Réquiem por una legislatura

  • Sánchez anunciará tras el Consejo de Ministros del viernes si convoca elecciones anticipadas
  • El Gobierno fracasa en su intento de sacar adelante los presupuestos

«La lucha es el único camino». «Aquí está la cueva de Alí Babá». Los gritos de los pensionistas que se manifestaban esta mañana a las puertas del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, no han sido suficiente para evitar que una mayoría de diputados tumbe el proyecto de Presupuestos Generales del Estado del Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez. Unos presupuestos que preveían aumentar en un 6% la cuantía económica destinada, precisamente, a las pensiones. 191 votos a favor de la enmienda a la totalidad, 156 en contra y una abstención.

Tras la votación, el pasillo que conecta el Hemiciclo con el Patio, en Palacio, se ha convertido en un reguero de señorías que difícilmente podían disimular sus emociones. Rostros serios en los diputados socialistas y los de Unidos Podemos que ven cómo el proyecto en el que llevan trabajando desde el verano no se materializará. Como si una orquesta acompañara el paseíllo entonando el Réquiem de Mozart. Rostros serios, también, en ERC y PDeCat que, a pesar de haber contribuido con sus enmiendas a la totalidad a que caigan las cuentas, saben que el futuro se complica con varias encuestas anticipando una mayoría absoluta, en caso de convocatoria electoral, de las derechas y ultraderechas de PP, Ciudadanos y Vox.

Satisfacción en las derechas. PP y Ciudadanos ven cómo la mayoría de la moción de censura se rompe y acarician con la punta de los dedos unos comicios anticipados que llevan reclamando desde el primer momento, desde que Sánchez se instaló en Moncloa. No han transcurrido ni nueve meses de aquello. A pesar de ello, reinaba una cierta sensación de desconcierto en algunos diputados derechistas que salían del Hemiciclo. Quizás algunos reconozcan que puede ser una de las últimas veces que pisen ese parqué como representantes electos. Y es que el réquiem suena con fuerza. La derrota del Gobierno de hoy sabe a final de la legislatura más convulsa de la reciente historia democrática española.

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Una legislatura que se llevó por delante al primer presidente del Gobierno a través de una moción de censura, Mariano Rajoy. Una legislatura que comenzó con la abstención del principal grupo de la oposición, el PSOE, para facilitar la investidura del propio Rajoy en el otoño de 2016. Casi nada. Una abstención que, previamente, se llevó por delante al secretario general socialista, Sánchez, el 1 de octubre de aquel año. Un Sánchez que recuperó la secretaría general a través de unas disputadas primarias contra el aparato del PSOE y que, a través de la moción de censura, llegó a la Moncloa hace menos de nueve meses.

Seguimos. Una moción de censura que arrastró la dimisión de Rajoy como presidente del PP, quien dejó hueco a Pablo Casado tras una turbulenta disputa contra Soraya Sáenz de Santamaría que, a día de hoy, mantiene al partido dividido. Los diputados sorayistas del PP hoy recorrían el paseíllo del Hemiciclo al Patio del Congreso sabiendo que tienen complicado volver a engrosar una lista electoral, en caso de repetición de elecciones. Algunos diputados del Grupo Socialista, la mayoría de los cuales se alinearon con Susana Díaz en las primarias del PSOE de 2017, reflejaban muecas similares, de posible despedida.

«El presidente del Gobierno estará en el Congreso hasta la votación de las enmiendas y después regresará a Moncloa donde continuará con su agenda de trabajo». La Secretaría de Estado de Comunicación emitía este comunicado durante el debate de esta mañana. Sánchez ha aguantado en la bancada azul hasta el final el día de la derrota más amarga de su Gobierno. Rajoy se marchó en medio del debate de la moción de censura.

