Pablo Iglesias, su concepto de seguridad y la “moribunda socialdemocracia”

  • Días antes de su reciente paternidad, había una palabra que se repetía en los últimos discursos de Pablo Iglesias: seguridad.
  • El líder morado quiere ligarla a lo material y al avance del Estado del Bienestar frente a la xenofobia y el proyecto neoliberal

Días antes de su reciente paternidad, había una palabra que se repetía en los últimos discursos de Pablo Iglesias: seguridad. El líder de Podemos insiste en el uso de ese vocablo para impedir que se lo "robe" la derecha europea, que quiere ligarlo a la Defensa, los ejércitos y a la cuestión nacional. Frente a un gobierno italiano que rechaza la llegada de migrantes o un Emmanuel Macron que ve en el servicio militar una forma de cohesionar Francia, Iglesias quiere resignificar el término llevándolo a lo material (lo que él llama “las cosas del comer”), al Estado del bienestar, antes de que el discurso xenófobo gane la batalla en la Unión Europea. El líder morado detalló este término en el acto que Podemos organizó junto al francés Jean-Luc Mélenchon el pasado lunes en el parque del Oeste de Madrid.

Podemos no quiere ponerse de perfil ante uno de los debates políticos clave a nivel supranacional y estatal. La Unión Europea continúa repensando su concepto de seguridad ante los cambios geopolíticos de los últimos meses que acrecientan la desconfianza entre países. Como ejemplo, la actitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado imprescindible en el campo militar, que advierte de manera reiterativa de que la OTAN no es "la hucha del mundo" para que los países europeos aumenten sus presupuestos en Defensa. Ante este panorama, Iglesias no ha dudado en aprovechar la coyuntura para actualizar la reivindicación “OTAN no, bases fuera” y pedir “superar” este organismo: “¿Tiene sentido que sea Trump el que controle las bases militares?", se preguntaba el líder morado el pasado lunes.

Una Europa que no aporta seguridad

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Con las elecciones europeas a las puertas, Podemos es consciente de que el “cambio” en España depende en buena medida del cambio en Europa. Es en Bruselas donde se deciden las líneas maestras (y los límites) de algunas áreas políticas que después se concretan en los estados miembros. Por eso, firmaron la Declaración de Lisboa con France Insoumise o el Bloco de Esquerda de Portugal. Mientras una parte de Europa (de Italia a Hungría pasando por Polonia) agita el discurso xenófobo, Podemos quiere construir una alternativa “antifascista” junto a sus socios europeos más allá de las propuestas neoliberales, como la de Merkel, o tibias como las de los socialdemócratas en declive. 

El objetivo de Podemos es evitar que le “roben” la palabra que define “el terreno de juego en el que nos jugamos Europa”. En ese mismo terreno, también hay otra cuestión capital: darle respuesta al fenómeno migratorio que también ofrezca protección e integración a los que vienen de fuera. Parece estar de acuerdo en la centralidad de esta última cuestión con el ministro de Exteriores Josep Borrell, que aseguró que "mientras no entendamos que esto (la migración) es un problema común de Europa, la Unión correrá riesgo de disolverse" .“No podemos consentir que la extrema derecha haga que la mirada de los trabajadores se vuelvan en contra de sus aliados que han tenido que escapar de sus países”, clamaba Iglesias el pasado lunes en referencia a este último debate.

Para el líder morado, la crisis de la UE viene derivada de la quiebra de seguridad, entendida en el sentido material, con la que arrasó la crisis económica, pero que se había cocinado en el Tratado de Maastricht cuando los países entregaron sus soberanía a una institución “sin controles”. 

En este relato que Iglesias vehicula a través de la seguridad, el éxito de los primeros años de la organización tienen que ver, no con valores abstractos, sino con “un programa compartido por socialdemócratas y democristianos”, que acabó en la construcción del Estado del Bienestar.¿Que tenían en común los portugueses, los españoles y los griegos? Haber conocido el hambre, la dictadura y saber que Europa significaba prosperidad, derechos sociales y una vida mejor para sus hijos”. Desde 2007, comienza a quebrarse definitivamente y aparece la Europa de los recortes y el neoliberalismo. Para los morados los sistemas políticos “fracasaron a la hora de ofrecer seguridad”. Ante ese vacío, llegaron “los monstruos del fascismo, la extrema derecha y la xenofobia”, que continúan ascendiendo en gobiernos como el italiano.

Aunque las relaciones PSOE y Podemos pasen ahora por un buen momento, Iglesias se guarda sus bazas, especialmente en el escenario europeo con las elecciones a las puertas. “Si el gobierno actual se mira en la “moribunda” socialdemocracia europea ,correrá la misma suerte”, decía el pasado lunes ante Mélenchon. Si Sánchez, como presidente del Gobierno, se dirige ahora a la alemana Angela Merkel y Emmanuel Macron, Iglesias le pide que gire la cabeza hacia el inglés Jeremy Corbyn o hacia Portugal.