Financiación insuficiente, hospitalocentrada y con participación privada: examen a la sanidad madrileña

El grupo de la Auditoría Ciudadana de la Deuda en Sanidad de Madrid ha presentado un informe este martes en el que analiza el proyecto de Presupuestos de la Consejería de Sanidad en 2018. El objetivo es vislumbrar cómo se distribuye el dinero público destinado a cuidar la salud de los ciudadanos en las cuentas de la Comunidad de Madrid.

A este grupo le preocupa especialmente el peso de la deuda en el presupuesto madrileño y avisan de que  «se ha multiplicado por 8 en el período 2000-2017», alcanzando el 31 de diciembre de 2017
los 32.783 millones de euros. El informe alerta de que es la tercera partida a la que más presupuesto se destina, después de Sanidad y Educación, y de una política de impuestos regresiva que no permite recaudar lo suficiente. Por tanto, llegan a la conclusión de que las políticas de austeridad para reducir el importe de la Deuda «han resultado fallidas«.

En las conclusiones del informe, que consta de unas 68 páginas, Audita Madrid también detectan una «insuficiencia financiera» de la sanidad madrileña. A pesar del aumento de gasto sanitario, los autores creen que no es suficiente, ya que el nuevo presupuesto se ha hecho sin tener en cuenta «la liquidación de años anteriores, existiendo una infrapresupuestación de 195,1 millones de euros en valores reales».

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Respecto a cómo se distribuye el presupuesto, Audita Madrid detecta un «modelo hospitalocentrado», que le resta peso a la Atención Primaria y la Salud Pública. «El porcentaje dedicado a Atención Especializada en cada ejercicio presupuestario, que, en 2018, va a ser del 66,5% del total del gasto de la Consejería de Sanidad contrasta con el 10,8% dedicado a Atención Primaria, por debajo de la media del resto de las CC.AA. (14%), y a Salud Pública (1,2%)». A su vez, advierten de «un sistema excesivamente “medicalizado” y dependiente de la “farmacia”.

Los profesionales llevan años manifestándose y convocando mareas blancas donde invitan a los ciudadanos a que protejan la sanidad pública. Médicos, enfermeros, celadores o personal de limpieza han acusado la crisis y aún sus condiciones no se han recuperado. El informe advierte de «una alta precariedad y temporalidad del personal sanitario», a pesar de que es el capítulo de gastos más importante de los presupuestos, ascendiendo hasta los 3.475,8 Millones de euros (44% del total con un incremento del 2,97% en relación a 2017), según los datos analizados.

Además, el documento destaca en sus conclusiones un importante apoyo de la Comunidad de Madrid a la colaboración público-privada «que conlleva transferencia de dinero público al sector privado: el 22% dedicado a la industria farmacéutica y el 17,5% a conciertos, convenios, derivaciones y privatizaciones de servicios». El avance de la privatización unida a la «falta de transparencia y de control social», ya que  no hay órganos de control ciudadano, facilitan la «mala gestión y gobernanza del sistema sanitario».