Sánchez avisa de una “respuesta firme” del Estado si continúa la dejación de funciones en Catalunya

Este miércoles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha subido a la tribuna del Congreso de los Diputados para dar cuenta de dos temas candentes: el Brexit y la situación catalana, dos cuestiones que ha trenzado interesadamente durante todo su discurso. El jefe del Ejecutivo ha elevado el tono para lanzar una advertencia a los dirigentes de la Generalitat catalana tras los episodios de tensión vividos en los últimos días: habrá una "respuesta firme, pero serena", "proporcional y contundente" del Estado de Derecho si el president Quim Torra cruza la línea roja establecida por la Constitución.

Sánchez se subía al pleno tras días de tensión en Catalunya, con manifestaciones, cortes de carreteras e intercambios de cartas entre el Gobierno central y el autonómico. Para el socialista, el Govern se ha entregado a "una retórica inflamatoria inaceptable" con mensajes gruesos y dejación de funciones. Sobre este último punto, ha aclarado que el Ejecutivo "no aceptará" que los Mossos haga "dejación de funciones".

En un tono calmado, Sánchez ha ido desmontando el discurso independentista, trazado con un puñado de "tópicos revestidos de nostalgia" y que se mueve bajo "un patrón de engaños", entre otras expresiones que ha ido trufando en su intervención. Precisamente, la pasividad del anterior presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para combatir el discurso independentista siempre fue una de las críticas de Ferraz.

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Ha querido lanzar tres mensajes a los catalanes y al resto de los españoles. El primero, la confirmación de que el Consejo de Ministros se celebrará en Barcelona el 21 de diciembre, exhibiendo la firmeza de la palabra de su Ejecutivo y haciendo un guiño a la "diversidad territorial de país", llevando la presencia de Moncloa fuera de Madrid. 

En segundo lugar, ha lanzado un torpedo para colocar el discurso social por encima del identitario, un intento reiterado de las izquierdas (y a veces, poco fructífero) durante todo el Procés. Sánchez aprobará el día 21 una de sus promesas estrella: la subida del Salario Mínimo, "el mayor desde 1997". "Un país rico no puede tener trabajadores pobres", ha argumentado.

Por último, ha querido responder a las intenciones de Torra de aplicar la vía eslovena en el Procés. En este punto, Sánchez ha adoptado un tono más emotivo para recordar el trabajo en Bosnia que él mismo realizó en 1999 bajo el mandato de la ONU. A su juicio, esa postura de los dirigentes catalanes muestra "desconocimiento de la historia" y una "manipulación inaceptable" de lo que ocurrió.

No a los intentos de recentralización

Tras estos tres mensajes, Sánchez lo ha dejado claro. Si persiste la dejación de funciones o se cruzan las líneas constitucionales, el Gobierno dará "una respuesta firme pero serena", "proporcional y contundente" del Estado. "Queda recogido en el acta de sesiones", avisaba a en tono de promesa.

También ha dedicado algunas líneas a reforzar su compromiso con la "España plural" y el "autogobierno" frente a los intentos de recentralizar el Estado, un "error histórico", fruto del "oportunismo" de las derechas y que va en contra de la historia y del propio liberalismo. Tampoco habrá en este campo un paso atrás bajo la presidencia de Sánchez.

Para Sánchez, la cuestión de Catalunya no es la de la independencia, sino la de la convivencia. Cree que es una cuestión de tiempo, diálogo y lealtad, una lealtad con dos vías: la que le ha pedido a la oposición en el Congreso de los Diputados y entre administraciones.