Independentistas y PSOE matizan las amenazas de Tardà

  • Desde su propio partido aclaran que “la decisión estratégica de sentarnos o no a negociar con el gobierno no está tomada y son varios los factores que influirán a la hora de tomarla”
  • El miedo a Ciudadanos es uno de los elementos que pesan a la hora de tomar decisiones que puedan ser definitivas en el mundo independentista.

La advertencia realizada por el diputado de ERC, Joan Tardà, sobre la “casi imposibilidad” de apoyar los Presupuestos Generales del Estado de 2019, que están por presentar, si el gobierno no obliga a la Fiscalía a retirar las acusaciones contra los líderes independentistas, tiene matices. Sus propios correligionarios se encargaron ayer de subrayar la palabra “casi” y dejar una puerta abierta al intento de entendimiento presupuestario. Desde su propio partido e incluso desde otros flancos del mundo independentista aclaran que “la decisión estratégica de sentarnos o no a negociar con el gobierno no está tomada y son varios los factores que influirán a la hora de tomarla”.

Entre esos factores a tener en cuenta se perfila la posibilidad de que la no aprobación presupuestaria acabase provocando un adelanto de las elecciones generales, algo que, en ningún caso les sería favorable, si se cumplen las previsiones electorales que ellos mismos manejan y que se basan en sondeos propios y otros varios de los que se han ido publicando en los medios de comunicación en los últimos meses. Los independentistas no son ajenos a las elecciones generales y a su fecha de celebración y no desean, en todo caso, que se celebren antes de las municipales y autonómicas.

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En este punto, manejan dos variables que les afectan negativamente: un posible crecimiento de Ciudadanos que le dé un nuevo impulso para afrontar después las municipales en Cataluña o, lo que es peor para ellos, según admite un dirigente del sector independentista, que C’s pueda obtener un resultado que le permita condicionar la acción del futuro gobierno de España, sea cual sea el vencedor de la contienda. Por simplificar el razonamiento del independentismo catalán, ellos dan por hecho que C’s va a mejorar su posición en unas elecciones generales y que eso, o les da alas en las municipales, posteriormente (ahora mismo, C’s no tiene ningún alcalde en los 947 municipios catalanes) o, incluso, puede acabar colocando a los de Albert Rivera en el gobierno, como socios o como cogobernantes.

El miedo a Ciudadanos es uno de los elementos que pesan a la hora de tomar decisiones que puedan ser definitivas en el mundo independentista. De hecho, fuentes socialistas confirman la coincidencia que tuvieron en reuniones posteriores a la votación de la moción de censura que supuso la destitución de Mariano Rajoy y la llegada a la presidencia del gobierno de Pedro Sánchez, en la necesidad de no convocar elecciones generales hasta después de celebradas las municipales. Estas mismas fuentes, además, aseguran que no les consta que ni ERC ni PDECAt hayan cambiado de idea y que consideran que la petición de Tardà ayer en el Congreso de los Diputados, “forma parte de la estrategia del independentismo, que pretende hacer creer que en España no hay separación de poderes y que a una llamada del Gobierno, jueces y fiscales se ponen a la orden, cosa que saben que es rotundamente falsa”.

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Desde las filas socialistas subrayan la expresión “casi” empleada por Tardà y aseguran que “nos quedamos con ella: no es imposible aprobar con ellos y con otros los Presupuestos Generales de 2019”. Por último, desde el gobierno catalán también sopesan la necesidad que tienen de apoyos para sacar adelante sus propios presupuestos y creen que la CUP no es un buen compañero para esta batalla. Eso les obliga a explorar un posible apoyo del PSC y En Comú Podem que sería difícil de articular si no hay reciprocidad con los Presupuestos Generales del Estado que puedan pactar PSOE y Podemos a nivel nacional.