Pedro Santisteve: “Apuesto por una reforma constitucional que dé más autonomía municipal”

  • Entrevista al alcalde de Zaragoza.
  • Repaso a los tres años de gobierno de Zaragoza En Común y a la actualidad política municipal y general.

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve (Zaragoza, 1958) nos recibe en el Ayuntamiento de la capital aragonesa. Tras tres años y medio al frente del Gobierno de Zaragoza En Común, este abogado penalista, activista social y profesor universitario hace un repaso para cuartopoder.es de lo que ha supuesto la experiencia de gobierno, los avances llevados a cabo en la ciudad y analiza la situación política municipal y general.

— Tras casi tres años y medio al frente del Ayuntamiento de Zaragoza. ¿Qué balance hace de su trabajo y el de su equipo?

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“Zaragoza es más justa, participativa, solidaria y sostenible”

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— Nos hemos dejado la piel y, ahora, Zaragoza es una ciudad más justa, participativa, solidaria y sostenible. En materia ecológica estamos muy satisfechos por nuestro trabajo de combatir la contaminación y trabajar para los objetivos del 2030. En materia de ahorro energético, por ejemplo, gestionamos todos los contratos para conseguir un ahorro municipal de 4 millones de euros anuales, impulsando una red de producción de energía fotovoltaica en distintos edificios, lo que ha hecho disminuir en cerca de 80 toneladas anuales las emisiones de CO2.

Estamos, también, trabajando en la movilidad eléctrica en transportes, en el cambio de modelo de energías fósiles a renovables, ya hay 16 puntos de carga en la ciudad. Hay un gran proyecto de creación, por parte de un espacio universitario, de carga de vehículos cuya energía sobrante se podría utilizar para recargar servicios y equipamientos de la propia universidad. En el tema de los vehículos eléctricos, queremos que Zaragoza sea un espacio de prueba, se están probando modelos de transportes eléctricos con visos a fletar una línea eléctrica de autobuses, queremos poner plantas en las cocheras de autobuses para que se recarguen eléctricamente y hemos renovado toda la flota de autobuses con vehículos híbridos, un total de 56 vehículos.

Esto engarza con un Plan de Movilidad Urbana que incorpora aumentar las zonas peatonales, somos referentes en esto en Europa, un 40% de los tránsitos son peatonales y lo queremos aumentar al 50%, con rutas peatonales para turistas. Los carriles bicis queremos llevarlos a todos los barrios y potenciar el transporte público para reducir el uso del coche privado en el centro. En materia de movilidad, ponemos en el centro la salud de los ciudadanos. No es una cuestión meramente ecológica, sino que sabemos que hay más muertos por problemas cardiorrespiratorios que por accidentes de tráfico.

— Este compromiso por una Zaragoza sostenible también se ve en la labor realizada para que los ciudadanos consuman productos cultivados de proximidad…

— Así es, estamos impulsando mercados agroecológicos en la ciudad, fomentando las huertas de Zaragoza, que siempre ha sido una zona donde este sector ha tenido gran importancia, y que la distribución de estos productos se haga en mercados públicos. Estamos impulsando cinco nuevos mercados y a través de Mercazaragoza, una empresa pública de la que forman parte 150 empresas privadas, se distribuya ese producto fresco.

Nuestro compromiso ecológico es total. Por ejemplo, eso se ve con la compra directa de energía, algo que puede suponer un ahorro importante y, que, además, no cierra el paso a las comercializadoras eléctricas. Esto nos ayuda a gestionar mejor el bono social de energía, en vez de financiar la morosidad de las compañías eléctricas.

— Uno de los motivos de orgullo para las izquierdas a nivel estatal es la buena gestión de los ayuntamientos del cambio, algo que desde Unidos Podemos se pone siempre como ejemplo.

“Hemos reducido la deuda en un 45%”

— Gran parte de lo que hemos podido mejorar en inversión social y de todo tipo, como en la lucha contra el cambio climático o en gestión cultural, tiene que ver con un gran trabajo de gestión económica. Los ayuntamientos del cambio hemos contribuido mucho a arreglarle las cuentas al Estado central. Entre la deuda legal, la infradotación de las contratas y la deuda de sentencias que nos encontramos cuando llegamos debajo de los cajones, sumaba cerca de 1.000 millones de deuda, un 124% del presupuesto. A día de hoy, esta deuda está en 640 millones, un 45% menos, ahora está en torno al 92%.

Hemos hecho un gran trabajo de gestión, una cuestión que siempre se adueñaba la derecha. Los ayuntamientos del cambio hemos demostrado gran capacidad de gestión de la economía, hemos mejorado las inversiones en 44 euros por habitante, somos de las ciudades que más invertimos en inversión social. El trabajo de limpieza de la deuda ha sido muy importante, lo que nos ha llevado a mejorar en otros aspectos, como en cultura, quiero destacar los circuitos culturales que se desarrollan hoy en Zaragoza.

