El calendario del próximo otoño que marcará la agenda política de Catalunya (y España)

  • El homenaje a las víctimas de los atentados da comienzo a un calendario de fechas señaladas de alto voltaje político
  • La Diada, el 1-O o el 27-O, a partir de cuando Torra podrá convocar nuevas elecciones, marcarán la agenda política

Hace un año se vivía una calma tensa en Catalunya. Agosto servía de paréntesis para la agitada política catalana. El referéndum de autodeterminación convocado por el Govern ya tenía fecha, los preparativos del mismo todavía eran, en gran medida, una incógnita y desde grandes sectores sociales aún se vivía la posibilidad de que se celebrara con incredulidad. El 17 de agosto, el terror golpearía Barcelona y Cambrils y, tras varios días de duelo y homenajes a las víctimas, la política volvía a la primera plana, con fuerza, en la manifestación que diez días después recorrería el Passeig de Gràcia en repulsa a la violencia. “Felipe, qui vol la pau no trafica amb armes”, esta pancarta fue el símbolo más claro de que una gran parte de la población rechazaba la presencia del monarca en Catalunya.

Comenzaba así un sinfín de acontecimientos políticos, un torbellino de días históricos que se alargaría hasta la navidad. El 21-D se celebraban las elecciones convocadas por Mariano Rajoy, tras aplicar el 155 que suspendía el autogobierno catalán, tras la declaración unilateral de independencia del 27-O. Mucho ha cambiado la situación, los principales actores políticos son distintos. Rajoy fue expulsado de Moncloa por una moción de censura cuando la corrupción que rodea a su partido ya se hizo insoportable. Pedro Sánchez y Quim Torra han devuelto las relaciones políticas e institucionales entre Gobierno y Govern.

Los dirigentes independentistas presos acumulan días en las cárceles esperando un juicio que se prevé duro este próximo otoño y que, sin duda, tensará la situación política española y catalana hasta límites insospechados. Desde Bruselas y otros países, otros dirigentes presionan y desmontan la teoría del juez Pablo Llarena del Supremo. Las solicitud de extradición a Alemania y la negativa de hacerlo por el delito de rebelión han dejado la credibilidad de este juez muy tocada, casi hundida.

Con este escenario, analizamos en cuartopoder.es un calendario que arde, en un, casi con total seguridad, nuevo otoño caliente catalán. Un otoño que comenzará, como el año pasado, en verano. El homenaje que el próximo 17-A se hará en Barcelona a las víctimas del atentado se ha convertido, desde antes, en un acto político. La presencia del rey anunciada supondrá una nueva protesta del independentismo, la figura de Felipe VI, muy contestada en Catalunya desde su polémico discurso del pasado 3-O, no levanta cabeza tras meses de desgaste permanente de la Monarquía. El “bloque monárquico” de PP, PSOE y Cs intentará blindar al monarca de las protestas ciudadanas.

Será el 11-S, Diada catalana, un nuevo momento en el que el independentismo sacará músculo en Barcelona, en la Diagonal. Veremos un ensayo del “terremoto sonoro” que la ANC y Òmnium Cultural han planteado para este año en las fiestas del barrio de Gràcia que comienzan la semana que viene. Desde distintos sectores sociales independentistas, que El Confidencial vincula a los CDR, se plantea la posibilidad de una movilización permanente desde este día que dure semanas, acampada en el centro de la capital catalana incluida, para tensar la situación social a las puertas del macrojuicio contra el independentismo que se celebrará en el Supremo previsiblemente en otoño.

Antes del 11-S, Torra ha programado una conferencia política para principios de septiembre en la que desvelará el diseño de la hoja de ruta de la legislatura del Govern compartido entre JxCat y ERC. El president habla del “momentum”: la sociedad catalana debe estar preparada para volver a la desobediencia, a la movilización permanente, si las negociaciones con el Gobierno socialista no vislumbran la posibilidad de un referéndum acordado de autodeterminación a medio plazo y la Justicia española dicta sentencias duras en el juicio, sentencias que previsiblemente se conocerán en la primavera de 2019. Mientras Torra desvela los pasos a seguir desde Catalunya, Puigdemont, libre tras la decisión de los tribunales alemanes, desde la Casa de la República de Waterloo trabajará por la internacionalización del conflicto. Consell de la República es el nombre de esta institución capitaneada por Puigdemont.

El 1-O será un día clave, de gran simbolismo, el aniversario del día en el que centenares de miles de ciudadanos tomaron los colegios para depositar las papeletas en las urnas. Además, en torno a esta fecha se prevé que Puigdemont haga la presentación formal de su Crida per la República, una suerte de plataforma electoral que aglutina a partidos independentistas y personas independientes. Además, también para principios de octubre se celebrará en el Parlament el pleno del Debate de Política General. La confrontación parlamentaria y la performance están más que aseguradas. Unos días antes, el 20-S, se cumplirá un año desde que se produjeron los registros en la Conselleria de Economia e Hisenda y en la sede de la CUP y decenas de miles de personas tomaron las calles de Barcelona en señal de repulsa.

El 27-O, otro día clave, aniversario de la declaración de independencia y de la activación por parte del Senado y del Gobierno del artículo 155 de la Constitución. Aquel día, Rajoy, convocó elecciones catalanas para el 21-D. A partir de este 27-O, Torra podrá convocar nuevas elecciones en Catalunya. Con este comodín podrá jugar el president de la Generalitat para presionar tanto al Gobierno español como a sus contrincantes electorales independentistas, ERC. En otoño, además, el juicio. Imágenes de los dirigentes independentistas acusados de rebelión, movilizaciones en las calles, la tensión mediática aumentará. Torra podrá convocar elecciones, como una pieza más en el tablero de las presiones políticas y de las estrategias electorales, cuando mejor le convenga. Nos espera unos meses calientes, hacia un nuevo otoño caliente catalán.

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