La posibilidad de un inminente adelanto electoral se da por hecho en los mentideros, en los pasillos del Congreso, simulacros de platós televisivos. Se ha llegado a barajar, a lo largo de la mañana, incluso la convocatoria de un Consejo de Ministros de urgencia para anunciarlo. Finalmente, Sánchez lo anunciará este viernes, tras el Consejo de Ministros ordinario. La fecha que más gusta al entorno del presidente es el 28 de abril, un mes antes de las elecciones municipales, autonómicas y municipales. Se baraja, también, el 14 de abril, pero cae en vacaciones de Semana Santa y eso podría ayudar a la abstención, el monstruo de las izquierdas. Podrían, quién sabe, celebrarse en otoño.

No existe pesimismo, sin embargo, en el PSOE. Daban por hecho que las cuentas no saldrían adelante desde la semana pasada, cuando rompieron las negociaciones con los independentistas tras las presiones de las derechas, también de su propio partido, y ultraderechas. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en un corrillo con periodistas en el Congreso se mostraba partidaria de seguir trabajando para adaptar la prórroga de los últimos presupuestos de Rajoy a las políticas de este Gobierno lo máximo posible, así como para desterrar la senda de déficit de Rajoy. Montero asegura que, sin presupuestos, la legislatura toca su fin este año, pero no descarta que se alargue hasta otoño. La responsable de Hacienda se ha consagrado como gran oradora y ministra durante este debate presupuestario y tendrá un papel importante en el futuro próximo del PSOE.

Desde el PP, Casado ha augurado un pronto final a la legislatura: “El rechazo del Congreso a los Presupuestos marca el fin del trayecto de Pedro Sánchez al frente del Gobierno”. Ciudadanos, Rivera, ídem: «Yo no voy a engañar a nadie, queremos sacar a Sánchez de la Moncloa en las urnas. Después de este batacazo histórico es momento de convocar elecciones; Sánchez es el responsable de este bloqueo institucional sin precedentes». Ciudadanos deja abierta la puerta a un futuro entendimiento con los socialistas.

ERC ha asegurado, en boca de Joan Tardà que «si el presidente convoca elecciones será porque habrá considerado que le son favorables y porque tiene todas las bazas para ganarlas». Por parte del PDeCat, Carles Campuzano ha culpado al Gobierno: «Si el Gobierno hubiese querido que los presupuestos se aprobasen, estábamos abiertos al diálogo hasta minutos antes de esa votación». Desde Compromís, esta mañana intentaron que se votaran por separado las distintas enmiendas a la totalidad presentadas por los diferentes grupos, de tal manera que no habrían sumado PP, Ciudadanos y los independentistas en una misma votación, lo que habría permitido seguir adelante con la tramitación presupuestaria. El PSOE, junto con PP y Ciudadanos, votó en contra de esta posibilidad, como queriendo cerrar cualquier posibilidad a que se llegaran a aprobar las cuentas.

Discrepancias en el grupo confederal de Unidos Podemos sobre el escenario abierto una vez el Congreso ha tumbado el proyecto de presupuestos. Desde Podemos, Irene Montero, en modo precampaña, no ve otra salida que no sea convocar elecciones: «No va a quedar otro remedio al Gobierno que convocar elecciones. Esta votación es evidencia clara de los límites del PSOE y de Sánchez para gobernar en solitario. Nosotras estamos preparadas para que la España feminista, fraterna y democrática gane estas elecciones». Por su parte, IU cree que hay que hacer «todo lo que haga falta» para mantener esta legislatura. Desde En Comú Podem, priorizan que salga adelante el decreto de vivienda que regula los precios de los alquileres antes de que se ponga el punto y final a la legislatura. Una medida que Ada Colau podría explotar en la campaña de las municipales.

El telón de una legislatura atípica, convulsa, repleta de sorpresas, va cayendo. El viernes sabremos si los comicios generales se celebran en abril. En ese caso, el último pleno se celebraría el 5 de marzo. Menos de un mes en el que el Gobierno y Unidos Podemos pondrán el turbo para sacar adelante algunas medidas sociales que quedan en el tintero. Pero no da tiempo. Medidas que podrían pasara a engrosar su programa electoral, su cartilla de logros, de unas nuevas elecciones generales, algo que llevarse a la boca. Suena Réquiem en el Congreso. El viernes, tambores en Moncloa. Silencio, de momento, en el Valle de los Caídos.