— Tras este tiempo en la institución, proviniendo de los movimientos sociales, ¿cuáles son los principales límites de la institución para el cambio político?

“Las formas de solucionar problemas son transparencia y democracia”

— Los principales límites vienen porque, tras 20 años de bipartidismo en los que la institución estaba al servicio de la clase política, se han generado unas inercias muy difíciles de cambiar en cuatro años. Nuestro trabajo ha ido en el sentido de abrir la institución a entidades sociales y a la ciudadanía, de abrir un diálogo sincero con las instituciones en materia, por ejemplo, de convenios de acción social. Hemos trabajado en hablar con la gente y plantear un nuevo modelo que intente modificar esas prácticas clientelares de beneficiar a instituciones y entidades acríticas con la institución o sumisas al poder político imperante, a cambio de un modelo de gestión más transparente. Creo que esto se ha agradecido por parte de la ciudadanía.

También se ha agradecido nuestra apuesta cultural, donde ha habido una gran inversión por el talento local y todos los grandes festivales tienen en cuenta la producción artística propia. Del mismo modo, se ha tenido en cuenta una visión de la cultura de democratización desde la base.

Los límites han sido una situación muy opaca con la que nos encontramos. Un funcionariado muy desmotivado porque sus posibilidades profesionales habían sido cortadas en función de su sumisión al poder imperante. El abrir el diálogo, plantear trabajos entre áreas municipales que permanentemente habían funcionado aisladas, ha dado buenos resultados. Los presupuestos participativos implican que muchos servicios técnicos de servicios públicos diferentes se pongan de acuerdo y en contacto, eso genera un cambio en la forma de trabajar del funcionariado municipal. Los límites eran muchos, hemos llegado hasta donde podemos, y tenemos un diagnóstico hecho. Sabemos que la forma de resolver los problemas son más transparencia, democracia y proximidad a la gente.

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Pedro Santisteve responde a las preguntas de cuartopoder.es / J.J.

— A nivel personal, y también según lo que ha visto en otros compañeros, ¿Ccmo se vive el ritmo de la institución, el ritmo que imponemos los medios de comunicación, desde personas que no eran “profesionales de la política”?

— El ejercicio de la representación pública, para un ciudadano de a pie que viene de los movimientos sociales, es un poco esquizofrénico. El funcionamiento de la institución, lastrado por unas inercias muy negativas y con grandes déficits democráticos, es muy diferente al ritmo del activismo y la calle. Por un lado, existen unos mensajes destructivos desde muchos medios de comunicación hacia los ayuntamientos del cambio, con una visión que nos atribuye todo lo que ha arrastrado el bipartidismo durante años, en la línea de lo que te comentaba. Por el contrario, cuando voy por la calle, me encuentro un ambiente diferente, de agradecimiento. Es kafkiano.

No tiene nada que ver la actitud en los plenos, de hostilidad política entre grupos parlamentarios, con lo que encuentras en la calle. Obviamente, hay críticas y problemas que no gustan, pero a la ciudadanía les preocupan otras cosas diferentes a los problemas que plasman determinados medios. Esto demuestra que estos medios de comunicación deberían acercarse más a la ciudadanía y darles la palabra.

— Hablando con gente de otros gobiernos municipales del cambio, hay un consenso en que el recibimiento por parte de los medios de comunicación ha sido generalmente hostil… ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

— Sí, fundamentalmente en la prensa escrita. Es una tónica común a todos los ayuntamientos del cambio. La percepción que se intenta extender es que somos una anomalía, que el que lleguen ciudadanos desvinculados con los partidos tradicionales a puestos de representación pública es una anomalía. Estos partidos creían tener un derecho patrimonial de las instituciones. Eso, lo que demuestra es que hay unos intereses ocultos detrás de estas empresas y grandes familias que no ven con buenos ojos que ahora están siendo tratados con criterios de igualdad al resto. Esto comporta conflictos con esos poderes fácticos. Tiene que ver con una prensa que no es permeable a los problemas de la ciudadanía.

— ¿Cómo valora la relación entre los ayuntamientos del cambio?

“Nos han zumbado por trabajar por una mayor apertura”

— Es entrañable, afectiva. Nos encontramos en una situación personal similar en cuanto al desgaste al que estamos sometidos, frente a eso, tratamos de aguantar el hostigamiento por parte de los poderes fácticos y no perder la ilusión que nos trajo aquí. A los ayuntamientos del cambio nos han zumbado por cuestiones que tienen que ver con trabajar en favor de una mayor apertura. Hay que revalidar nuestro trabajo, porque en cuatro años no se cambian las tendencias de 20 años, pero ya solo la mera existencia de estar aquí ha supuesto un antes y un después en la forma de gestionar los ayuntamientos. A partir de ahora, la gente va a estar más atenta de cómo se gestiona el dinero público.

