Pensionistas dicen “con Rivera, no” y el Banco Santander, “con Rivera, sí”

  • El Banco Santander prefiere un gobierno con Ciudadanos, mientras Izquierda Socialista de Madrid se suma al 'Con Rivera no'.

La noche del 28 de abril de 2019, cientos de ciudadanos se acercaron a la sede del PSOE para celebrar los buenos resultados electorales y gritar un mensaje claro al flamante ganador de las elecciones: "Con Rivera no". La calle de Ferraz habló a Pedro Sánchez como ya lo hizo en 2004 cuando a José Luis Rodríguez Zapatero le espetó el recordado "no nos falles". El lunes 29 ha supuesto un día de reflexión tanto para el propio PSOE como para el resto de la sociedad. Muchos ya han hecho sus peticiones poselectorales.

El PSOE ya ha dejado claro que intentará configurar un gobierno monocolor con acuerdos variables en las cámaras, a pesar de que Unidas Podemos ya se ha ofrecido a entrar en un gobierno de coalición. Mientras, Ciudadanos cierra la puerta de manera tajante a un pacto con lo socialistas a través de Inés Arrimadas.

Aunque en las crónicas periodísticas la configuración del gobierno aparezca como una simple suma de escaños, lo cierto es que algunas cuestiones que el nuevo ejecutivo tendrá que abordar van a requerir pactos entre fuerzas ideológicamente muy diferentes. Nada tienen que ver las propuestas en materia laboral de Ciudadanos, que prioriza el contrato único, con las de Unidos Podemos, que propone acabar con las reformas laborales y caminar hacia una jornada de 34 horas de trabajo. Tampoco tienen nada que ver en materia, por ejemplo, de fiscalidad, uno de las herramientas básicas para redistribuir la riqueza en una sociedad.

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Por ello, el compañero de legislatura que elija Sánchez guiará su margen de maniobra en muchas cuestiones de calado, tanto en lo social como en lo territorial. En un parlamento tan fragmentado, negociar será una necesidad y toda negociación implica una cesión, es decir, una renuncia. Los pactos para la investidura indicarán a qué quiere renunciar Sánchez.

Ante esta coyuntura, los agentes se posicionan. Uno de los primeros ha sido el Banco Santander. Según el diario digital El Independiente, Ana Botín preferiría un gobierno entre naranjas y socialistas. Algunos de las opiniones de los principales medios también apuestan por esta opción, como el de El Mundo o el ABC

Al otro lado, la corriente Izquierda Socialista de Madrid, que se suma al "Con Rivera no" que se oía en la sede socialista. Para este grupo de militantes, un pacto con la derecha liberal de los naranjas dificultaría "las políticas sociales, fiscales y laborales que el país necesita" y que a su juicio solo puede llevar a cabo un gobierno de izquierdas.

El grito de "Con Rivera no" que se oyó el domingo en Ferraz se reflejó el lunes en la concentración del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia frente al Ayuntamiento de Bilbao, tal y como publica Infolibre. Sus portavoces, Andrea Uña y Jon Fano, insistieron en que el movimiento es "plural, apartidista y transversal" y piden a Sánchez que cumpla con sus compromisos en materia de pensiones. Los pensionistas siguen cumpliendo su lema "Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden".

Una mayoría de izquierdas

Los sindicatos mayoritarios también han hecho sus valoraciones, pero sin entrar a hablar sobre pactos poselectorales ni la composición de partidos concretos. En la presentación de los actos del próximo 1 de mayo, Día de los Trabajadores, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, cree que con esta nueva mayoría “no hay excusas para poder avanzar hacia un programa político de izquierdas", que permita recuperar los "derechos y libertades” perdidos en la última década.  De hecho, quieren que el 1 de mayo la afluencia sea masiva bajo esta idea.

La Comisión Ejecutiva Confederal de CCOO se ha reunido este lunes para valorar los resultados electorales. Además de celebrar la alta participación y destacar que "la ciudadanía ha dado la espalda a un gobierno de la derecha condicionado por su componente más ultra", entienden que las urnas abren las puertas a "un gobierno progresista y estable" que apueste por la redistribución.

Aunque no mencionan a ningún partido explícito, sí le ponen deberes al nuevo ejecutivo: derogar "las reformas impuestas en la gestión de la crisis", derogar la reforma de las pensiones del año 2013 y "recuperar los consensos del Pacto de Toledo o reforzar los servicios públicos", entre otros muchos, además de abordar una política fiscal que combata la desigualdad.