Iglesias, del plató a Sant Andreu, arañando votos del PSC, ERC y CUP

  • El candidato de Unidas Podemos recuerda que el pacto PSOE-Cs es posible
  • Ada Colau pide a ERC que se quite del nombre 'esquerra'

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BARCELONA.- Las izquierdas tienen su mayor reto estas elecciones en movilizar el voto de la ciudadanía de barrios populares, los de menor renta que, tradicionalmente, son los que menor porcentaje de voto mueven. Un electorado que socio-económicamente debería ser tendente a las izquierdas, que haga frente a la tromba de papeletas que se recogen, proporcionalmente, en los barrios más ricos de las ciudades. Pablo Iglesias, que se sabe ganador de los dos debates televisivos de lunes y martes, arañaba votos la tarde de ayer en Sant Andreu, Barcelona, distrito popular fronterizo con Sant Adrià del Besòs, Santa Coloma de Gramanet, Nou Barris, Sant Martí y Horta-Guinardó.

Explícitamente, Iglesias se dirigía al voto popular tradicional del PSC. Sant Andreu, sin serlo, se acaricia con el cinturón rojo de grandes victorias socialistas del pasado, que en las pasadas generales se convirtió en cinturón morado para, más adelante, adquirir tonos anaranjados de Arrimadas. Hoy, que las encuestas dan al PSC y ERC como primeras fuerzas catalanas para el domingo, el líder de Podemos arañaba "a los votantes del PSC que quieren que haya un gobierno de izquierdas en el Estado" que apueste por "el diálogo" como forma de solución al conflicto catalán. Porque, según el candidato a la Presidencia de las izquierdas: "Este conflicto no se solucionará ni con cárceles ni con jueces".

Iglesias, acompañado de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, María Eugenia Rodríguez Palop, candidata de Unidas Podemos al Parlamento Europeo; Aina Vidal, candidata de En Comú Podem al Congreso por Barcelona; Mar García Puig, candidata de En Comú Podem al Congreso por Barcelona; Gerardo Pisarello, candidato de En Comú Podem al Congreso por Barcelona; Noelia Bail, secretaria general de Podem Catalunya, y Joan Mena, candidato de En Comú Podem al Congreso por Barcelona, y rodeado de banderas tricolores en Barcelona y de señeras catalanas. La ausencia del cabeza de lista, Jaume Asens, caído del cartel porque por la noche tocaba debate en TV3 con los principales candidatos del resto de candidaturas y por la tarde, prepararlo.

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De fondo, la fábrica Fabra i Coats, uno de los símbolos de la Barcelona textil, industrial y obrera que acogió a tantos inmigrantes del resto de España durante décadas. La Barcelona charnega que reivindicaba desde el escenario el propio Pisarello, el ritmo de la rumba catalana. Iglesias, quiere para el Estado, lo que Colau ha conseguido para la ciudad, una empresa pública de energía, como Barcelona Energia, dentista público, como el dentista municipal de Barcelona. "Es cuestión de dignidad en un país que es la cuarta economía de la zona euro", aseguraba.

"Dialogar, dialogar y dialogar", receta Iglesias, para resolver las tensiones territoriales. Y, para dialogar, reclama también el voto de aquellas izquierdas que votaron en las catalanas a la CUP y ERC para girar el gobierno a la izquierda. Porque, la sombra naranja acecha sobre Sánchez, que en los dos debates, a pesar de los malos tratos dialécticos recibidos por Rivera y las insistencias del vallecano, no se ha atrevido a decirle eso de "no es no" a un pacto PSOE-Ciudadanos. "No lo descarta, si le dan los números, los poderes económicos presionarán otra vez por un gobierno de Rivera y Sánchez", repiten los candidatos de Unidas Podemos a lo largo y ancho de la geografía española.

La alcaldesa, Colau, muy crítica también con las otras izquierdas catalanas de ERC y PSC. A los republicanos les afea que "pacten el gobierno con la derecha corrupta y no con el gobierno de Barcelona", en referencia al Govern compartido con PDeCat. Y fijándose directamente en el candidato Gabriel Rufián le recuerda que, tras las polémicas, ahora habla de diálogo y de investir al PSOE. "Llevan años con una Generalitat paralizada, y no por el 155, piden más competencias, pero las que tienen no las cumplen y nos han dejado a los ayuntamientos solos", asegura la alcaldesa. "Que se quiten el nombre de 'Esquerra'", les reclama.

También ha mirado al PSC, a quien solicita que abandone los "silencios" para "girar el junco a la izquierda". "Si de verdad son de izquierdas", se pregunta Colau por el porqué del "incumplimiento de Sánchez de que regularían los alquileres, lo que más afecta a la gente trabajadora". "La única garantía de que vuelvan los 60.000 euros de los bancos -a los que llama sin tapujos ladrones- es girar el junco del río a la izquierda", según la primera mujer alcaldesa de la capital catalana.

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