— En el 2016 participó, junto a Colau y Carmena, en una cumbre en el Vaticano en favor de la acogida de personas refugiadas, ¿qué han podido hacer los ayuntamientos en esta materia?

— Desgraciadamente poco. La postura de Rajoy fue obstruccionista, pretendíamos que la Secretaría de Estado de Migraciones atribuyera a los ayuntamientos las mismas capacidades que a las ONG, en términos de capacidad de intermediación directa. Para nosotros, ha sido interesante desde el punto de vista de pedagogía social, de lucha por valores, los ayuntamientos hemos demostrado que en un país de migración tenemos voluntad de acogida a gente que huye de guerras y miseria económica. Hemos establecido protocolos de acogida, mejorado las relaciones con las ONG, mejorado en labores de intermediación. Falta el desbloqueo del Estado central, me encantaría que el PSOE hiciera lo que no hizo Rajoy en este sentido.

— Una de las mayores críticas que desde el ámbito municipal se hizo al anterior Gobierno fue la de la Ley Montoro que limitaba la capacidad de gasto de ayuntamientos que estaban reduciendo su deuda. ¿Qué cambios cree que Pedro Sánchez podrá incorporar en este sentido?

“Tenemos poco margen para establecer criterios de progresividad”

— Debemos confiar. El problema que arrastran los ayuntamientos, a parte del déficit, es un problema de estructura institucional. La futura reforma constitucional o proceso constituyente debe incorporar la cuestión de la reforma de la administración local y dar más autonomía municipal, esto debería ser clave, apuesto por ello. Los ayuntamientos estamos gestionando impuestos con muy poco margen de establecer criterios de progresividad. Los ayuntamientos, de toda la tarta de los impuestos, llegamos a un 14%. Con eso tenemos que atender necesidades urgentes de la gente. Educación, viviendas sociales, dependencia…

— Zaragoza se ha convertido en un referente contra las violencias machistas. Hemos visto cómo en las últimas Fiestas del Pilar se hacían paros cuando había una denuncia de agresión.

“El patriarcado lleva milenios asentado, cuesta mucho acabar con él”

— Los ayuntamientos, dentro de sus competencias, pueden hacer una pedagogía social y sensibilización y prevención contra este tipo de violencia. Eso lo hemos hecho, también en atención a la diversidad sexual con los colectivos LGTBIQ. En las Fiestas del Pilar, establecimos puntos de atención y de cuidados situados en las zonas más concurridas de la ciudad.

Los paros de las actividades, como una forma de concienciar a la ciudadanía, han tenido eco. Creamos un protocolo de parar los actos cinco minutos cada vez que hubiera noticias de una denuncia de agresión sexual, y la gente ha respondido de maravilla. Mientras este tema no sea introducido de forma reglada en las escuelas, que se eduque en esto desde pequeños, el problema lo vamos a seguir teniendo ahí. El patriarcado lleva varios milenios asentado y va a costar mucho trabajo acabar con él.

— La llegada a Moncloa del PSOE ha activado el debate de la colaboración entre las izquierdas en los distintos niveles de gobierno. ¿Cómo ha sido la relación de Zaragoza En Común con el PSOE zaragozano durante esta legislatura?

“El PSOE ha intentado paralizar cualquiera de nuestras iniciativas”

— Ha sido muy complicada. La diferencia con otros lugares es que aquí desalojamos al PSOE de la Alcaldía. Eso comporta un problema con unas personas que venían del ejercicio del poder difícil de encauzar. Nos hemos quejado de que, a pesar de que hubo un apoyo a la investidura, al día siguiente comenzó una oposición feroz al Gobierno, un intento de paralizar cualquiera de nuestras iniciativas. Hemos visto una falta de buena fe entre las relaciones que debe haber entre la izquierda. Estar siempre en contra de un Gobierno al que se supone que has apoyado porque su programa social, su idea de transparencia y de gestión económica entra dentro de tus parámetros ideológicos es muy difícil de entender.

Nuestra obligación es entendernos con el PSOE. Zaragoza En Común es un ejemplo de unidad de la izquierda, de un Gobierno plural y diverso, hemos sabido dar una imagen de unidad y cohesión hacia el exterior. Quiero resaltar el trabajo excepcional que han hecho todos los concejales. Más allá de ello, tenemos que tender puentes hacia el PSOE. La presencia de Sánchez, que representaba a esa militancia de izquierdas, debe cuajar en este país en entendimiento entre las izquierdas. Tenemos ejemplos, como Portugal, en los que vemos cómo la unidad de la izquierda puede servir para echar atrás la política de austeridad.

