El peligro de Collboni: el riesgo de pinza entre Colau y Valls

  • Las cartas están repartidas en Barcelona. Ada Colau aspira a renovar la alcaldía y Manuel Valls ha llegado para arrebatársela.
  • El PSC espera mejorar los paupérrimos resultados de 2015, pero corre el peligro de pasar desapercibido en un debate polarizado

Las cartas están repartidas en Barcelona. Ada Colau aspira a renovar la alcaldía y Manuel Valls ha llegado para arrebatársela, respaldado por Ciudadanos. Mientras, el socialista Jaume Collboni quiere mejorar resultados y el republicano Ernest Maragall quiere sumar la capital de Catalunya al proyecto de ERC. Empieza la cuenta atrás.

Los socialistas son el quinto grupo del Ayuntamiento de Barcelona por detrás de Barcelona en Comú, PDeCAT, Ciutadans y Esquerra Republicana de Catalunya. El mismo partido que gobernó 32 años la ciudad, adelgazó drásticamente en 2015. Por tanto, la primera meta es mejorar resultados. Un dato curioso: todos los rivales políticos del PSOE se han referido en los últimos meses al alcalde Pasqual Maragall, benefactor de la luminosa Barcelona 92.

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Ascender desde el quinto puesto ya es un reto importante, pero algunos compañeros del PSC temen que en los comicios municipales de 2019 planee de nuevo la sombra de la polarización y el debate acaben monopolizándolo Colau y Valls. Si los ‘comuns’ logran captar parte del voto del PSC y la sección más moderada de ERC podría dar más estabilidad a una futura legislatura. Y si no, siempre quedará la posibilidad de proponer un tripartito.

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Creen que Collboni ha hecho una buena gestión dando empaque al Gobierno de Colau, posee una buena imagen y tiene la bendición de Miquel Iceta. De hecho, desde filas socialistas creen que la decisión de la alcaldesa de romper el pacto de gobierno en noviembre de 2017 fue un error y un intento de no asumir su responsabilidad y depositarla en las bases.

“No hay que subestimar a Valls”, comenta un miembro del PSC. Aunque el socialdemócrata venido de Francia sea un outsider de la política barcelonesa, le reconocen como un político inteligente. Ahora intenta mostrarse como el único que puede “impedir que una alianza entre el populismo y el independentismo”, obligando a los socialistas a posicionarse. Ciudadanos aún no tiene tanta penetración territorial y la figura de Valls refuerza su mensaje europeísta.

De hecho, en las últimas semanas Valls no ha parado de apelar a los socialistas catalanes para que se sumen a su proyecto, unas apelaciones que rompen la estrategia de Ciudadanos. “Valls se va a desencantar pronto y va a ver que Iceta y Sánchez no son recuperables para el constitucionalismo”, dijo el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, el pasado 14 de noviembre.