El postureo preelectoral de PP, Ciudadanos y otras especies

  • El PSOE ha aprovechado también la coyuntura para arrimar el ascua a su sardina, lanzar la idea de una batalla campal dentro de la derecha
  • Para Ciudadanos, ciertamente, era necesario desmarcarse del PP, como parece que buscan al poner un final parcial al bloqueo en la Mesa del Congreso a iniciativas legislativas que llevan el sello de PSOE

Aspavientos e histrionismos al margen, PP y Ciudadanos tenían decidido separar sus caminos en la Mesa del Congreso desde hace ya casi dos semanas. Por esas fechas, C's ya advirtió – aunque sin poner fecha concreta- que pensaba dejar vía libre a la tramitación de diversas iniciativas parlamentarias que permanecían bloqueadas en la Mesa del Congreso, por la actuación conjunta de PP y C's, que tienen la mayoría dentro de este órgano. Su anuncio casi pasó desapercibido, pero fue el jueves pasado cuando los populares y, en concreto, su portavoz parlamentaria, Dolors Montserrat, recibieron la lista definitiva iniciativas (Violencia de Género, Sistema Nacional de Salud, Blanqueo de Capitales, Justicia Universal y así hasta dejar solamente 15 con el bloqueo en vigor) cuya tramitación se iba a retomar, porque C's no iba a seguir obstaculizándola.

El pasado lunes, los populares , conscientes de que ayer martes se haría oficial el desbloqueo, en la Junta de Portavoces, decidieron levantar la liebre y “filtrar” la decisión de los de Albert Rivera a la prensa en forma de “ruptura” y de “ataque de nervios” de Ciudadanos, “tras verse desdibujados por completo – según aseguraron a cuartopoder.es fuentes de la dirección del PP- después del debate del miércoles 24 de octubre”, en el que el líder popular, Pablo Casado, acusó a Pedro Sánchez de ser partícipe en un golpe al Estado.

El inicio del desbloqueo de C's arrancó con la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Y eso dio pie al PP a aumentar la magnitud del hecho, argumentando poco menos que los de Rivera daban luz verde a los Presupuestos de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e incluso el mundo independentista que –hasta la fecha- no ha dado muestras de querer poner su granito de arena para la aprobación de las cuentas públicas y que sigue pidiendo “gestos” inasumibles para el presidente del gobierno.

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Para Ciudadanos, ciertamente, era necesario desmarcarse del PP, como parece que buscan al poner un final parcial al bloqueo en la Mesa del Congreso a iniciativas legislativas que llevan el sello de PSOE, Podemos y otros grupos. Pero su intención dista de acercarse al PSOE. De hecho, con las elecciones andaluzas convocadas para el 2 de diciembre, los de Rivera están en pleno desmarque, del PSOE, partido cuya gestión gubernamental en la Junta de Andalucía apoyaron hasta hace 4 días.

Todos los grupos parlamentarios, a poco que sepan de la tramitación de ésta y otras iniciativas, tienen claro que lo que se bloqueó hasta la fecha fue la tramitación urgente y que ahora se permite retomar los trámites que suponen, en todo caso, unos cuantos meses y que no culminaría en ningún caso sin los votos necesarios. Ciudadanos tiene claro su “no” a los Presupuestos Generales del Estado que pactaron Sánchez e Iglesias. Por todo ello, las repercusiones efectivas de este movimiento de C's son muy limitadas, pese al alboroto que han despertado.

Con todo, el PSOE ha aprovechado también la coyuntura para arrimar el ascua a su sardina, lanzar la idea de una batalla campal dentro de la derecha. El PSOE, por su parte, no tiene grandes agobios de cara a la aprobación de las cuentas públicas. Las presentaron para dar imagen de normalidad e incluso estabilidad a la legislatura, pero, de no poder aprobarlas, volverán a responsabilizar de ello a “las derechas”, sea para disolver y convocar elecciones o no, porque con la prórroga presupuestaria de los vigentes, que diseñó el PP y se aprobaron ya con Sánchez en la presidencia del gobierno, pueden seguir gobernando.

Incluso, puestos a sacar partido electoral, Podemos está obteniendo su rédito con la ronda de Pablo Iglesias, para obtener apoyos a los Presupuestos pactados con Sánchez, que le han vuelto a situar en el centro de la escena política. Gracias a esos movimientos, PP y C's no dejan de referirse a Iglesias como “el vicepresidente de facto del gobierno”, algo que no disgusta del todo a Iglesias y a su entorno, pese a su sonrisa burlona cada vez que lo escucha.

Corren tiempos preelectorales y cualquier formación se mueve o aprovecha el movimiento ajeno para tratar de sacarle rentabilidad política a la cuestión. El tiempo dirá si les sirvió de algo.