Casado busca el retorno al bipartidismo, con el PSOE en la diana y C’s y VOX fuera del foco político

  • Según fuentes de la dirección del PP, el nuevo líder busca una vuelta al bipartidismo y trata de polarizar el voto en torno a su partido y al PSOE de Pedro Sánchez
  • Puestos a elegir el mejor de los mundos políticos, el bipartidismo no estaba tan mal, especialmente para el PP y el PSOE

Digan lo que digan los sondeos del CIS, el líder del PP, Pablo Casado, tiene su estrategia meditada y decidida. Según fuentes de la dirección del PP, el nuevo líder busca una vuelta al bipartidismo y trata de polarizar el voto en torno a su partido y al PSOE de Pedro Sánchez. Así lo hizo el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados, durante la comparecencia del presidente del Gobierno para informar del último Consejo Europeo, una comparecencia que se convirtió en un mini debate sobre el Estado de la Nación.

Pablo Casado salió a la tribuna de oradores duro --muy duro-- contra el presidente del Gobierno y el PSOE. Atacó por todos los flancos: económico, político y social, y se resituó como líder del principal partido de la oposición a base de ataques directos contra Sánchez. Incluso, cuando se le fue la mano y señaló a Sánchez como “cómplice” y “responsable” de un golpe de Estado en España (el que, en su opinión, estarían perpetrando los independentistas catalanes ) creyó – en un principio-- haber acertado tanto en la estrategia como en el formato. Con el paso de las horas, esa euforia iba dando paso a una hiperactuación en defensa de lo dicho por Casado, aunque, en paralelo, se desplegaba una campaña de matizaciones sobre lo dicho por Casado.

Los populares temen haberse pasado en la dosis, pero tienen claro que el destinatario de sus ataques debe ser única y exclusivamente el PSOE, porque es su rival real en las urnas y porque, con esta polarización de la disputa política, dejan fuera del foco político y de la iniciativa a quien más daño les ha hecho últimamente: los Ciudadanos de Albert Rivera y, por el mismo precio, a la derecha más cafetera que en los últimos tiempos parece haber puesto sus ojos en VOX, el partido de Santiago Abascal, que militara previamente en el PP y se moviera con comodidad en el entorno de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre. La derecha dividida en 3 partes es mucho más débil y Casado ha decidido ir a la caza del voto perdido o quizás, tan solo distraído. Ya lo dijo José María Aznar no hace mucho: él había legado un PP unido y fuerte y ahora la derecha está dividida y debilitada.

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Para el PSOE, entregado también al histrionismo, tras las acusaciones de Casado a Sánchez de golpismo, piensan que la estrategia no es mala para sus intereses, porque el discurso de Casado les beneficia, pese a las diatribas permanentes. Entienden que el discurso más extremo del presidente del PP moviliza al electorado de izquierdas y lo focaliza hacia el PSOE, porque la pelea parlamentaria del miércoles dejó muy desdibujado, a sus socios y a la vez competidores, de Podemos. En las filas socialistas, tras despacharse a gusto contra Casado y sus odiosas comparaciones, son varios los dirigentes que admiten que la estrategia de Casado les puede beneficiar a medio plazo, porque fija al PSOE frente al PP y desdibuja al resto de opciones políticas. Puestos a elegir el mejor de los mundos políticos, el bipartidismo no estaba tan mal, especialmente para el PP y el PSOE.