Casado y Rivera dirigen su discurso racista: así cala en la opinión de los españoles sobre las migraciones

Ya son conocidas las posiciones y propuestas de Casado y Rivera sobre la inmigración. También de sus compañeros de equipo. Hay quienes ven un escoramiento hacia la derecha de ambos partidos conservadores y hay quienes solo ven una maniobra para ganarse a un electorado que está sin conquistar. Pero, ¿su discurso cae en saco roto o existe un sustento que haga pensar que se trata de una recogida de votantes futuribles?

Los datos revelan que 6 de cada 10 españoles creen que hay un número elevado o excesivo de población inmigrante en España. Es uno de los resultados extraídos del estudio ‘Actitudes hacia la migración’, publicado en el año 2016 y es el último repaso que el CIS realiza de la percepción de las migraciones por parte de los españoles. Otro 30% cree que España se encuentra en un nivel “aceptable” de peso de migración sobre el total de población y solo un 3,3% cree que el peso de la población migrante es insuficiente.

Publicidad

Publicidad

Las declaraciones de líderes de la derecha como el reciente elegido Pablo Casado o su rival en el espectro ideológico, Albert Rivera, han levantado sonadas críticas entre otros partidos políticos y la ciudadanía. Sin embargo, un vistazo a los datos permite saber que frases como las enunciadas por Casado bajo la premisa “no hay papeles para todos” pueden no caer en terreno yermo.

En las diferencias en cuanto a la percepción de la inmigración son más que notables cuando hablamos de preferencias políticas: mientras que un 70,9% de los votantes del Partido Popular creen que el nivel de inmigración en España es elevado o excesivo, la proporción se reduce a la mitad (37,5) cuando hablamos de votantes de Unidos Podemos.

El estudio elaborado por el CIS ahonda no solo en la percepción de la inmigración sino en la gestión de los migrantes que llegan al país. Sobre ello, los encuestados respondieron sobre qué hacer con los migrantes en situación irregular que se encuentran en España y las respuestas, de nuevo, son dispares dependiendo de la ideología o la inclinación política del cuestionado.

La premisa capitalista de Pablo Casado en la que apostaba por que los inmigrantes “puedan venir a las campañas agrícolas o turísticas a España y luego puedan volver a sus países”, tal y como declaró durante su visita a Algeciras, cala profundo entre los votantes de su partido.

Casi la mitad de los votantes del Partido Popular apuestan por una regularización de los migrantes irregulares solo si tienen trabajo en la actualidad, el dato más alto de todos los encuestados y solo seguidos por los votantes de Ciudadanos, entre los que un 46,2% creen que la regularización de su situación debe ir acompañada de la posesión de un puesto de trabajo.

También entre los votantes del PP se encuentra una gran mayoría que considera que la inmigración irregular debe ser expulsada del país (un 13,3%). Junto a ellos y encabezando la lista de quienes apuestan por la expulsión se encuentran los votantes del PNV: un 16,6% de quienes eligen a la formación jeltzale consideran que la expulsión y devolución a sus países de origen es la solución a la migración irregular.

Por qué calaría una hipotética reforma de la ley de inmigración

Los discursos de los dos representantes del ala derecha del parlamento estatal han dejado clara su intención de impulsar reformas sobre la inmigración y que ahonden en la colaboración con otros países europeos, con Frontex -entidad encargada de vigilar las fronteras-. En el PSOE, por ejemplo, se ha acordado la creación de un frente común junto a Francia, tras la última reunión de Sánchez con su homólogo francés Macron.

Y en vista de los resultados de las encuestas del CIS, sí calaría una hipotética reforma de la ley de inmigración que la endureciera. Un 21,4% de los encuestados consideraron que la ley de inmigración actual es “demasiado tolerante” y otro 29,4% considera que es “más bien tolerante”. Y la visión por ideologías y preferencias políticas vuelve a desvelar diferencias entre el electorado.

Uno de cada tres votantes del Partido Popular considera que la legislación sobre inmigración actual es “demasiado tolerante” y otro tercio la considera “más bien tolerante”. Le siguen los votantes de Ciudadanos: entre ellos, una cuarta parte (24,8%) de los encuestados considera la legislación actual “demasiado tolerante” y otro 40% cree que es “más bien tolerante”.

1 de cada 5 votantes del PP cree que la inmigración trae mermas en la atención sanitaria

Sobre los efectos de la inmigración en la sociedad se ha debatido recientemente. Un informe elaborado por la Caixa reveló ya en 2011 que los inmigrantes aportan a la economía más de lo que reciben. A pesar de estar constatado y estudiado, hay quienes niegan los efectos positivos de la inmigración sobre la sociedad española. En concreto, uno de cada cinco votantes (20,7%) del PP considera con firmeza que la presencia de inmigrantes disminuye la calidad de la atención sanitaria. Otro 32,6% está “más bien de acuerdo” con esa afirmación.

Esta proporción se da entre partidos de ámbito nacional, pero quienes más de acuerdo se muestran con que la presencia de inmigración tiene efectos negativos en la sanidad son los votantes de CDC (PDeCAT, actualmente). Un 28% de los votantes del partido conservador catalán se muestra “muy de acuerdo” con la afirmación de que la presencia de inmigración conlleva mermas en la atención sanitaria.

Por contra, solo un 8,1% de los votantes de Unidos Podemos lo considera, a los que se suma un 9,2 de los votantes del PSOE. Entre quienes eligen estas papeletas hay profundos desacuerdos con esa afirmación (el 42% de los votantes de UP se muestra ‘muy en desacuerdo’).

Al hilo del acceso a la atención sanitaria, el 65% de los votantes del Partido Popular se muestran muy de acuerdo o bastante de acuerdo afirmando que “los inmigrantes abusan de la atención sanitaria gratuita”, tal y como pregunta el CIS a sus encuestados. En el caso de los votantes de CDC (PDeCAT), la proporción se sitúa en el 67%.