— Hay otra izquierda en el Ayuntamiento, la Chunta Aragonesista. ¿Qué tal la relación con esta formación?

— Estamos desconcertados, porque estando de acuerdo en un 90% en el programa, en el modelo de ciudad y otras muchas cosas, su comportamiento ha estado muy condicionado por el apoyo que le ha prestado al PSOE en el Gobierno de la región y eso ha supuesto que hayan sido de los que más han criticado despiadadamente a este Gobierno. Aunque en lo personal las relaciones son excelentes, en lo político me han decepcionado.

— Este verano abrieron una oficina de atención a las víctimas del franquismo…

— Sí. Pretende trabajar en la línea de una querella por el exalcalde, los concejales, políticos y funcionarios que fueron asesinados tras el alzamiento contra el gobierno legítimo de la república. Este organismo trata de recoger pruebas para poner una querella como las que se han puesto en otros ayuntamientos, como la querella argentina. Hubo que ir a Argentina para que se reabriera el caso de los crímenes del franquismo, cuando lo lógico es que cada país, desde sus propias jurisdicciones, asuma las políticas de restitución con el pasado. El trabajo de desenterrar a esos cerca de 114.000 desaparecidos es un trabajo que, mientras no se termine de hacer, la historia de este país será una historia de fractura.

— Si nadie lo impide, los restos de Franco se enterrarán en la Catedral de la Almudena de Madrid…

“No tiene sentido enterrar en el centro de Madrid a un genocida”

— Eso es inexplicable y creo que contraviene la propia normativa del Vaticano, el enterramiento de personas en las Iglesias estaba obsoleto. Los ayuntamientos construyen cementerios en el siglo XIX para evitar los enterramientos en las iglesias. Es evidente el problema político que puede generar, a parte de la pésima imagen internacional, si sucediera esto. El Estado y el Vaticano deben tomar cartas en el asunto si tienen dos dedos de frente. Veremos qué pasa, porque este país es así de paradógico y contradictorio. No tiene sentido dar pábulo en el centro de Madrid al entierro de un genocida.

— En el acuerdo político y presupuestario firmado entre el Gobierno y Unidos Podemos, se habla de dotar de competencias a los ayuntamientos en materia de regular el alquiler y la subida abusiva de precios. ¿Cómo lo valora?

— Vivimos una situación de emergencia habitacional. Antes los desahucios se producían por deudas hipotecarias, por casas en propiedad, ahora la mayoría de los desahucios son por alquiler y aumentan de una manera preocupante. Esto nos lleva a atender, desde el Ayuntamiento de Zaragoza, esta emergencia habitacional con vivienda social, a incidir con programas en los que hemos puesto 650 viviendas en el mercado de alquiler, facilitando alquileres económicos. Trabajamos en el mercado inmobiliario, generando viviendas sociales, desarrollando un plan con el Banco Europeo de Inversiones de invertir 80 millones para 308 viviendas sociales, rehabilitando cerca de 842 viviendas desde el punto de vista energético. Esto generará 3.000 puestos de trabajo, creo que es interesante.

Hemos encontrado problemas, sobre todo porque el patrimonio inmobiliario de los bancos y, sobre todo, de las SAREB, no se ha cedido a los ayuntamientos para destinarlo a vivienda social, se está cediendo a los fondos buitre. Una gran decepción. Eso no quita para que estemos trabajando en la construcción y generación de vivienda social.

— Esta semana conocíamos la noticia de la disolución del cuerpo UAPO de la Policía Municipal…

— Impulsamos un nuevo modelo policial, durante tres años se ha trabajado a fondo con la plantilla y sindicatos policiales en este sentido. Es algo que llevábamos en nuestro programa electoral. Se está hablando, se firmó un preacuerdo importantísimo para hacer un modelo estratégico de seguridad, en la línea de convenios europeos sobre seguridad ciudadana en ámbitos locales. Esto comporta más formación en la policía en materia de proximidad, de intermediación y alternativas en situación de conflictos. Es la primera policía que actúa en casos de violencia de género, por eso le dotamos de una formación específica. Una formación, también, desde una óptica de proximidad, que sirva para interceder en conflictos vecinales. Con este paso, revalorizamos su función de fortalecimiento de la cohesión social.

Además, hemos hecho un gran trabajo en otros aspectos relativos a la Policía Municipal. Ante la pérdida de efectivos por incumplimiento de la tasa de reposición, estamos intentando recuperarlos mediante oposiciones. Estamos prestigiando un nuevo modelo policial. Hay que hacer este trabajo en el día a día, tras tres años de trabajo, conseguimos modernización y nuevos aires.