman 81 escaños y Unidos Podemos llegan hasta los 67 miembros. En resumen, PSOE y UP no pueden, por sí solos, aprobar reformas que requieran mayoría absoluta, 176 escaños, como pueden ser las leyes orgánicas. De hecho, el portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Óscar Puente, reconoció el pasado lunes que no había mayoría suficiente para derogar la Ley de Seguridad Ciudadana y solo se modificarían los aspectos más dañinos que generasen consenso.

En Ferraz son conscientes de que la mayoría que les llevó a Moncloa, de 180 diputados, es difícil de repetir porque en ese conglomerado de escaños, donde convivieron desde Bildu a PDCat, hay varias ideologías y diversos intereses. Con el cambio de gobierno, la iniciativa legislativa ha cambiado de manos, pero el Congreso que tiene que dar luz verde a los proyectos es el mismo.

Además de exhibir pragmatismo, los morados podrán usar por fin ese puente que han ido edificando con los partidos catalanes para lograr mayorías suficientes que logren impulsar las reformas más complejas, aunque el Gobierno de Sánchez arriesgará poco y llevará a la cámara propuestas con posibilidades de consenso. 

En los últimos días, Iglesias ha querido resaltar la utilidad de su posición en el arco parlamentario y colgarse alguna medalla. Como ejemplo, la presión que ejerció sobre el PNV la posibilidad de que hubiera una nueva moción si la de Sánchez no lograba prosperar y que Podemos se atribuye como mérito, aunque los vascos relacionen su cambio de opinión con la moción instrumental de Ciudadanos. 

Después de que PSOE esté poniendo en marcha medidas sociales como la recuperación de la sanidad universal o el fin de las concertinas en la frontera sur, Podemos tendrá que intentar capitalizar su participación en las medidas del nuevo gobierno. En ello está.