“No reconocemos el Valle de los Caídos como un cementerio”, dicen familiares afectados

  • “Como mínimo habría que desacralizarlo, que pase a ser un edificio civil, no religioso", considera Miguel Ángel Capapé, marido de Purificación Lapeña
  • “Sería muy triste que quisieran sacar a Franco, hacerse la foto y dejar el resto como está”, indica el también vicepresidente de la Asociación Pro-Exhumación de los Republicanos del Valle

La propuesta de Pedro Sánchez de convertir el Valle de los Caídos en “un cementerio civil”, una vez sean expulsados los restos de Francisco Franco, ha supuesto una sorpresa desagradable para los familiares de las víctimas del franquismo cuyos restos se hallan en este lugar sin su consentimiento. “Nosotros no reconocemos el Valle como un cementerio porque es un centro fascista, siempre lo será, aunque lo resignifiquen y le den otro tratamiento”, ha explicado a cuartopoder.es Miguel Ángel Capapé, marido de Purificación Lapeña. Ella espera recuperar pronto los restos de su abuelo y de su tío abuelo, quienes son los primeros republicanos que saldrán de Cuelgamuros gracias a una sentencia judicial

Capapé, quien también es vicepresidente de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos (AFPERV), muestra su decepción con la nueva postura del Gobierno socialista respecto al Valle de los Caídos. Su mujer pronto recibirá los restos de Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás, militantes de la CNT fusilados en Calatayud en 1936, gracias a una sentencia en firme y el visto bueno de Patrimonio Nacional. Sin embargo, manifiesta que tanto él como los otros afectados con familiares enterrados en Cuelgamuros lo que quieren es recuperar los restos.

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Cuelgamuros es la mayor fosa común de España. Actualmente están enterrados en la basílica del Valle de los Caídos 33.833 cadáveres, de los cuales 12.410 son de personas desconocidas. Fueron llevados hasta allí desde fosas comunes y cementerios de varias partes de España, sin el consentimiento de los familiares. “Primero los asesinan, después los hacen desaparecer en cunetas, campos y rincones de cementerios sin identificar. Luego los roban para trasladarlos al Valle. Nosotros hemos pedido que como mínimo estas personas sean devueltas a sus lugares de origen y que las familias o los municipios puedan identificarlos si así lo quieren”, añade Capapé.

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El representante de la AFPERV añade que el Gobierno de Pedro Sánchez en ningún momento se ha interesado por la opinión de las familias afectadas sobre el futuro del Valle de los Caídos. “Agradeceríamos que al menos nos preguntaran o que se reunieran con asociaciones de víctimas para que pudiésemos dar nuestro punto de vista, aunque luego tomaran la decisión competente”, indica. “Sería muy triste que quisieran sacar a Franco, hacerse la foto y dejar el resto como está”, añade.

Sánchez ha dado un giro en su idea sobre el futuro del Valle de los Caídos. El presidente quiere ahora que se convierta en un cementerio civil y renuncia a hacer un museo de la Memoria en el lugar. El PSOE había registrado una proposición a finales de 2017 con el objetivo de convertir Cuelgamuros en “un centro nacional de Memoria”, desde donde se impulsara la reconciliación y el reconocimiento a las víctimas.

Sánchez aboga ahora por mantener la basílica que custodian un par de monjes benedictinos. “Como mínimo habría que desacralizarlo, que pase a ser un edificio civil, no religioso. También quitar esa cruz que hace daño a la vista”, responde Capapé. “El cuerpo te pide que se caiga”, manifiesta el marido de Lapeña, pero seguidamente apunta que abogaría por reconvertirlo en un centro de interpretación o museo donde se explique lo que pasó en la guerra y en la posguerra, “con rigor” y “sin bandos”. Al menos esa seria una manera de honrar a “los más de 20.000 republicanos que construyeron Cuelgamuros”, considera. Muchos de ellos murieron por los trabajos forzados y otros fallecieron años después por la silicosis que contrajeron, considera.

La opinión de Capapé coincide en parte con la de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Su presidente, Emilio Silva, ha indicado este miércoles en La Ser que si el Gobierno quiere convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil habría que “desacralizar la basílica”. “Más allá de que no va a ser un centro para la memoria, sí es una oportunidad para que sea un lugar que cuente su propia historia y que sea una unidad didáctica”, ha indicado. Su idea es también que el relato incluya a los presos que participaron en la construcción del monumento.