El PSOE enfrenta a Ciudadanos con el relato de la regeneración

  • El secretario de Organización, José Luis Ábalos, anima a superar los "bloques ideológicos"

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El 26 de mayo trazó un antes y un después y hay que reformular posiciones. Es el mensaje que durante los últimos días ha querido transmitir el PSOE, que ha pedido al resto de formaciones que abandonen las trincheras electorales y actúen acorde a los resultados de cada partido. Si los comicios se plantearon como una batalla izquierda-derecha después del "cordón sanitario" impuesto por Ciudadanos al PSOE, ahora el secretario de Organización, José Luis Ábalos, quiere que "tras el 26M, no se den acuerdos de bloques ideológicos, sino de bloques regeneracionistas”, tal y como expresó el viernes en una entrevista en El Socialista, órgano de expresión del PSOE.

Esta nueva estrategia tiene tres razones localizadas en el mapa español: Castilla y León, Murcia y la Comunidad de Madrid, tres regiones donde el PP lleva décadas gobernando y donde el PSOE ha conseguido arrebatarle la primera plaza en las últimas elecciones autonómicas. Sin embargo, eso no significa que pueda arrebatarles también el gobierno, ya que las tres derechas suman. Por eso, los socialistas despliegan desde la noche electoral un arsenal de argumentos para que Ciudadanos levante su cordón sanitario y facilite acuerdos con el PSOE. Apelan a su legitimidad como lista más votada, la misma razón que esgrimía el PP en 2015, y a la necesidad de regeneración de la que hacía gana Ciudadanos.

Ciudadanos decide qué quiere ser

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Los socialistas son conscientes de que Ciudadanos necesitará un nuevo encaje en el Congreso recién constituido y de que pactar con Vox es difícil de compatibilizar para un partido que se identifica como liberal. No ha logrado el sospasso al PP y aunque Albert Rivera les identifique como "líderes de la oposición", los números indican que no lo son. Además, Pedro Sánchez se esfuerza en reconocerle a Pablo Casado su papel antagonista, como ocurrió el pasado mayo cuando Moncloa reservó para el dirigente del PP la sala de prensa principal, mientras Rivera se tuvo que conformar con una más pequeña.

Por eso, el PSOE coloca a Ciudadanos ante su espejo para que decida entre ser el segundo del PP en regiones como Madrid o usar la influencia que le dan sus escaños para diferenciar su proyecto del de Casado y demostrar que pueden cambiar gobiernos con varios lustros de gestión, fortaleciendo un discurso propio.

La última palabra la tienen los militantes

Para estudiar los posibles pactos autónómicos y locales, el PSOE ha creado una comisión de seguimiento de los acuerdos para la gobernabilidad en las diferentes administraciones, mientras a nivel estatal protagonizan tensiones mediáticas con Podemos, hasta ahora su socio preferente en las negociaciones, por la composición del Ejecutivo central. Mientras los morados piden un gobierno de coalición, los socialistas llaman al realismo y bajan las expectativas hasta el nivel de un ejecutivo de independientes donde los morados puedan proponer nombres.

El Ejecutivo en funciones prevé que la investidura de Pedro Sánchez tenga lugar dentro de la primera quincena de julio. Según recogen sus estatutos, tendrá que consultar a la militancia de su formación "sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE". También sobre el sentido de su voto en una investidura "que supongan facilitar el gobierno a otro partido político", como podría ocurrir si, por ejemplo, decidieran encumbrar a Begoña Villacís como alcaldesa de Madrid a cambio de que Ángel Gabilondo presidiera la comunidad, una posibilidad que ninguno de los dos partidos infla.

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