Casado en Moncloa: un ensayo como presidente en diferido

  • El nuevo líder del PP, Pablo Casado, compareció este jueves en Moncloa con aires de presidente en diferido
  • Anunció una oposición “responsable”, pero también “firme”

El nuevo líder del PP, Pablo Casado, compareció este jueves en Moncloa con aires de presidente en diferido. El equipo de Pedro Sánchez se lo puso fácil con la escenografía: le dejaron la sala de prensa principal y le regalaron la ausencia del jefe del Ejecutivo, que no apareció tras el encuentro en persona y sí en ‘tuit’.  Casado entró por la puerta grande, recordando a los periodistas en la rueda de prensa lo “inédito” de que el presidente del Gobierno no perteneciera al “partido más votado” en las últimas elecciones y que el líder de la oposición dirija un partido con 50 escaños más que el que habita en Moncloa. El comienzo fue toda una declaración de intenciones: anunció una oposición “responsable”, pero también “firme” en asuntos clave como la crisis catalana, pero advierte de que el Gobierno no tiene un “proyecto para España”. Comenzaba así el primer asalto.

Tras una reunión “cordial” y “exhaustiva” de casi tres horas, el líder del PP no habló de ningún acuerdo concreto más allá de situaciones futuribles. Aunque primó la corrección política, Casado no dudó en exhibir su fuerza parlamentaria frente a un Gobierno en minoría. Se mantuvo firme en sus posiciones y más que trazar puntos en común, anunció disensos: no permitirá el “acercamiento de presos terroristas a las cárceles” del País Vasco, ni ninguna “cesión” a los independentistas. Tampoco ve prioritaria una reforma de la Constitución, un asunto en el que Sánchez lleva insistiendo meses. Durante los últimos días, el diputado por Ávila se ha confesado preparado para afrontar unas elecciones, en el caso de que Sánchez decidiera convocarlas. No oculta que ha entrado ya en una campaña electoral sin fecha de cierre.

La desconfianza entre el líder del Gobierno y el del principal partido de la oposición se palpa, pero se han elegido el uno al otro como principales adversarios. Casado, además de evitar concretar acuerdos, confesó que su partido estaría “expectante” ante los pasos de los socialistas y aseguró “quererse fiar” del Ejecutivo, con un tono más desiderativo que asertivo. De los cinco pactos que Sánchez quería poner sobre la mesa, Casado se ha mostrado más receptivo en lo referente a la posición internacional de España, ya sea para trabajar por “el prestigio” en la relación con los socios en la Unión Europea o en otras áreas como el “terrorismo internacional”. 

En la reunión había dos temas que han servido de trinchera en las últimas semanas: Cataluña y la migración. Casado no se ha movido ni un centímetro de los discursos de los días anteriores. El único acuerdo nítido que ofrece es la aplicación futura del 155, en la que Sánchez encontraría el respaldo de la mayoría absoluta ‘popular’ en el Senado. De hecho, fue más allá, ofreciendo intervenir TV3 y abordar “ lo que está ocurriendo en las escuelas”. El ‘popular’ advierte a los partidos del procés: “No vamos a pasar ni una”. 

Con la Diada, el aniversario del 1-O o la previsión de la celebración de los juicios contra los presos independentistas en el horizonte, el otoño se espera caliente en Cataluña, pero el PP no dará tregua si los independentistas cruzan los límites legales. Será “exigente”, ya que no cabe política”apaciguamiento” con la Generalitat.

En lo referente a la migración, Casado rechaza el “buenismo” y apuesta por el refuerzo en frontera y por la cooperación en origen. Ha detallado un poco más en qué consiste la ayuda que propone y ha instado a reforzar la “cooperación” con países como Marruecos, Mauritania y Senegal “que nos ayudan a contener los flujos migratorios”. Sobre las críticas que le han llovido durante los últimos días por hacer electoralismo, no claudica: “A la política hay que venir llorado”. 

Casado llevó a Moncloa su propia agenda bajo el brazo, tirando a veces de clásicos. Ha insistido en una  política tributaria de “bajar impuestos” y ha advertido que solo respaldará a los socialistas si son fieles a la propuesta de austeridad en la senda de déficit. También ha pedido hablar sobre una propuesta de reforma electoral, que se desbloquee la contestada Ley de Educación o que se alcance un pacto por el agua.

El joven líder ha pasado de puntillas por las cuestiones de Igualdad y se ha limitado a exigir que se cumpla con el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, un gesto que da buena cuenta de sus prioridades. En la rueda de prensa se han dedicado a 0 minutos a Medioambiente y a la lucha contra el cambio climático, que ni siquiera se planteaba como punto del día. Los ciudadanos conocerán las impresiones de Sánchez en la rueda de prensa del Consejo de ministros. 

Un otoño complicado para Sánchez

Por el momento, la encargada de valorar el encuentro por parte del PSOE ha sido su presidenta, Cristina Narbona, que tenía la esperanza de que Casado hubiera “comprendido que el arranque en su liderazgo ha sido completamente equivocado”. Los socialista también “quieren confiar”, lo que significa que aún no lo hacen.

Narbona le ha pedido al líder del PP que “mire hacia delante y haga una “oposición responsable” en temas como la crisis territorial de Catalunya, una comunidad autónoma en la que el Gobierno ha establecido “un perímetro” donde el cumplimiento de la legislación será inequívoco.

A falta de saber lo que piensa el presidente del Gobierno, que se conocerá este viernes tras el Consejo de Ministros, parece que Sánchez juega en terreno resbaladizo. Sus socios de censura demostraron hace una semana que le abandonaría cuando no les convencieran sus propuestas (como la senda de déficit), los independentistas siguen sin renunciar a la vía unilateral y el PP aún no está anclado como socio “leal”. Habrá que esperar a octubre para resolver la incógnita.

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